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Entrecruces del deseo: de Madre y de Mujer
Dulce Rocío González Mosqueda

X Jornadas NEL, "¿Qué madres, hoy? Vicisitudes en la experiencia analítica". Cartel-Eje 1C: Deseo de madre/Deseo de mujer. Más Uno: Susana Schaer.

No hay La mujer, pero en toda madre hay una mujer. El tema de las jornadas "¿Qué madres hoy?" convoca a pensar la maternidad y, un eje que cruza la posición de la madre con la mujer que la habita. ¿Qué posibilidad de entrecruce existe en ambas, madre y mujer, en tanto deseantes? ¿Cuál es el deseo de madre? ¿Cuál es el deseo de mujer? ¿Son excluyentes?

"¿Qué quiere una mujer?" Se preguntaba Freud y para responder sondeó algunas cuestiones de la feminidad. Ante la diferencia de los sexos puntualizó la falta del órgano genital masculino y sus implicaciones para la mujer, surgiendo la envidia por el pene y dando lugar a subúsqueda. Búsqueda en la que la mujer encontraría a la madre como culpable de dicha falta, conduciéndola a desear el órgano faltante del padre. Luego habrá una transferencia del deseo de un pene al deseo de un hijo del padre y más tardíamente la mujer podría cumplir ese deseo al tener un hijo; este deseo sería el deseo femenino por excelencia (Freud, 2008). La maternidad sería entonces un modo para acceder a la posición femenina.

Siguiendo a Freud, la mujer estaría en un menos, sería un ser en falta, que al consumar el deseo de tener un pene-hijo se coloca del lado del tener, no sin consecuencias. Ante esta falta, habría que considerar cuáles son los suplementos o complementos con los que se hace. El niño puede inscribirse así como tapón ante dicha falta, al no-todo materno; de modo que la salida femenina en la maternidad se entrecruza con la posición masculina (en cuanto al tener). Por cuanto el niño sature a la madre sin posibilidad de dirigir su deseo hacia otros objetos y así, ella puede tomarlo como objeto causa de su deseo, como objeto a.

Cabe pensar si en una madre esta falta de la falta, obtura su deseo de mujer. Miller (2005) puntualiza que si el hijo colma a la madre, la angustia y que una madre angustiada no desea como mujer (o lo hace poco o mal). ¿De qué deseo se trata? La madre puede desear como mujer si puede mirar más allá de su hijo, si como objeto él no lo es todo para ella y puede encontrar su deseo en el cuerpo de un hombre; sin saturar así la falta en que se sostiene su deseo; que la metáfora infantil, no reprima en la madre su ser de mujer (Miller, 2005).

Sin embargo, para el sujeto femenino que accede a la función materna, el hijo no solo puede colmarla o tapar la falta, también puede constituir una división entre madre y mujer, (Miller, 2005).División que puede hacer corte con el deseo femenino, de modo que la mujer acceda a un más allá del hijo, ordenándose en función de la castración. Dejando a la mujer del lado masculino de las fórmulas de la sexuación (Tendlarz, 2011); lugar insuficiente para dar cuenta del ser de la mujer (Holguín, 2014), en tanto ella es más allá del falo, es no-toda.

Lacan pensaría que poner el énfasis en la falta del órgano, proporciona una solución sólo desde el lado del tener (fálico). Él plantea que a la mujer no le falta nada, en tanto que ante la dialéctica fálica no entra con un menos, sino que es un agujero y frente a él la mujer se encuentra en una relación directa con la nada.

En este sentido, la mujer debe saber hacer con la nada, que de la privación del tener surjan posibilidades; dando paso a una solución del lado del ser, en la que no se colme el agujero, sino que pueda ser escuchado, hablado, metabolizado: ser en el agujero (Miller, 2005). Que se pueda crear con él, un deseo para cada una, fabricarse un ser con la nada, se sea madre o sólo mujer (en tanto que toda madre es mujer, no siendo que toda mujer sea madre). Cada mujer hará subjetivamente con su falta de objeto, con la nada.

La maternidad podía dar respuesta a la nada desde el tener; rechazando así la feminidad, en tanto se encontraría en una lógica fálica y no en la lógica del no-todo femenino. Es a partir de la dialéctica fálica que una mujer se vuelve madre (Tendlarz, 2011) y cabe pensar una distinción entre "ser madre" y "tener un hijo". ¿Qué deseo se satisface desde cada lugar? En el ser madre, puede jugarse la posibilidad de asumir una función que consienta a la castración, en el que hay un tercero de corte. Y en el "tener un hijo" es sólo para sí, como posesión del falo, en la que el niño sea una suplencia respecto al goce que la hace no-toda.

Para la madre existe la posibilidad de ser suficientemente buena, en tanto no lo sea en demasía; cuando los cuidados que le da a su hijo no la disuadan de desear como mujer (Miller, 2005). Una madre no está del todo posicionada, no es toda buena madre, y eso le permite dar lugar a la mediación fálica del padre; mediación que no alcanza a drenar lo pulsional femenino (Lacan, 2009). Será la posición de una mujer respecto a la falta, la que determine su modo de amor materno y su transmisión de la castración, que colocará a su hijo también en una posición determinada frente a la propia castración.

"¿Qué quiere una mujer?" Lacan (2014) dirá que en tanto fuera de la lógica fálica, quiere "algo de más". La posición femenina le otorga otro sentido al deseo de la mujer; que será siempre en relación con el goce, en tanto la mujer tiene una relación más laxa con la castración. Frente al deseo su relación será más directa, más real;si hay una afinidad entre lo real y la mujer, su deseo puede estar en este registro (Holguín, 2014).

El ser mujer de una madre puede remitirla a la lógica del no-todo y que su deseo se configure distinto, dirigiéndose a ese "algo de más", llevándola a un goce que puede ser sin límites; una vertiente de este sin límites, es un deseo materno voraz e insaciable (Tendlarz, 2011). El deseo materno implica también una cuestión de lo real y lo gozoso; real también, por cuanto ése hijo es un pedazo de carne que surge de su cuerpo.

"Se cubre a las mujeres porque La mujer no se puede descubrir. De tal manera que hay que inventarla" (Miller, 2009); en esta posibilidad cada mujer, una por una, podrá hacer una invención frente a su deseo. La mujer no existe, no obstante, a partir de ello algo se puede crear, ése lugar vacío algo permite; según su propio deseo, ante su lugar no-toda y frente al tener o el ser.

La respuesta a"¿qué quiere una mujer?" no será para todas, habrá que construirla una por una, con lo que la convoca de su ser mujer y lo que pueda convocarle la maternidad con todas las posibilidades que se juegan entre ambas. Toda madre es mujer, y en tanto tal, que acceda a un deseo otro, al deseo femenino, dando lugar a la mujer que la habita.

BIBLIOGRAFÍA

  • Freud, S. Algunas consecuencias psíquicas de la diferencia anatómica entre los sexos. Obras Completas, Vol. 19. Buenos Aires, Amorrortu. 2008.
  • Freud, S. Nuevas conferencias de introducción al psicoanálisis, 33ª Conferencia: La feminidad. Obras Completas, Vol. 22. Buenos Aires, Amorrortu.2008.
  • Freud, S. Sobre la sexualidad femenina. Obras Completas, Vol. 21. Buenos Aires, Amorrortu.2008.
  • Holguín, C. La experiencia de lo femenino. En Viganó, A., (H)etéreas, Las mujeres, lo femenino y su indecible. Argentina, Grama Ediciones. 2014.
  • Lacan, J. El Seminario, Libro 20, Aún. Buenos Aires, Paidós. 2014.
  • Lacan, J. El Seminario, Libro 4, La relación de objeto. Buenos Aires, Paidós. 1998.
  • Lacan, J. Ideas directivas para un congreso sobre sexualidad femenina, Escritos 2. México, Siglo XXI. 2009.
  • Miller, J. De mujeres y semblantes, Conferencias Porteñas, Tomo 2. Buenos Aires, Paidós. 2009.
  • Miller, J. El niño entre la mujer y la madre. Virtualia Revista digital de la Escuela de Orientación Lacaniana, Año IV- Núm.13. 2005.
  • Tendlarz, S. Lo que una madre transmite como mujer. 2011. Recuperado 5 Octubre 2018, de la fuente http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/Sobre-mujeres-madres-y-ninos/320/Lo-que-una-madre-transmite-como-mujer