Este número de The Wannabe se ubica en un momento en el que nuestra región recoge el tema de los efectos de la modernidad en relación al ascenso al zenit del objeto a, que hoy nos lleva a preguntarnos por su estatuto. Desde estas teorizaciones también nos permitimos elaborar sobre el lugar del analista en la actualidad, tanto en su clínica como en la ciudad.
Jacques Alain Miller se detiene exhaustivamente a deshacer la retórica congnitivista, deteniéndose en sus matices, denunciando su impostura y su forma de operar como un sistema “de explotación y de sujetamiento”.
A su vez, con esta edición nos exigimos una vez más, de forma rigurosa a transmitir las razones por las cuales nuestra práctica, la Psicoanalítica, no es como las otras.
Mario Elkin Ramírez, nos permite situar a través de un caso clínico diagnosticado como trastorno obsesivo – compulsivo, diferencias radicales en la conceptualización y la conducción de la cura, desde la psiquiatría; las terapias cognitivo – conductuales y el psicoanálisis.
Ricardo Seldes vuelve a interrogar las coordenadas de la época y en un tono coloquial establece una trama sobre las satisfacciones de la modernidad y nos transmite la complejidad de las elaboraciones de Lacan y Miller sobre el objeto a en la actualidad.
José Fernando Velásquez examina la evolución de la concepción de la familia y de las formas de la pareja para remarcar la función del analista que desde siempre, interroga las servidumbres del goce. Eugenia Flores y Luz Elena Gaviria, hacen un recorrido teórico sobre la adolescencia para señalar sus impasses en relación a la época actual y la función del analista en su práctica. Marcelo Barros, Alejandra Eidelberg, Claudio Godoy, Fabián Schejtman y Nieves Soria Dafunchio abordan las críticas que se dirigen a la clínica psicoanalítica, que la señalan por un supuesto esencialismo platónico para proponer un nominalismo relativista que hace desaparecer la especificidad de su campo, a través de una fragmentación múltiple de singularidades que desconocen los esfuerzos de Lacan en sus teorizaciones sobre la clínica, para mantener abierta la hiancia entre lo universal y lo más singular. Nora Guerrero de Medina, nos propone a través de un caso clínico, pensar sobre las llamadas nuevas formas del síntoma produciendo una elaboración minuciosa sobre su estatuto y sobre el valor de uso que en este caso, se pone de manifiesto. Esthela Solano en su artículo en Defensa de los CPCT, sitúa la práctica del psicoanálisis aplicado a la terapéutica, sus condiciones de aplicación en los centros sicoanalíticos de consulta y tratamiento como la oferta que ya Freud consideró pertinente sostener y que hoy estamos llamados a concretar.
Juan Javier Pelaez retoma la originalidad del descubrimiento freudiano, el del inconsciente y la pulsión, señala la puesta al día de estos conceptos por Lacan y Miller para preguntarse por su destino en esta época.
Guillermo Bustamante, pone en cuestión la llamada “crisis de la educación” y nos recuerda que ya Freud la declaró entre las prácticas imposibles. Esto no le impide situar que hoy, es el cuerpo el escenario que encarna la crisis y su modo de tratamiento, vía el medicamento, corresponde a las coordenadas de la época.
Ana Ricaurte realiza un recorrido minucioso sobre el concepto de debilidad mental, señalando los vaivenes de la teoría para sostenerla en el marco de la elección forzada.
Mayra de Hanze parafrasea el titulo de la novela de Gabriel García Márquez “El amor en los tiempos de cólera” y nos propone el nombre “El amor en los tiempos de la pulsión” para destacar la función del objeto escópico en el amor, a partir de un texto de Rosa Montero “amantes y enemigos”. En la misma línea Beatriz García Moreno nos propone una aproximación psicoanalítica de la película “El corazón”, proponiendo distintas lecturas entre las que destaca el poder la pulsión escópica que, acompañada de la sonoridad invocante atrapan al observador que escapa nuevamente, al hacer que resurjan nuevas preguntas, nuevas metáforas.
Antonio Aguirre nos devuelve a pensar en la práctica analítica para destacar la función de la interpretación en su posibilidad de producir un giro de lo trágico para hacerlo ligar a la comedia.
Juan Carlos Ubillús hace una elaboración acerca de los efectos en el contexto social de un terremoto en el Perú a partir del pensamiento filosófico contemporáneo de Alain Badiou que plantea la posibilidad que produzca cómo efecto un acontecimiento o un simulacro.
Isolda Álvarez investiga el tema del objeto, desde el lugar de un vacío estructural que lo constituye como causa que invoca a la invención que ella descubre en el poeta Walt Whitman. Mónica Febres Cordero de Espinel señala de forma concisa algunas elaboraciones sobre el objeto a en el seminario X para destacar la función de las ficciones del amor y sus paradojas.
Jimena Contreras nos muestra de manera singular la manera cómo en la cura analítica es posible descongelar un síntoma “duro” como la anorexia y darle un uso diferente, ligado a la creación.
Raquel Cors nos presenta un caso clínico donde relieva la función de la identificación y la manera cómo el analista opera.
Entre la teoría como modo universal de tratar lo particular y lo real del goce singular se ubica el sujeto en sus soluciones sintomáticas. Por esto, Mercedes Iglesias, María Isabel Patiño, Héctor Urdaneta y María Virginia Zamora, proponen que la orientación por el síntoma que relieva su inconsistencia, hace posible vislumbrar el goce singular.
Juan Fernando Pérez toca un punto controversial dentro del Psicoanálisis: la cuestión del diagnostico; con rigor y precisión destaca las formulaciones de Lacan y Miller sobre el tema para resituar el termino “inclasificable”. Claudia Lijtinstens, Sonia Mankoff, Cristina Martínez de Bocca, José Vidal e Hilda Vittar contribuyen al debate teórico de Juan Fernando Pérez a través de cuatro viñetas clínicas donde se preguntan por esos casos que, a su entender, no se dejan clasificar en la repartición neurosis – psicosis.
Gloria González nos presenta un caso clínico de paranoia, para mostrar la posibilidad de construcción de alguna solución de sostén, que ameliore la tensión imaginaria que se desencadena como consecuencia de la falta del significante primordial.
Alicia Arenas hace un recorrido minucioso, tanto sobre las elaboraciones sobre el tipo clínico como los esfuerzos de Lacan y sus seguidores para plantear una perspectiva más allá de la nosografía. De esta forma, valora los conceptos y los amplía para demostrar cómo estos no se recubren debido a la existencia de lo real del goce, indialectizable, único, singularísimo.
Silvia Chichilnitzky, Paula Kalfus, Esmeralda Miras, Mirta Nakkache y Silvia Salman se sostienen en la misma línea propuesta por Alicia Arenas, mostrando a través de cinco viñetas clínicas la manera cómo la intervención analítica produce el caso único que hace de cada experiencia, un trayecto singular de análisis.
Astrea Gama e Silva, Ana Teresa Groisman, Clarissa Kauss Ramalho, Cleide Maschietto, Cristina Duba, Fernando Coutinho Barros, José Alberto Ferreira, Maria Cristina Bezerril Fernandes, Maria do Rosário Collier do Rêgo Barros Marilene Cambeiro en su trabajo segregación y urgencia subjetiva dan cuenta de las posibilidades de la oferta del psicoanálisis más allá de los confines de sus gabinetes, en este caso, ante la demanda de una institución que trabaja en comunidades carentes de Rio de Janeiro.
Rosa Yurevich, Florencia Lafourcade, Pablo Polizzi, Marina Carraro, Lorena Manzaraz, Enrique Ortiz, Amparo Barrionuevo nos presentan una experiencia de trabajo desde la conexión psicoanálisis – pedagogía en donde verifican el pasaje de la queja de los docentes a la responsabilidad sobre los imposibles a partir de una conversación orientada hacia ese real que, al crear un vacío, produce una transferencia de trabajo.
Ricardo Nepomiachi nos plantea las condiciones de invención del Psicoanálisis en esta época, señalando a los centros de atención psicoanalítica como lugares privilegiados para su avance, para la investigación y como un espacio para salir de la indignidad que la época del lenguaje universalizante le usurpa al sujeto de su palabra singular, condición única para construir un marco para la angustia propia de los sujetos de la actualidad.
Juan Carlos Indart en su articulo “Psicoanálisis y Cortesía” nos trae un conjunto de elaboraciones a partir de distintos autores entre ellos, Gracián y Mencio que contribuyen a pensar en la progresiva elaboración de Lacan sobre la posición del analista.
Patricia Tagle en su exposición y comentario de la Teoría de Turín de Jacques Alain Miller nos trae interesantes y provocadoras elaboraciones sobre la problemática de la vida institucional en el colectivo psicoanalítico.
Rosa Irene Gómez nos muestra cómo es posible orientarse por el psicoanálisis para trabajar en una institución educativa, produciendo efectos terapéuticos (la disminución de la angustia) en un niño; esto la lleva a investigar dicha noción que hoy nos la trasmite en su texto “Entre goce y deseo: una manifestación de angustia”.
Piedad Ortega de Spurrier establece una elaboración sobre las nuevas coordenadas del trabajo del psicoanalista cuando responde a los nuevos desafíos en la práctica actual, esto es, fuera de los confines de su gabinete.
Piedad Ortega de Spurrier
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