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Interrogaciones sobre el cartel
Los dos pies de la Escuela: cartel y pase
Marcela Almanza

Noches de Escuela- Ciudad de México, viernes 3 de mayo de 2019

Quiero comenzar esta intervención confesándoles un lapsus que tuve al leer el título que se propuso para esta Noche de Escuela y que fue el siguiente: leí, más de una vez, Los dos pies en la Escuela en lugar de leer Los dos pies de la Escuela.

Además de haber captado de inmediato que esto me concernía y que su insistencia seguramente quería decir algo, acercándome algunas resonancias para trabajar analíticamente, también me evocó a posteriori lo siguiente: para que la Escuela acontezca efectivamente, en tanto experiencia libidinal para cada uno, hace falta tener los dos pies en la Escuela, para ir en contra de la fórmula de la neurosis: con un pie en cada lado, con uno adentro y otro afuera, estar y no estar… desconociendo que es necesario implicarse, para que algo pase.

Será entonces como en el análisis pues, ¡para analizarse hay que poner el cuerpo!

Pero por supuesto, además, se trata de saber que Los dos pies de la Escuela, Cartel y Pase, son los pilares fundamentales sobre los que ella se asienta, tal como Lacan los concibió a partir del ´64 con el “Acta de fundación” y en el ´67 con la “Proposición del 9 de octubre”. Así es como Escuela, Cartel y Pase se presentan como conceptos inseparables, solidarios uno del otro, indicando una perspectiva bien definida en cuanto a las consecuencias que conlleva concebirlos de ese modo para todo aquel que consienta a implicarse en esta experiencia.

Cartel y Pase aparecen entonces como dos significantes que localizan bajo un nuevo horizonte la cuestión de la transmisión del saber vía la transferencia de trabajo y la verificación del fin del análisis desde la perspectiva de J. Lacan.

Bases insoslayables que considero deben ser contempladas por los integrantes de una Escuela, en tanto devienen un engranaje fundamental para el sostenimiento de su pulso vital. Es desde allí que tomo el equívoco de pie como base, apoyo, sostén, pero a la vez como la parte esencial que permite que el cuerpo de la Escuela camine, se desplace, permanezca vivo y en movimiento constante por el deseo que la anima.

Las dos formulaciones, Los dos pies de la Escuela y Los dos pies en la Escuela, me llevaron entonces a pensar cómo introducir un punto de articulación posible entre ambas, para no hacer de sus pilares fundamentales (Cartel y Pase) una referencia que rápidamente podría transformarse en “moneda gastada”, por no subjetivarla, sino más bien para tomarla como una brújula que nos sirva de orientación para bordear desde una posición analizante los siguientes interrogantes ¿Cómo habitamos la Escuela? ¿Qué consecuencias se deducen para el psicoanálisis de orientación lacaniana de ese “habitar singular”, uno por uno, caso por caso, en un lazo con algunos otros?

En esta vía, tomo un párrafo de un texto de Miquel Bassols La Escuela y lo real[1] donde plantea que “…la Escuela, como un quinto concepto fundamental del psicoanálisis, es un tratamiento de lo real sobre el que se funda el grupo analítico. Fue así como Lacan la definió en su momento, cuando hizo su “Proposición del pase” en 1967. Este real suele aparecer, de forma siempre imprevista, en la historia del movimiento analítico, —como en la historia de otras formas institucionales que han tomado forma de discurso—, en toda suerte de tensiones, de fracturas, de efectos de grupo, de diseminación de particularidades, de reivindicación de soledades afirmadas en otras tantas formas de identificación grupal…”

Efectos que parecen ser inevitables y frente a los cuales habrá que hallar alguna solución a la medida, algún modo de saber hacer como producto de una posición analizante, que será lo que permitirá salir de esos impasses para estar a la altura de las circunstancias.

En este contexto, retomo la tesis sostenida por J. A. Miller en su “Teoría de Turín acerca del sujeto de la Escuela”[2] cuando plantea que la vida de una Escuela está para ser interpretada, es interpretable analíticamente y nos recuerda que se trata de una Escuela concebida por Lacan como un conjunto lógicamente inconsistente, siempre atravesada por el no-todo, habitada no por una excepción única sino más bien por una serie de excepciones, de soledades no comparables las unas a las otras, por sujetos barrados, fijados a significantes – amo y habitados por la extimidad de un plus de goce particular para cada uno[3].

Es desde esta perspectiva que concebimos el concepto de Escuela[4] como contrapuesto al concepto clásico de sociedad analítica, fundado sobre la creencia en la identidad del analista, pues la Escuela justamente está fundada sobre la base de que no hay el significante del analista.

Así, me parece muy oportuno recordar la pregunta que allí despliega J.- A. Miller “¿Por qué los lacanianos repiten que lo esencial de la Escuela es el famoso pase? Lo que Lacan llamó el pase es el dispositivo de investigación sobre lo que es un analista. Pues bien, eso es concebible solamente si uno no piensa saberlo de antemano. […] En el centro de la Escuela está la presencia de la pregunta ¿qué es un analista?”[5]

En cuanto al cartel, sabemos que es un dispositivo muy especial, órgano de base de la Escuela, que siempre constituye una excelente vía de entrada para quienes se acercan por primera vez a la Escuela convocados por un llamado, el que resonó para cada uno y que muchas veces, solo retroactivamente y por sus consecuencias, se lee en el diván como una marca indeleble de lo que fue una primera inmersión en la experiencia de Escuela.

Nos decía Miquel Bassols en su anterior visita a la Ciudad de México hace siete años atrás, y fue algo que quedó resonando en la Sede, que se entra en la Escuela llamando desde el interior, llamando a su puerta desde una participación efectiva en un cartel.

¿Pero cómo consentir a ese llamado?

En su texto “Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada” J.-A. Miller nos ofrece una orientación esencial y siempre vigente para pensar los fundamentos del trabajo de cartel, pues dice algo que también quiero rescatar a la luz de este encuentro: “Si hay provocación al trabajo, a la elaboración, es que no hay ninguna vocación para el trabajo, habría, más bien, vocación para la pereza. […]Vean el grupo analítico: el pase es ciertamente una elaboración provocada. Se trata, por la llamada que conlleva la oferta del pase, de provocar una elaboración del análisis ante los pasadores; luego, tras el proceso, el A. E., como "nombrado a", es provocado a elaborar para el público. Un análisis como tal no depende menos del registro de la elaboración provocada. El análisis es una elaboración provocada por el significante de la transferencia.”[6]

En ese sentido, y retomando lo planteado al inicio, sabemos que no produce las mismas consecuencias el quedar inmersos en la provocación imaginaria que siempre pone en juego el efecto de grupo, la segregación y la reivindicación articulada al laberinto complejo de las pasiones, donde inmediatamente podemos anticipar el ciclo repetitivo del impasse, que consentir a acercarse a las puertas de lo nuevo… una elaboración provocada donde cada quién, desde su singularidad, tendrá que ver cómo se las arregla (y es toda una apuesta!) para quedar inmerso en otra lógica, que irá de la mano de la responsabilidad subjetiva y el consentimiento a tomar su lugar en la Escuela para poder habitarla de alguna manera posible.

Para concluir, Cartel y Pase, los dos fundamentos de la Escuela, implican un llamado al trabajo, provocación, elaboración y efectos de enseñanza para quien se comprometa en esta experiencia vital, no sin apelar a un margen de invención necesario para sostener la vigencia de la Escuela.

NOTAS

  1. Bassols, M., “La Escuela y lo real” http://miquelbassols.blogspot.com/2014/01/la-escuela-y-lo-real.html
  2. Miller, J.-A., Teoría de Turín acerca del sujeto de la Escuela http://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=291&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10
  3. Ibíd.
  4. Miller, J.-A. “El concepto de Escuela” www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=288&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10
  5. Ibíd.
  6. Miller, J.-A., “Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada" Intervención en l'ecole de la Cause Freudienne (Reunión de los Carteles), 11 de diciembre de 1986. Publicado en español en "El cartel en el Campo freudiano".