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El cartel, una experiencia de escuela
II Jornada de Carteles - NEL-Guatemala, miércoles 27 de marzo de 2019
La formación del analista en la Escuela del Pase, no es sin el Cartel
Luisa Aragón

“La política de lo unario es la que permite producir la diferencia. Esto es lo mismo que subrayar que la Escuela es, ante todo, la del Pase y de los carteles”.[1]

Tres momentos me interrogan sobre la lógica colectiva en la Escuela, desplegada a través del trabajo del cartel, que inciden en mi formación y deseo de transmisión del psicoanálisis. Distintos lugares y funciones me permiten consentir, orientar y dar cuenta de la transferencia de trabajo que pasa por el dispositivo del cartel, que al igual que el Pase se encuentra en el corazón de la experiencia de Escuela.

Hace un año, Aliana Santana al finalizar la I Jornada de Carteles a-cielo abierto, realizada en Guatemala, señalaba ¡En Guatemala hay una Escuela Viva! Sorpresa y satisfacción para los cartelizantes y asistentes. Efecto de interpretación que introduce la experiencia en que el cartel renueva su vigencia y retoma el entusiasmo que anima al trabajo en la NEL-Guatemala, motivo por el cual nos reunimos hoy.

El mismo año me eligen al azar como Más-Uno del “Cartel H” en preparación hacia las X Jornadas de la NEL ¿Qué madres(s) hoy? Carteles intersedes, encuentros virtuales con cartelizantes de Cuidad de México, Cochabamba, Arequipa y Querétaro (presentes hoy por medio de WebEx), muestra activa de la vida del cartel en diferentes Sedes, delegaciones y grupos asociados que reflejan la cohesión, al mismo tiempo que resaltan la heterogeneidad para una comunidad geográficamente dispersa como es la NEL.

Acontecen entonces importantes intercambios que hacen desconsistir lo local, sin descuidar la lógica colectiva que se conjuga con la soledad de cada uno, que orienta a pensar lo que llamamos política lacaniana, articulando “lo singular de cada Uno al Otro de la Escuela.”[2] Evidente función del cartel por el lado del trabajo de extensión, que permite armar una especie de entramado y red alrededor de la puesta en acto de la transferencia con la Escuela. Nuevos usos del cartel, bajo el título de “carteles express”, que empujan en corto tiempo a inscribir un trabajo desde lo político, epistémico o clínico, sin sacrificar su cualidad fundamental como “órgano de base” de la Escuela.

Dar inicio al trabajo, enlazarse con otros y sostener la apuesta como Más-Uno, apuntaba no solo a ocupar el lugar de agente provocador, sino además a trabajar con quienes no se habían elegido desde ninguna identificación imaginaria o lazo prestablecido. Convocados, reunidos y causados por un interés en común, el de participar de la formación del analista, apoyada en una elaboración de saber sostenida con “el Otro Escuela y con los otros.”[3]

Al mismo tiempo, un acontecimiento imprevisto, “…llamada al trabajo…”[4] ¡Despierta!, al recibir la invitación de Marcela Almanza –Presidenta de la NEL– para integrarme al CE como responsable del Secretariado de Carteles. Me correspondía asumir un nuevo compromiso y apuesta, por ocupar una función que interroga y me interpela permanentemente por el lugar del cartel en la Escuela, en un nuevo momento donde las enseñanzas, resonancias e incidencias del Pase, en palabras de Mauricio Tarrab “…mantiene cierta vecindad que hay que cuidar si queremos preservar la incomodidad de lo heterogéneo frente a las identificaciones que inevitablemente nos amasan…”.[5]

Sin intentar realizar un forzamiento entre estos dos dispositivos ¿Qué implica ubicar en el corazón de la Escuela, como subraya Miller “…el cartel como partenaire del pase…?” Partir de este enunciado apunta a resaltar que “…el trabajo de la Escuela pasa por el cartel”,[6] como nos señala Miller en su texto “El cartel en el mundo”. Miller, siguiendo la afirmación de Lacan en el “Acto de Fundación”, sostiene que el trabajo de este pequeño grupo “…es una máquina de guerra contra el didacta y su pandilla…”,[7] y agrega que esto pone de manifiesto “…el parentesco del cartel y del pase…”.[8]

Cartel y pase, ambos son una manera de tratar el real que insiste en la Escuela, inherente a todo grupo. Desde esta perspectiva, ambos dispositivos son lugares que ponen en tensión la inconsistencia del grupo analítico “…creando en la Escuela una circulación más allá de toda jerarquía”,[9] introduciendo otra lógica que cuestiona los puntos de identificación, no regidos por los que propone la psicología de las masas.

Como nos indica Laurent, “En nuestra Escuela es la función del Más- Uno del cartel la que nos mantiene atentos a las funciones importantes del Uno”.[10] En esa vía, en el espíritu del cartel tendrán que propiciarse las condiciones para que pueda alojarse lo que “anuda a cada Uno con lo colectivo”, es decir que cada Uno, con su rasgo de investigación, con lo más singular de cada Uno, que se articula a la noción de un estilo, pueda formular algo desde su propia experiencia subjetiva y, en la medida de lo posible, escribir a nombre propio y exponer su producto a-cielo abierto.

Es verdad que es en el análisis donde se puede ofrecer un soporte a la singularidad de cada parlêtre, aunque ello no excluye que el cartel puede ser un lugar donde esa singularidad, en tanto rasgo incomparable pueda surgir. Marie–Helene Blancard propone que la afinidad que existe entre el cartel y el Pase apunta a “…un saber a construir y a inventar…”[11], nuevo saldo de saber que permite verificar y poner en acto la política de la enunciación, empujando al que recién empieza para que pueda decir algo de acuerdo a su medida y a lo que su formación le permite formular, por lo tanto estas reglas aplican por igual para quien inicia como para quien lleva un tramo de largo recorrido.

Ambos dispositivos se oponen a “…la tiranía del narcisismo…”[12] y a transitar por la vía del ideal; apuestan por aquello que hace lazo con los otros a pesar de sus impasses. Introducir los impasses implica que en una Escuela “sus trabajadores puedan enfrentar la angustia delante de lo real que emerge”[13] y aquello que responde al “No hay relación sexual”. En “El banquete de los analistas”, Miller cita a Lacan en cuanto a “…la posibilidad de engendrar algún impasse que llame a la transferencia de trabajo...”[14], animando a alguien a que forme parte de la Escuela. El cartel convoca a quien quiera inscribir su trabajo en la lógica de Escuela, a todo aquel que esté dispuesto desde el comienzo a exponer “un saber a cielo abierto, enseñable a todo el mundo”,[15] para que se cumpla la transferencia en el sentido que permita la enseñanza y transmisión del psicoanálisis.

Para finalizar, como señala Guy Briole, tomar el cartel como pilar ineludible de una Escuela,[16] implica hacer resonar con fuerza que “Si no hay Escuela Una sin el Pase, tampoco hay Escuela sin el Cartel”.[17] Estos dos dispositivos propuestos por Lacan, junto con el análisis y el control, comparten la lógica común de ser lugares donde pueda nombrarse, bordearse y transmitirse lo imposible, es decir que pueda pasar y surgir lo inédito, a pesar de sus impasses, como una nueva manera de saber hacer ahí a partir de su síntoma, de su modo de gozar y de cómo cada uno se las ha logrado arreglar con eso, resto sinthomatico que no se parece a nada, que “ex-siste”.

NOTAS


  1. Laurent, É., Política de lo unario. En: Freudiana 80. Freudiana 80, Arte y Locura. Las identificaciones y sus destinos Revista de Psicoanálisis de la ELP. Barcelona 2017.
  2. Sota F., M. J., El cartel, el saber y la Escuela de Lacan http://www.nel-amp.org/index.php?file=Carteles/Boletin-de-carteles/012/El-cartel-el-saber-y-la-Escuela-de-Lacan.html
  3. Ibid
  4. Miller, J.-A., Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada Intervención en l'ecole de la Cause Freudienne (Reunión de los Carteles), 11 de diciembre de 1986. Publicado en español en "El cartel en el Campo freudiano.
  5. Tarrab, M., El Pase en la Escuela, incidencias http://www.cuatromasunoeol.com/static/ediciones/008/bibliografia-sobre-el-cartel/el-pase-en-la-escuela-incidencias
  6. Miller, J-A., El cartel en el mundo https://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateImpresion.asp?intPublicacion=10&intEdicion=3&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=293&intIdiomaArticulo=1
  7. Ibid
  8. Ibid
  9. Blancard, M.– H., Savoir, cartel et passe http://ecf-cartello.fr/wp-content/uploads/2016/06/4-marie-hc3a9lc3a8ne-blancard-savoir-cartel-et-passe-Cartello-5.pdf
  10. Laurent, É., Política de lo unario. En: Freudiana 80. Freudiana 80, Arte y Locura. Las identificaciones y sus destinos Revista de Psicoanálisis de la ELP. Barcelona, 2017.
  11. Blancard, M.– H., Savoir, cartel et passe http://ecf-cartello.fr/wp-content/uploads/2016/06/4-marie-hc3a9lc3a8ne-blancard-savoir-cartel-et-passe-Cartello-5.pdf
  12. Miller, J-A., El cartel en el mundo https://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateImpresion.asp?intPublicacion=10&intEdicion=3&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=293&intIdiomaArticulo=1
  13. Miller, J.-A., El banquete de los analistas, Paidós, Buenos Aires, 2011
  14. Ibid
  15. Ibid
  16. Briole, G., El cartel: pilar ineludible de una Escuela En: Bitácora Lacaniana N° 8. Formación del analista. Grama, Buenos Aires, Septiembre 2019.
  17. Ibid