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Entre los cuerpos de la ciencia y lo jurídico: el cuerpo hablante
Alejandra Hornos

Cartel W.
La Ciencia, lo jurídico: cuerpos de la maternidad.

Desde el psicoanálisis, estamos advertidos, que la maternidad está lejos de ser un hecho natural; sabemos que en lo humano, lo natural está perdido. Esta experiencia involucra una serie de circunstancias cambiantes, secuencias y sucesos, eventos favorables o adversos en los que no hay garantías del "buen encuentro" a producirse entre una madre y un hijo. Sus vicisitudes imaginarias, serán efecto del trayecto de un campo simbólico en el que se inscribe un acontecimiento de cuerpo. La maternidad se constituye entonces, en una experiencia que varía de mujer a mujer e inclusive, en la vida de una misma mujer (Barros, 2018:12).

En este mundo, en el que la ciencia se mueve al compás del discurso capitalista eludiendo el orden de lo imposible, la maternidad cobra espacio en contextos que en otros tiempos eran impensables. Los nuevos modelos familiares y el avance tecnocientífico planteado por las tecnologías de reproducción humana asistida, pluraliza aún más, la experiencia de la maternidad. El binomio padre- madre en la época del Otro que no existe, queda en cuestión. El padre, ya no es lo que era, su estatuto es el de un padre humillado y a su lugar vienen "Los derechos del hombre", instrumentos simbólicos que intentan coordinar las relaciones entre las personas. La importancia del lazo social suple la inexistencia del Otro y no hay un lugar de garantía social, que diga cómo deben ser las cosas. La acción de la ciencia, introduce nuevos objetos y se instala la urgencia de crear reglas de asociación entre los individuos. Con el objetivo, de establecer leyes que respondan a los principios de los "derechos humanos" correlativos a un "Estado de derecho", surgen los comités de ética (Tendlarz,1998:8). El "cuerpo jurídico" se hace presente.

Este "cuerpo jurídico", propio de las Instituciones, intenta normar la experiencia de la maternidad en lo que a ellas les compete. Si bien las instituciones no pueden existir más que en el registro de lo simbólico, no se agotan en el mismo, ya que la fundación, el funcionamiento y transmisión de una institución, está sostenido por elementos inconscientes en relación al deseo de quienes la conforman. El encuentro con lo contingente, con lo traumático del parlêtre, es inevitable. Las dimensiones imaginarias y simbólicas se enlazan en un espacio que posibilita la proyección de deseos, ya sea para realizarlos o defenderse de ellos, uniéndose a los ideales de la institución.

Más allá de la poderosa capacidad de trabajo que implica la función maternal, Marcelo Barros en su libro "La madre", nos advierte que su función excede los cuidados expertos o negligentes. Se trata de una función de transmisión de un deseo, que no sea anónimo y en tanto tal, no puede ser comprado o vendido, no es plausible de ser convertido en mercancía. La función materna es tal, en tanto la sustente un deseo y no hay institución y cuerpo jurídico o científico; que pueda forzarlo. Podrá ofrecer las coordenadas, el contexto, para que algo de ello suceda.

En la época actual, la maternidad interrogada a partir de la multiplicidad de madres que los avances científicos y jurídicos posibilitan; ubica allí un real que escapa a la gobernabilidad discursiva. Hay que tener presente que todos los hijos son, en el fondo, adoptivos. Se trata del rescate de lo que se halla en una posición de objeto a, en el filo del ser y el no ser, entre el brillo fálico y el desecho. No hay respuesta científica y jurídica que responda qué es el niño para su madre y esa madre para el niño. Más allá de tener hijos, lo que se pone en juego en la maternidad es la oposición esencial entre el narcisismo y el amor de transferencia, solo desde la transferencia se puede "parir" algo (Barros,2018:15). La adopción de un hijo biológico o no, legal o simbólica, da lugar a una maternidad; un acontecimiento libidinal que puede tener lugar en las circunstancias personales y las configuraciones familiares más variadas.

Entre el cuerpo científico y el cuerpo jurídico, que intentan normar la maternidad, el psicoanálisis se ocupa del "cuerpo hablante". Un cuerpo, que al ser escuchado puede gestionar soluciones singulares atendiendo ese resto de goce imposible, que como analistas sabemos, que siempre queda. Ese real de la maternidad que lo jurídico no puede apresar.

El psicoanalista, más allá de lo jurídico y de lo científico, da lugar lo analítico, se institucionaliza en el discurso que le es propio, intenta prescindir de los semblantes de las garantías que propone la civilización a la inquietante cuestión de lo que hablar quiere decir. Respecto a la maternidad, no será sin atender la particularidad del deseo que produjo al niño (Laurent, 2010:157).

BIBLIGRAFÍA

  • Barros, Marcelo. "La madre. Apuntes lacanianos". 2018. Editorial Grama. Argentina. P:12
  • Tendlarz, Silvia Elena. "El psicoanálisis frente a la reproducción asistida". 1998. Editores contemporáneos. Buenos Aires. P:8
  • Laurent, E. (2010) El niño como reverso de las familias en Uniones del mismo sexo. Diferencia, invención y sexuación. Ed. Grama. Buenos Aires, 2010. P.157