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La NEL Hacia el Congreso
Comentario Papers N°1.
Psicosis Ordinaria: Clínica del detalle en la era del parlétre.
NEL Maracay: Ángel Sanabria, Adriana Meza (relatores), Luisa Arias, Yumilis Rojas, Nakary Romero, Víctor Loreto, Ronald Sánchez, Yeleny Martínez.

Una pragmática de enganches y anudamientos

Desde sus orígenes, la del psicoanálisis ha sido una clínica del detalle y de la singularidad. Lacan hablaba incluso del "fracaso del concepto"[1] para hablar del modo de transmisión que exige la propia experiencia analítica, siempre a partir del ejemplo particular y del caso por caso. Las psicosis ordinarias ponen a prueba esa clínica del detalle y de los indicios llevándolo a otro nivel.

Como leemos en el texto de Alba Alfaro,[2] a diferencia de "las otras" psicosis (las extraordinarias), en las psicosis ordinarias se trata de pequeños indicios, de matices e intensidades, de enganches y desenganches relativamente sutiles. De signos discretos, dice Vicente Palomera retomando el título del último Congreso de la NLS. Signos discretos interesantes, añade, poniendo así el énfasis en el efecto de despertador, de alerta, que trae consigo esta clínica que nos llama a sacudir no sólo el automatón de las categorías clásicas, sino que se representan una suerte de via regia para el abordaje de la ultima enseñanza de Lacan en términos, ya no del inconsciente como un lenguaje sino del cuerpo hablante y de una pragmática de sus anudamientos, desanudamientos y arreglos sinthomáticos. Es decir que, como lo señala Sophie Gayard, en la contribución de la EFC, "nuestra atención se traslada de un '¿qué es lo que no marcha?' a un '¿cómo se sostiene?', de los signos de un defecto a los de un arreglo."[3]

Con la psicosis ordinaria, no topamos con una persona que se presenta en forma aparentemente normal –con "aires de normalidad"-, acaso con una tonalidad afectiva inusual o manifestaciones de intensidad desacostumbrada, pero sin un delirio franco y frecuentemente con una razonable inserción social. Pero que a la vez, el trabajo con el analista, no pocas veces sostenido por el sujeto con una firme resolución, no avanza por la vía de una remisión significante de sus síntomas, quejas o sufrimientos a una historia o una genealogía de la que serían el efecto. Se trata en general de acontecimientos que no remiten a un más allá (a "Otra escena", como acostumbrábamos decir) y que, aún si ocasionalmente suscitan en el sujeto la pregunta del "por qué", se trata más bien de la búsqueda de un "cómo" (cómo ocurre eso lo que les pasa y, especialmente, cómo hacer para detenerlo o mitigarlo).

La ausencia de desencadenamientos patentes, y los indicios de fenómenos elementales en un plano de manifestaciones más bien corrientes, acaso más intensas o atípicas que lo regular, pueden confundir al practicante, borrando aparentemente los límites entre este tipo de psicosis y una neurosis agravada.

En nuestras discusiones en la NEL Maracay, nos hemos interrogado entonces por el lugar y la función de estos indicios y matices sutiles en la práctica analítica actual. ¿Qué manifestaciones pueden orientar al practicante para ubicar la presencia de un fenómeno elemental allí donde no encontramos una franca alucinación, por ejemplo?

Como una primera aproximación, podemos decir que si hablamos de signo, es que no estamos en el registro de la cadena significante. Es decir que se trata de elementos que no remiten de entrada a una trama de significaciones, a una versión causal, que no llaman a una significación para el sujeto. Es decir que no se presentan "enmascarados" como un acertijo a descifrar, sino directamente como un goce extraño que se impone al sujeto, generalmente como un exceso, sin que él encuentre un modo de hacerlo desaparecer o al menos de regularlo. El elemento de certeza no da pié al desarrollo de una producción delirante, sino que permanece encapsulado, como una constatación a ras de la experiencia por parte del sujeto caracterizada por una fijeza de significación.

Los signos de psicosis en este caso devienen discretos en virtud de las soluciones que el sujeto produce y que le permiten nombrar el goce opaco y hacerse de una "identidad de goce", como señala Vicente Palomera[4], que hace de semblante para el sujeto como solución que le permite sostenerse en el lazo social. De modo que el llamado "trabajo de la psicosis", que en las psicosis extraordinarias se refiere a la construcción de un delirio, es en este caso es un trabajo permanente del sujeto para producir formas de enganches, o como dice Fe Lacruz, "un work in progress en el que puede ocasionalmente fallar o desfallecer".[5]

Entonces, en lugar de los desencadenamientos, lo que aparecen en este caso son manifestaciones discretas de desconexión, de descuido de sí, irrupciones de angustia que introducen una discontinuidad, ella misma discreta en la vida del sujeto. Es justamente cuando se produce esta discontinuidad o desenganche que éste puede acudir a la consulta de un psicoanalista.

¿Qué orientaciones prácticas se derivan de aquí para la dirección de la cura?

Se trata ante todo de una pragmática, algo del orden del "saber-hacer-con", del "arreglárselas con".[6] Aquí el trabajo del analista, ya sea orientando de forma limitativa o bien apuntalando las soluciones del sujeto, apuntaría ayudarlo a restituir o reinventar formas de reengancharse allí donde algo se soltó, a producir formas de nominación de el goce invasivo, de ceñimiento del cuerpo, de regulación de la fugas de sentido.

 

Recortes clínicos

Partimos de la hipótesis de que en la psicosis ordinaria los fenómenos elementales se presentan de una manera particular, como pequeños índices donde podemos verificar la presencia de una certeza delirante pero sin los grandes delirios característicos de las psicosis clásicas. Son estos pequeños índices los que resultan orientadores para el diagnóstico de una psicosis, aun cuando el resto del discurso del sujeto pueda semejar el de una neurosis. Nos proponemos entonces dar algunos ejemplos de ellos apoyados en dos casos clínicos. Escogimos en cada caso algunas experiencias que se presentan para el sujeto como un acontecimiento de cuerpo, como piezas sueltas sin sentido que el sujeto sostiene ligadas a una certeza, pero donde no se evidencia enigma ni perplejidad.

En el caso de Marcela Almanza titulado "Abusado", la experiencia de la infancia de tener un "vello púbico en la boca" que el sujeto narra en la consulta como un recuerdo, sostiene la certeza de que "su padre abusó de él". Este acontecimiento de cuerpo aparece aquí como una señal alusiva al abuso y ligada a su nombre propio "abusado".

Este acontecimiento pudiera tener como antecedente, con un carácter anidéico, el recuerdo de un "hormigueo muy fuerte en la cara" a partir del cual el sujeto dice que se "dejó caer al piso", haciéndose una herida en la boca que sangraba, y que él se tocaba. Nos preguntamos por la función que toma aquí este "tocarse" ésta herida sangrante. Se trata acaso aquí de un signo de que "hay" un cuerpo?

Podríamos preguntarnos también si estas experiencias dan cuenta de un desenganche temprano de lo imaginario del cuerpo.

En el otro caso, de Ángel Sanabria, destacamos la experiencia del murmullo que se presenta en conjunto con el impulso de cortarle el cuello a la madre, como un solo acontecimiento. Sin embargo, podemos presumir que se trata de un imperativo, que bajo una forma alucinatorio de la voz mandaría a cortar el cuello.

No se verifica en su relato ninguna manifestación de perplejidad o de enigma a descifrar, la demanda es formulada más bien en término de que le quiten ese sufrimiento.

La conversación con el analista ofrece el espacio para acoger esta lalengua del sujeto, permitiéndole desplegar y dilucidar el uso que hace del sentido, de la certeza y los nombres de goce y la construcción de nuevas soluciones de renganche.

NOTAS

  1. Lacan, J.: Las formaciones del inconsciente. Seminario V.
  2. Alba Alfaro, "Psicosis ordinarias: Tres axiomas", Papers-7.7.7, N° 1.
  3. Sophie Gayard, "La psicosis ordinaria: un Jano de dos cabezas", Papers-7.7.7, N° 1
  4. Vicente Palomera, "La conversación con el psicótico. Tres preguntas a Vicente Palomera". Disponible: http://www.scb-icf.net/nodus/contingut/article.php?art=271&rev=37&pub=2
  5. Fe Lacruz, "Engancharse - desengancharse del Otro. Tres preguntas a Fe Lacruz", NODVS XXIII, Febrer de 2008. Disponible: http://www.scb-icf.net/nodus/contingut/article.php?art=279&rev=37&pub=2
  6. Mónica Marín, "Continuidad y discontinuidad en las psicosis ordinarias. Tres preguntas a Mónica Marín", NODVS XXIII, Febrer de 2008. Disponible: http://www.scb-icf.net/nodus/contingut/article.php?art=273&rev=37&pub=1