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La NEL Hacia el Congreso
Comentario Papers N°1.
Las psicosis ordinarias, el So y el objeto nada. Alcances y límites.
NEL Cali: Jaime Castro, Gloria Irina Castañeda, Nuris Martelo, Cesar Bocanegra, Patricia Alegría, Mónica Larrahondo, Sandra Patricia Rebellón, Mónica Cajiao y Gladys Martínez.

Introducción

Miller en El efecto retorno sobre la psicosis ordinaria[1] afirma que si bien, la psicosis ordinaria no es una categoría de Lacan, sí es una categoría lacaniana. ¿Qué alcance tiene esta afirmación? Que quizás como palabra, como significante no fue acuñada por Lacan, pero que sí es deducible de su enseñanza. Emerge de su práctica clínica y llega hasta nosotros por una rigurosa decisión suya de no retroceder frente a las psicosis sostenida en un vacío de comprensión. De este modo el sujeto psicótico es el que nos enseña sobre la estructura, sobre el goce, sobre el lenguaje y sobre el cuerpo.

Se trata entonces de una herramienta de investigación clínica, que parte de lo que Miller llama una necesidad y una urgencia que lleva a la posibilidad de esquivar la rigidez de una clínica binaria, neurosis o psicosis.

Esta herramienta o programa de investigación nos acerca, sin desencadenamientos extraordinarios, a lo más singular de "un desorden […] en la juntura más íntima del sentimiento de la vida en el sujeto"[2] y lo que encuentra como modo de arreglárselas con eso.

Más allá de si la psicosis ordinaria constituye o no una nueva categoría clínica nos interesa destacar que parte de la creación de un sintagma, entendiendo por sintagma ese constituyente sintáctico formado por un grupo de palabras que gravita alrededor de su núcleo, siendo lo más característico de un sintagma la proyección máxima de un núcleo[3], en este caso, psicosis.

Miller plantea la creación de esta palabra, expresión, o significante, con el fin de que atraiga muchos sentidos, que se irradie, y pueda, a posteriori, ponerse a prueba. Ese es el momento en el que estamos, 20 años después de su creación, para examinar tanto sus alcances, como sus límites.

Consintiendo a la invitación al trabajo del CE de la NEL y a la provocación de Alba Alfaro como coordinadora de esta primera sesión, de los muy interesantes textos de los Papers No.1 del Congreso de la AMP 2018[4], la NEL Cali se interesó particularmente en un rasgo extraído del texto de Domenico Consenza: el So y el objeto nada. Nos preguntamos si ese nuevo matema es operativo en la actualidad y si está articulado a dos elementos precursores del sintagma psicosis ordinaria: lo que Lacan llama La enfermedad de la mentalidad,[5] a partir de lo que enseña Brigitte, -puro vestido sin un cuerpo para habitarlo- y la noción de desierto que propone Miller para la metonimia de la falta forclusiva.

 

So y el objeto nada

Domenico Cosenza nos recuerda una importante contribución de Jacques-Alain Miller que surgió en la Conversación clínica que se encuentra en el libro Desarraigados, cuando comentó el caso Charles presentado por Jean Claude Maleval. Se trata de una observación según la cual, en las psicosis ordinarias, la posición del sujeto está en relación al objeto nada como causa de un no-deseo, en una atracción del no-ser. Miller propone como instrumento para leer esta posición subjetiva el matema So y afirma que justamente esta relación con la nada le da su lugar a las psicosis ordinarias.

Pero esta nada, ¿qué es? Nada que no hay que confundir ni con el agujero ni con el vacío tal cual nos enseña Michael Ende en su Historia sin fin:

Dice el gigante Comerocas: Cerca de mi casa, había un hermoso lago. Pero un día, de repente ya no estaba. Le interrogan sus amigos si ese lago se secó a lo que responde: No, simplemente ya no estaba. Nada quedó en ese lugar, ni siquiera un lago seco.Le increpan: ¿Un hoyo? Y el gigante precisa: Un hoyo sería algo, nada quedó. ¡Nada! Y se hizo grande y grande. Primero no había nada de lago y, más tarde, nada de rocas.[6]

Como Miller mismo lo anota en la conversación clínica mencionada, si dejamos ese terreno conocido donde están separadas la neurosis y la psicosis, necesitamos matemas, referencias, instrumentos.[7] Es por ello que propone el matema So aclarando que no debe confundirse con $. Cuando hablamos de sujeto, $, la referencia es al sujeto dividido por los efectos de la castración, en otras palabras, por los efectos de su inscripción en el Otro del lenguaje, operación posible por la incidencia del NP de la cual queda un resto, el objeto a, que nombra la pérdida de goce de esa operación.

Esta división coloca al sujeto como sujeto en falta, efecto de la articulación significante S1-S2 y constituido como sujeto deseante en la búsqueda de recuperar el objeto a. Así, sujeto dividido y deseo están correlacionados. El sujeto deseante opera en un intento permanente de recuperación del objeto que lo causa, no alcanzando más que sustitutos tal como nos lo enseña Freud en el capítulo VII de la interpretación de los sueños. Así, el deseo es definido como metonimia de la falta en ser.

El So se refiere, por el contrario, a un sujeto no dividido como efecto de la forclusión del NP. Si por un lado, el sujeto dividido logra representarse a través de la identificación con un S1 que le da un ser de semblante para encubrir su falta[8]; en las psicosis ordinarias se presenta una inconsistencia en la identificación que Maleval formula como inconsistencia del rasgo unario.[9]

¿Se trata entonces de una identificación al objeto nada? O ¿se trata de algo más radical? Nos planteamos como hipótesis que se trata de un estado del sujeto donde no hay un cuerpo para habitar el traje en articulación con la nada como objeto. Envoltura vacía y relación con la nada.

La nada como objeto, señala Miller, es distinto a los otros objetos a. Esta diferencia es muy sutil, en tanto estamos advertidos, como afirma lo Miller en Donc, que lo que Lacan llama objeto a es el objeto más la nada, la nada que es menos phi.[10]

Como en las psicosis ordinarias no se trata de esa nada relativa al menos phi, nos interrogamos sobre el estatuto de esa nada desértica operando como causa. Miller afirma: El objeto a como nada sería el único entre los objetos a en ser causa de no-deseo y causa de desierto.[11]

Si para el sujeto dividido, $, el objeto a, es causa de su deseo, en las psicosis ordinarias, el objeto nada es causa de desierto que los sujetos expresan con un vasto y profundo estado de sin-sentido en sus vidas articulado a una posición de desecho radical.

Este desierto que se le impone al sujeto ya había sido destacado por Miller en Los Inclasificables de la clínica psicoanalítica cuando se interroga: ¿qué sería la metonimia de la falta forclusiva? ¿Le conviene la palabra "deseo"? Tal vez más bien la de "desierto". El desierto sería la metonimia de la falta forclusiva. En todos los casos se querría un término distinto para indicar lo que constituye nuestra investigación, a saber, acechar y pensar los signos a veces ínfimos de la forclusión.[12]

En el $, sujeto dividido, el deseo se desplaza metonímicamente en la búsqueda de objetos que siempre serán sustitutos. En las psicosis ordinarias, ¿el sujeto se desplaza de desierto en desierto? O quizás, siempre hay un fondo de desierto en su vida, a pesar, como nos lo enseñan los casos, que esa condición "ordinaria" les permita cierto nivel de enganche en su vida y en el análisis. La prudencia de los analistas frente a los logros obtenidos por estos sujetos en sus análisis da cuenta de ello.

Otro elemento que llama nuestra atención es la manera como expresan un modo de no tener un lugar en el deseo del Otro, casi como si lo que percibieran en el Otro es un deseo de no-existencia, un deseo "negador" de ser, sin borde ni litoral, que hace que la nada de la muerte funcione como "atracción". El desierto, en su aridez, ¿señala las serias dificultades que tienen estos sujetos para libidinizar su cuerpo, los objetos y su existencia?

De este modo nos interrogamos sobre qué partenaire posible para un sujeto habitado por la nada. La cuestión es cómo ayudarle al sujeto a construir una protección, una defensa, así sean limitadas, frente a ese desierto que se le impone, frente a esa nada que lo succiona hacia esa posición de no-ser, un pequeñito oasis que le permita cierto lazo social así sea igualmente limitado.

NOTAS

  1. Miller,JA., El efecto retorno sobre la psicosis ordinaria. Recuperado en: http://ampblog2006.blogspot.com.co/2015/06/efecto-retorno-sobre-la-psicosis.html
  2. Ibíd.
  3. Wikipedia. Recuperado en: https://es.wikipedia.org/wiki/Sintagma
  4. Papers No. 1 Recuerado en: https://congresoamp2018.com/papers/papers-02-espanol/
  5. Lacan, J. Ocho presentaciones de enfermos en Sainte-Anne. (12/1975 al 4/1976) Recuperado en: http://www.psicoanalisisinedito.com/2014/05/jacques-lacan-ocho-presentaciones-de.html
  6. Ende, Michael. La Historia sin fin.
  7. Miller, JA., Clínica del desierto. En: Desarraigados. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2016, p.170
  8. Castañeda, G.I., Identificación primordial: rasgo unario. En: "El laberinto de las identificaciones." NEL. VI Jornadas. Bogotá, Noviembre 2010.
  9. Miller, JA., Desarraigo social paradójico y clínica del desierto. En: "Desarraigados." Editorial Paidós, Buenos Aires, 2016, p.53
  10. Miller, JA., Deseo de nada. En: "Donc". Editorial Paidós, Buenos Aires, p.230
  11. Miller, JA., Clínica del desierto. En: "Desarraigados".Editorial Paidós, Buenos Aires, 2016, p.170
  12. Miller, JA., Los inclasificables de la clínica psicoanalítica. Editorial Paidós, Buenos Aires, 2016, p.412