LA ESCUELA
IV Jornadas NEL
Los nombres de la angustia y el malvivir actual

Guayaquil, 27, 28 y 29 de Octubre de 2006
Invitados: Esthela Solano-Suárez, Jesus Santiago, Ricardo Nepomiachi.

Argumento
A finales de los años sesenta la psiquiatría desarrolló la clínica de la angustia bajo diferentes rúbricas sindrómicas al designarla como blanco de la intención terapéutica. El DSM produjo de este modo, bajo la expresión de trastornos ansiosos, un continuo en el que se alojan las fobias, el ataque de pánico, los estados de ansiedad generalizada, el stress post traumático, los trastornos obsesivos y otros.

Para Kierkegaard, la angustia era un estado mental que hacía posible la libertad. La angustia existencial como parte integrante de la vida.

Jaques Lacan ofrece su seminario sobre la angustia (1962-63) situándola en una perspectiva que puede pensarse más cercana a Kierkegaard que al DSM. La angustia es lo que no engaña, es la frase que en este seminario describe la angustia lacaniana. Se trata de una referencia a aquello que es incurable en la subjetividad.

La época da también sus nombres a la angustia, que aparece por todas partes, hasta el punto que Eric Laurent propone usar el término de Trastorno de stress pre-traumático para situar algo de la angustia presente en el mal vivir actual.

Un mal vivir que surge del empuje de al menos dos caras de la subjetividad contemporánea frente al borramiento del Otro: el crepúsculo del deber y la sobredosis generalizada.

La declinación de los ideales no viene sola, su acompañante son las exigencias del goce. Y el sujeto de hoy elige diversas formas de activar la pulsión de muerte. Por eso las sobredosis hay que pensarlas hoy más allá de los comportamientos suicidas de los toxicómanos, el sujeto puede igualmente elegir gozar de la pulsión mientras trabaja, o mediante la práctica de deportes extremos y peligrosos, o a través de otros modos de apetencia por el riesgo. Son algunas de las formas actuales de cubrir o desconocer la angustia.

Frente a todo esto, el psicoanalista asume la responsabilidad de situar la relación del sujeto con aquello que le es más insoportable, así como los modos de su defensa.

Durante estas jornadas tendremos la ocasión de participar en un activo debate entre psicoanalistas sobre la clínica de hoy y la forma particular en que se presenta en cada uno de los países de la NEL.

Ejes temáticos
Cómo opera el psicoanalista cuando constata en la clínica el recubrimiento que hace la institución educativa ante la angustia asignándole otros nombres como: problemas de aprendizaje, atención dispersa, ADD, hiperactividad, etc.

Qué maniobras efectúa el psicoanalista cuando el pedido de atención porta los nombres del DSM: ataque de pánico, stress post traumático, depresión, ansiedad, borrando así todo vestigio de angustia.

De qué modo el psicoanalista restituye la angustia ante los síntomas actuales: frente a ese hombre sin atributos que no sabe que está angustiado.

Cómo responde el psicoanalista cuando la angustia se presenta con las insignias nominalistas de los llamados síntomas actuales: anorexias, bulimias, adicciones, toxicomanías.

De qué manera el psicoanalista hace consistir el síntoma como tratamiento de la angustia.

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Palabras de apertura de las IV Jornadas de la NEL. Videoconferencia entre París y Guayaquil

Eric Laurent, Delegado General de la AMP

Es la primera vez que viajo así hasta Guayaquil. Estoy muy contento; especialmente contento de tener la posibilidad de abrir de esta manera las IV Jornadas de la NEL, en nombre de la AMP.

Con ocasión de mi discurso de candidatura para ser Delegado General de la AMP, hacía la distinción entre lo que concierne a las particularidades de las Escuelas y lo que concierne a la consistencia de la Escuela Una.

Para la NEL la particularidad de la tarea de su Presidencia, es delicada. Es difícil encarnar lo Uno de una Escuela tan extensa, y para ella misma, hablar con una sola voz, dada la extensión y la diferencia de tamaño de las distintas Sedes. Por lo tanto, el éxito de la preparación de estas Jornadas, las cifras que acabo de escuchar, demuestran que la Escuela, con la ayuda del Consejo AMP-América, podrá sin duda reforzar esta unidad y colaborar así, a su medida, para que exista la Escuela Una.

La Escuela Una es la manera con la cual la AMP en su conjunto entiende el pase, la formación del analista y el psicoanálisis aplicado. Reforzar la Escuela Una consiste en seguir con nuestro programa de estudios en estos distintos registros: psicoanálisis puro, clínica del psicoanálisis aplicado, comentario continuo de las posibles derivas del movimiento analítico.

Reforzar la Escuela Una es también preparar el próximo Encuentro de la AMP, reservado a los miembros, que tendrá lugar en Buenos Aires del 21 al 25 de abril del 2008.

Para preparar este Encuentro, el instrumento es, tal cual que se hizo con el anterior volumen del Scilicet , la asociación de muchos colaboradores en todas la Escuelas; está en preparación, bajo el título Scilicet de los objetos (a) de la experiencia analítica.

Preparar el Congreso es también mantenerse al tanto del movimiento que define el lugar de las Escuelas de psicoanálisis en nuestra civilización. Se exige cada día más confirmación de la utilidad pública del psicoanálisis y pruebas de esta utilidad. El acento que ponemos en el psicoanálisis aplicado permite contestar a esta exigencia, sin ceder sobre nuestra preocupación con el psicoanálisis puro.

Hay que tomarle la medida a todos estos aspectos en el modo de transmisión que hacemos del psicoanálisis, tanto en las Escuelas, como en la relación de las Escuelas con la Universidad (en Guayaquil esto es especialmente oportuno); con las Secciones Clínicas, como con los dispositivos de aplicación de psicoanálisis que llamamos los Centros Psicoanalíticos de Consultas y Tratamientos. Son ahora las tres consistencias en las cuales se definen los problemas que tienen que enfrentar la transmisión del psicoanálisis como tal.

Hay una especial tentación para algunas corrientes del psicoanálisis, que consiste en pretender que el discurso analítico se podría reducir al discurso de la ciencia como tal. No tener su articulación precisa con él, sino reducirse a él. Es esto lo que hace una cuestión política, las tentativas de traducción del psicoanálisis al lenguaje de las neurociencias. La cuestión política es crucial en la articulación misma de nuestro discurso. Lacan ubicaba el discurso del amo como el revés del psicoanálisis. Una de las consecuencias de ello es que tenemos dificultades para hacernos escuchar por el discurso político, por tres razones.

La primera es que desde del discurso del amo, la cosa fundamental es no llevar problemas sino soluciones.

Desgraciadamente somos los portadores de una voz que dice que el paradigma problema-solución no es adecuado al siglo XXI, después de que en el siglo XX hemos sido testigos del surgimiento de lo real en la historia, en los acontecimientos que han marcado este último siglo.

Segundo: el discurso analítico es un discurso que se mantiene a distancia del Ideal; lo denuncia como semblante. Esto nos pone en la dificultad para dirigirnos a los que se autorizan en el Ideal, y para seducirles. Especialmente en un momento en el cual (sea de un lado del Atlántico, sea del otro), somos testigos de tentativas de restauración de viejos significantes que promueven arcaísmos en el Ideal que nos dejan escépticos.

Tercer punto: nuestra distancia, y articulación, con la ciencia en la civilización nos aleja de la promesa de resolver todos los malestares con la certeza de que existe una inscripción somática en todos los trastornos que se suscitan en nosotros.

Estas tres razones, hacen que estemos globalmente a la inversa del discurso del amo. Pero, esta ubicación es un lugar muy estable. El revés del discurso del amo siempre ha existido. El milagro del logos griego tenía la tragedia y los misterios. La China, que supo construir un discurso burocrático de orden social de un tamaño inédito, tuvo la soledad del monje taoista.

Somos nosotros los que podemos dar una voz para que se pueda escuchar al discurso de la locura que rodea la civilización de la edad de la ciencia.

El éxito de nuestro discurso se mide a nivel del caso por caso, a nivel del lazo transferencial, a nivel de la clínica de lo particular. Es la razón por la cual nuestras Jornadas toman la forma de comunicar la fuerza de este lazo. Pero no es la única forma con la cual podemos dialogar con este Otro de nuestra civilización.

Al nivel social como tal podemos intervenir, y en los últimos años la AMP mostró cómo se puede definir su política a este nivel. Primero, con ocasión de la promulgación de leyes burocráticas especialmente inadecuadas para la regulación de las psicoterapias en Francia, y en Europa, Jacques-Alain Miller, supo gritar muy fuerte, de la buena manera, y hacerse escuchar por los poderes públicos con la ayuda de las Escuelas de la AMP que contribuyeron, a su medida, a constituir un movimiento internacional de apoyo.

También, segundo nivel, podemos denunciar los falsos semblantes, como la retórica de la evaluación, o la ideología de la traducción cognitivista del psicoanálisis. Es denunciar los falsos semblantes para respetar los verdaderos, como el Nombre del Padre, del cual uno puede prescindir a condición de servirse de él. Es otro registro, el de la denunciación irónica.

Tercer nivel. Proponemos una manera de hacer reconocer la utilidad pública del psicoanálisis, su utilidad social, pero al mismo tiempo manteniéndonos al revés. Es el psicoanálisis aplicado a los tiempos de la "política de las cosas".

Entonces, si uno compara estos tres niveles, se pudiera decir que esto es como el discurso del caldero. Precisamente, la política del inconsciente es una política del caldero; es un discurso que tiene que tener una cierta isomorfía, por la manera con la cual el discurso del inconsciente se hace escuchar.

El amor particular sobre el cual se basa, se fundamenta, el discurso analítico, y que es el amor de transferencia, es muy poderoso; es un amor que se vincula a la pulsión en el punto en el cual el deseo, el más particular, viene a estar indicado por la presencia de la angustia. ¿Cómo distinguir las formas de la angustia? Este es el punto en el cual sus trabajos en las Jornadas van a contribuir.

Entonces, abro estas Jornadas en nombre de la AMP y les dejo en compañía del Presidente del Consejo AMP-América, Leonardo Gorostiza; de la Presidente de la NEL, María Hortensia Cárdenas; y también de mis excelentes amigos, Esthela Solano primero, Alicia Arenas, Ricardo Nepomiachi, Ronald Portillo, Jésus Santiago, el grupo de Guayaquil, de Ecuador,... los que estoy olvidando de nombrar, los que no puedo nombrar porque el tiempo me falta... Dejo al público, que ahora no veo más porque la pantalla está completamente oscura, pero que veía muy bien en la apertura, en excelentes manos.

Un saludo a todos, y les dejo así continuar esta interlocución del discurso del psicoanálisis con el interlocutor bien dispuesto, la opinión ilustrada que queremos tocar en favor del psicoanálisis.

¡Buen trabajo!

(Aplausos)

París-Guayaquil, 27 de octubre de 2006