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Deseo Materno en mujeres y madres enmarcadas en las Neurosis Obsesivas
Eleyne González, Asociada de NEL Maracaibo

Producto de cartel intersede: Estrago materno, preparatorio para las jornadas NEL México 2018

La intención del presente trabajo es desarrollar en algunas líneas la cuestión del deseo materno en mujeres y madres circunscritas dentro de las neurosis obsesivas.

Con el paso de los años muchas han sido las transformaciones que han ocurrido en las configuraciones de la familia en la contemporaneidad y ello ha repercutido también en el asunto de la maternidad, dado que el dicho madre hay una sola se ha desplegado en distintas modalidades donde ya la maternidad no está asociada sólo al género femenino, a la madre biológica o a la concepción de un hijo a través de la reproducción sexual (el encuentro de un hombre con una mujer). Lo actual apunta hacia nuevas conceptualizaciones de la madre.

Para los psicoanalistas la maternidad no es una cuestión natural ni instintiva y esto es algo que observamos en nuestra práctica clínica. A nuestros consultorios llegan mujeres que dan cuenta de las dificultades y vicisitudes que emergen en relación a la maternidad, asuntos que sin lugar a dudas tocan algo sobre su feminidad, la relación de cada una con la falta (castración) y su propio deseo, también que develan su posición respecto a la relación madre–hijo y sus consecuencias subjetivas, o lo que hay de sintomático en la estructura familiar o en la pareja parental, condicionando así la vida de cada niño.

Partiendo de lo anteriormente expuesto, se plantean las siguientes interrogantes ¿qué sucede en términos de deseo con mujeres que presentan una estructura neurótica obsesiva ante la aproximación hacia la maternidad?, ¿qué consecuencias tiene sobre el niño el deseo de la madre?, ¿qué nuevo arreglo puede hacer esa mujer que es madre con su feminidad? Sin duda alguna, ser madre tiene efectos diversos para cada mujer, y el psicoanálisis, ha de poner al sujeto y su singularidad en primer plano, por lo cual, se busca dar una mirada al caso por caso, sin pretensiones universales.

Pensar en la neurosis obsesiva nos remite "a alguien que nos habla ante todo de toda clase de impedimentos, inhibiciones, obstáculos, temores, dudas, prohibiciones" [1]. "Sin obviar lo que se presenta de la forma más aparente en los síntomas obsesivos y que se suele llamar las exigencias del superyó" [2].

Sin embargo, para Freud, la neurosis obsesiva es un "dialecto del lenguaje histérico" [3]. La fórmula "el deseo es el deseo del Otro" [4] designa que el Otro se convierte en el intermediario del acceso del sujeto al deseo que le resulta enigmático, es por ello, que el sujeto obsesivo al igual que el resto de las estructuras neuróticas, presenta dificultades con su deseo. Mientras que en la histeria se habla de un deseo insatisfecho, en la neurosis obsesiva se trata de un deseo imposible. El obsesivo muestra por un lado un deseo decidido, mientras que por el otro, presenta todas las maniobras para negarlo y postergar el deseo haciéndolo intermitente.

El neurótico obsesivo también está sujeto al deseo del Otro Materno, que se presenta insaciable, caprichoso y devorador. Recordemos que estás mujeres también son o fueron hijas. Cada mujer, tendrá una relación directa con el deseo y goce de su propia madre y la transmisión que ésta haga de la falta. Así, más allá de la estructura clínica en las que se enmarcan estas mujeres y madres, lo que nos ocupa como psicoanalistas es la manera en las que ellas asumen la cuestión de la maternidad: aceptando o rechazando su feminidad, es decir, lo que cada una hace con la mujer que ella es cuando es madre.

Muchos son los pensamientos, cuestionamientos, miedos, temores e incluso actos que advienen cuando una mujer se aproxima hacia la maternidad: ¿seré buena madre?, ¿qué ocurrirá con mi cuerpo?, ¿cuándo despertará el instinto maternal que hay mí?, ¿realmente quiero ser madre?, ¿cómo será mi bebé?, ¿será que aborto?, ¡no quiero tener a este niño!, entre otras. Del mismo modo, las circunstancias subjetivas en las que ocurre esta aproximación son diversas, así como las formas de procreación que rompen con el modelo tradicional: la inseminación artificial, la gestación subrogada, la adopción y otras, lo que conlleva a que la maternidad pueda ser o no ser deseada por una mujer.

Por otra parte, es necesario considerar también lo que sucede con esas madres y mujeres una vez que nace ese niño, continúan los cuestionamientos, miedos y angustia, quizás con algunas variantes, puesto que la maternidad no está desvinculada del inconsciente, de la subjetividad ni de la posición de cada mujer respecto a la falta, el vacío que la constituye. Las madres suelen decir con cierta dificultad, que ser mamás no es lo que imaginaron, para bien o para mal según cada una pueda describirlo, es decir, hay una idealización de la imaginarización de la maternidad que es muy diferente de la experiencia de ser madre.

Y es que aun cuando la ciencia y la época empujan a una incursión del discurso universitario en este campo, la oferta de cursos, así como aplicaciones tecnológicas para las madres gestantes es extensa, su objetivo tiene que ver con difundir conocimiento acerca de la maternidad, es decir, prepararlas bajo un concepto estándar para ser mamás. Se trata de enseñar cierta metodología que responde a preguntas como ¿Qué hacer con un hijo una vez nacido? ¿Cómo atender sus necesidades? Cuestiones que por un lado, muestran la imposibilidad de transmitir un conocimiento absoluto sobre este tema, y por el otro, más que orientar, desorientan en tanto obstruyen lo que hay de singular en cada madre, dejándolas en algunos casos, a merced de una gran angustia.

Si es cierto que muchas cosas cambian con la llegada de ese niño, pero "en cada caso la posición de una mujer respecto a la falta determina su modo de amar y su transmisión de la castración. Así, la coyuntura dramática en la que se incluye la maternidad en cada mujer, las particularidades de su historia, intervienen en su transmisión de la falta y en su incidencia en la subjetividad del niño" [5].

Es precisamente aquí donde se juega lo que Lacan denominó como Deseo Materno (DM). Lacan no dejará de considerar a la madre en relación al deseo de la madre, al respecto refiere: "El papel de la madre es el deseo de la madre. Esto es capital. El deseo de la madre no es algo que pueda soportarse tal cual, que pueda resultarles indiferente. Siempre produce estragos. Es estar dentro de la boca de un cocodrilo, eso es la madre. No se sabe qué mosca pueda llegar a picarle de repente y va y cierra la boca. Eso es el deseo de la madre" [6].Como se menciona al principio, Lacan señala que ser madre no tiene nada de instintivo, la función primaria de una madre atravesada por la falta, no tiene que ver con el cuidado y la atención sino con la devoración.

Si bien la madre ofrece al recién nacido un lugar en el mundo, en algún momento el niño se percata que ésta desea más allá de él. Lacan dice: ¿Qué es lo que quiere, esa? Me encantaría ser yo lo que quiere, pero está claro que no sólo me quiere a mí. Le da vueltas a alguna otra cosa" [7]. Introduce así de entrada una distancia entre el objeto de deseo, el falo, y el niño, que llevará a que el niño se identifique con el falo. Esta distancia traduce el no recubrimiento total entre el falo imaginario y el niño. La madre como mujer guarda un deseo que excede a su hijo [8].

Surge entonces la pregunta ¿Qué soy en el deseo del Otro? En este caso, el Otro materno. Interrogación que toca el ser del sujeto y abre posibles respuestas ¿Que la haga feliz? ¿Que la colme? ¿Qué borre sus heridas? El deseo del Otro causa angustia, ya que es un deseo que no dice qué desea, representa un enigma y del lado del niño está subjetivizar ese deseo inconsciente.

Es allí donde juega un papel primordial la ley paterna abordada por Lacan en términos de función y que no la hace exclusivo de "algún padre" o "figura masculina" -ya que como función puede estar representado por cualquier persona que nombre algo que oriente al niño respecto al deseo de la madre-, permite la separación de ese Otro materno. Entonces, el Nombre del Padre viene a sustituir el deseo de la madre y da una significación fálica, es decir, el padre como operador con el que podría resolverse el enigma del deseo materno.

Se abre así la clínica que concierne a la relación de las mujeres como madres ya no con el falo sino con el niño tomado como objeto causa del deseo. El hijo no está sólo atrapado en la función fálica, sino, que está también como un objeto, como un cuerpo que se vincula con el lado más pulsional, del goce no regulado por el falo en la madre.

El fantasma de la madre como sujeto antecede lógicamente a la posición del niño en la estructura. El niño puede encontrarse en distintas posiciones en tanto objeto a de la madre y situarse en la neurosis o en la psicosis. Tenemos entonces que la temática de la madre se desplaza así del amor –qué efectos tiene su amor sobre el hijo– a la del deseo y el goce –qué lugar tiene en su deseo y cómo se articula a su goce– [9].

Decimos entonces que en la madre también hay una mujer, en la que se pronuncia un goce femenino, que incluso puede ser contrario al amor materno, que tanto idealiza y promueve la sociedad. A propósito de esto, Miller hace una distinción importante entre la madre y la mujer "volverse madre o volverse mujer no se corresponden en absoluto" [10].

Para Lacan "el carácter verdadero de la feminidad solo se mide por su distancia con la madre. Tanto menos madre, mas mujer: ser madre - creo que hay que ir hasta este punto inhumano, escandaloso, a conservar a puerta cerrada-, hacerse madre, es un modo de hacerse existir como "La", hacerse existir como "La mujer que tiene" y creo que Lacan habla de una verdadera mujer cuando la madre no ha aplastado, en un sujeto, el agujero" [11]. Y es que para él, La mujer no existe.

Así como no es posible construir un universal de las mujeres, tampoco es posible determinar cómo ser madre. Una por una, cada mujer se sitúa frente a la maternidad por la aceptación o por el rechazo, como el empuje al toda madre o por su no-toda como mujer que repercute en su ser madre. Esto nos pone de cara a una oposición entre la mujer como sujeto deseante y la mujer en tanto Otro absoluto, pues la madre, como madre, no es Otra.

Entonces hay un deseo que no es sólo el de la madre. Cuando la madre es suficientemente buena. Es sabido que si el niño la colma, sería esencial que la divida: "que la madre tenga un deseo fuera" del niño, que este niño no sea todo para ella [12], pues cuando el niño la colma: falta la falta, y entonces recibimos casos de madres angustiadas, colmadas, que serían las que se inscriben como toda madre, dejando al niño identificado como objeto a de la madre.

Un ejemplo de este toda madre es el de una actriz venezolana de reconocida trayectoria, quien decidió ser madre soltera a los 50 años, a través de la inseminación artificial. En una entrevista, cuando le preguntan acerca de su problemática con las parejas refiere "si me ponía a esperar esa pareja ideal para mí se me iba a pasar el tren", "el hombre que va a estar en mi vida debe entender quién soy yo y que no puede pretender que yo deje de ser lo que soy, yo soy actriz". Evidencia así una dificultad para darle un lugar a un hombre. Respecto al padre portador dirá "fue una persona que tuvo la amabilidad de hacer de mi sueño una realidad". Al interrogarla sobre la maternidad y la ausencia de la figura parental expresa "yo tengo la decisión al 100% de mi hija, no permito que la gente opine porque a fin de cuentas es mi historia, como me tocó vivirla", "ella es una niña que fue deseada desde toda mi existencia, yo lo intenté muchas veces y ella fue la que decidió llegar", "quería que fuera mía y que no me la quitaran ni por un segundo de mi existencia". Como podemos observar, se trata de una madre que parece mostrarse como Otro absoluto para su hija. Cuando le preguntan por la posibilidad de darle un padre a la niña, responde "ella lo que necesita es una madre que está dedicada completamente a ella" "yo hago todo". Es en la maternidad donde el niño como síntoma, tapona lo que en ella hay de mujer.

Ahora bien, cuando en la madre hay una mujer, no-toda madre, es cuando nos topamos con un deseo que ha ido más allá del hijo. Un más allá que no implica una desconexión abrupta de la maternidad pero que deja un espacio entre el hijo y la madre. Se trata de mujeres para quienes la maternidad también hace síntoma pero que tienen una relación más esencial y más próxima con la nada. En este caso, el niño se coloca como síntoma de la pareja.

La tesis de Lacan según la cual La mujer no existe, "no significa que el lugar de la mujer no exista, sino que ese lugar permanece esencialmente vacío. Y el hecho de que ese lugar quede vacío no impide que se pueda encontrar algo ahí" [13]. Poder tomar distancia entre la mujer y la madre, así como la disposición del hijo de abandonar ese lugar privilegiado y único, funda a un sujeto en tanto deseante. Es la posibilidad de inscribirse como no-toda pero también de inscribir al niño como no-todo. Posibilidad, para ambos, de mantenerse a distancia de la angustia.

La clínica de las neurosis, nos muestra las quejas y dificultades cuando la maternidad, es barrera o defensa a lo femenino que hay en una mujer neurótica, ya sea una histeria o una neurosis obsesiva. De lo que se trata en la clínica psicoanalítica es que estas mujeres accedan a "un saber hacer con" ese vacío que las constituye, lo indecible, ese resto que apunta al goce femenino, que es la marca singular que cada madre imprime en sus hijos, en el uno por uno.

Podrá hacerlo más del lado de lo femenino o quizás más del lado de la frustración, pero nunca habrá la buena respuesta porque el equilibrio madre-mujer no existe en tanto lo femenino es imposible de decir. Por ende, la maternidad es siempre sintomática.

NOTAS

  1. Lacan, Jacques (1958)- Seminario 5: Las formaciones del inconsciente. Buenos Aires: Paidós, p. 419
  2. Ibid, p. 420.
  3. Freud, Sigmund (1909). Obras Completas. Tomo X: A propósito de un caso de neurosis obsesiva (El hombre de las Ratas). Amorrortu, p. 124.
  4. Lacan, Jacques (1958)- Seminario 5: Las formaciones del inconsciente. Buenos Aires: Paidós, p. 413
  5. Tendlarz, Silvia (2011). Lo que una madre transmite como mujer. Varité.Disponible en: http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/Sobre-mujeres-madres-y-ninos/320/Lo-que-una-madre-transmite-como-mujer
  6. Lacan, Jacques (1970). Seminario 17: El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós, p. 118.
  7. Lacan, Jacques (1958)- Seminario 5: Las formaciones del inconsciente. Buenos Aires: Paidós, p. 179
  8. Tendlarz, Silvia (2011). Lo que una madre transmite como mujer. Varité.Disponible en: http://www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/edicion/Sobre-mujeres-madres-y-ninos/320/Lo-que-una-madre-transmite-como-mujer
  9. Ibid.
  10. Miller, Jaques-Allain (2001). De la naturaleza de los semblantes. Buenos Aires: Paidós, p. 20.
  11. Miller, J.-A. (2011). Donc. La lógica de la cura. Buenos Aires: Paidós, p. 265.
  12. Ibid, p. 290.
  13. Arciniegas, Laura (2018). Boletín La Leo #18.