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De lo materno más allá del discurso
Felipe Maino

Cartel W. La Ciencia, lo jurídico: cuerpos de la maternidad.
Producto final

Concluido el recorrido del cartel, estimo que el producto de este trabajo es principalmente una rectificación.

Comencé planteando -como sujeto de cartel- la pregunta por el lugar del acontecimiento de cuerpo en una época regulada por el valor de la mercancía, la evaluación y el permiso. Leyendo a Marcelo Barros en su libro "La madre. Apuntes lacanianos" (Barros, M., 2018), los aspectos recién mencionados parecían contrariar lo que él señalaba de la maternidad como un manejo privilegiado de lo real. Ese manejo se indicaba en su libro ya desde el epígrafe: "¿Cómo podrás morirte, Narciso, si no tienes madre? Sin madre no es posible amar. Sin madre no es posible morir" (H. Hesse, Narciso y Goldmundo). Madre, entonces, que tramita la dimensión sexuada y mortal, esas brechas de lo imposible. Pensé entonces que el discurso científico podía, en ese punto del control mercantil de sus inventos, operar como el discurso capitalista, forcluyendo las brechas de división.

En definitiva, me parecía que el consentimiento informado, por usar ese sintagma para sintetizar el campo del permiso, la evaluación, la anticipación calculada (valor de cambio, mercancía), no dejaba espacio al acontecimiento, y hacia del cuerpo materno un cuerpo anestesiado por la ciencia que sutura la división. Lo jurídico, entonces, me aparecía como una adecuación a ese empuje suturante, una especie de ley moral que ajustaría todas las correas en ese campo de Otro sin fisuras.

La rectificación de mi rasgo es la siguiente: no se trata, en realidad, de que el destino del acontecimiento de cuerpo sea sub cero, anulando esa maternidad que, a decir de Barros, aloja lo real de modo privilegiado, sino que otro destino para el acontecimiento (que sí hay) opera cuando se trata de la maternidad en los tiempos del consentimiento informado.

Fue en la lectura del libro "El psicoanálisis frente a la reproducción asistida" de Silvia Tendlarz (Tendlarz. S., 1998) dónde encontré la pista de esa rectificación. Tendlarz señala que la ciencia avanza olvidándose del sujeto; esa línea de lectura acompañaba más bien mi primera hipótesis. Pero luego he pensado que también la naturaleza avanza olvidándose del sujeto. Que Fisis fuera enigmática -hasta que los esfuerzos de la ciencia se orientaron o comprenderla y controlarla- y que motivara la división de los seres hablantes ante su fuerza desmedida o impredecible, no implicaba que el empuje de la naturaleza se interesara en el sujeto. Por otro lado, la ciencia y su productividad no exime, tampoco, de la división; en eso lo expresado por Tendlarz alentó la rectificación de mi lectura, cuando señala que respecto de los procesos de reproducción asistida también hay miedo, angustia, pérdida; también hay "libra de carne" en juego (op.cit. p. 43)

Entonces la cuestión de la ciencia en el marco de la maternidad no me parece deba abordarse en el sentido de la obstrucción a lo subjetivo, sino en el cambio de coordenadas para subjetivar un inevitable: el acontecimiento de cuerpo. Ese acontecimiento puede venir de los métodos de la ciencia, la cuestión es qué destino de articulación encontrará luego.

Hay un caso citado por Tendlarz de una madre que consiente a ser "madre sustituta", pero llegado el efecto en el cuerpo de esa experiencia, ya no admite los límites del contrato y protocolo suscrito (op. cit. p. 27) La ciencia avanza sobre los cuerpos tal como la naturaleza avanza sobre los cuerpos también.

La segunda orientación para la rectificación de mi lectura inicial, viene de las discusiones respecto de la maternidad por fuera de las coordenadas de la ley paterna, que fue tema de conversación en el cartel. Me dio para pensar que la problemática de las coordenadas discursivas podía independizarse del acontecimiento de cuerpo y del deseo de la madre, sea cual sea el discurso imperante, aún el del capitalismo. Tendlarz va detallando cómo los avances de la ciencia, al subjetivarse, se organiza ya no en las coordenadas del Nombre del Padre tradicional. Hay una redistribución del reparto, nuevos actores, "brujas contemporáneas" como ella llama a las diversas figuras de la maternidad (op. cit. p. 25)

En esto resultó de orientación el libro "De la Histeria sin Nombre del padre", deJuan Carlos Indart (Indart, J. C. et al., 2014) Hay un horizonte de fracaso en el esfuerzo de hablar de histeria sin Nombre del Padre (NP), advierte Indart al comenzar su investigación. Hablamos desde el NP, así nos entendemos, y no es costumbre pensar lo que sería hablar desde el cuerpo, desde el propio síntoma. En el síntoma es el "desarreglo" lo que habla, un "acontecimiento de cuerpo". Señala Indart que Lacan, en el Seminario 18, es explícito en decidirse por la histeria en la disyuntiva entre Freud y la histeria. Opta por un más allá del NP que Freud no escuchó. Se trata de un sufrir indecible que requiere un arreglo que es nodal, lo llama histeria rígida (y la diferencia de la histeria incompleta, que es la del discurso, la que se dirige a un S1 que supuestamente la completaría) Es el campo del inconsciente real, palabras que inciden en un cuerpo. Indart señala que el inconsciente como represión nace por referencia a la ley paterna; todos los síntomas de Elisabeth von R. vienen de una lectura de exceso de goce desde el NP. Eso debe distinguirse de "la raíz real del síntoma". Si el síntoma desde el NP se piensa "conversivo", desde el "acontecimiento de cuerpo", "no le subyace ley ni sentido. El acontecimiento es histeria metafísica" (Indart, J.C, 2014, p. 26).

La conclusión que precipita como producto de este trabajo, entonces, es que las coordenadas discursivas no son razón para disipar los acontecimientos de cuerpo y el real que introducen en la experiencia de la maternidad. Como señala Barros, la tradición de la ley paterna ha tenido un lugar en la tramitación de ese acontecimiento; la estabilidad del vínculo madre-hijo se esclarece por la función fálica, que "compensa el extravío del goce femenino", allí hay una "marca simbólica" de un "acontecimiento de cuerpo" que facilita una ligazón psíquica. Pero, en definitiva, la maternidad queda implicada como "acontecer corporal". "La huella que el hijo imprime en el cuerpo materno es algo bien real" (Barros, M., 2018, p. 25) Y esa huella acontece en la época de la reproducción asistida, también. La investigación de Indart me ayuda a esclarecer que el acontecimiento de cuerpo se independiza de las coordenadas discursivas, por ejemplo la guiada por el Nombre del Padre.

Me pareció que las conclusiones alcanzadas por Tendlarz en su libro se coordinaba aún al Nombre del Padre, pues insistía aún el padre del significante, la madre como objeto prohibido y la mujer como causa para pensar el lugar del hijo, más que la pregunta por lo real de la experiencia, por el acontecimiento de cuerpo. Me parece que aquí la legislación, la bioética aparece como un programa de lectura de los nuevos lazos posibles. Ya no lo jurídico en adecuación a un discurso que forcluye al sujeto-madre, sino una máquina de lectura del acontecimiento de cuerpo y el deseo materno en la época que nos toca. Así, quizás convenga oír a la bioética no con el escepticismo con que oímos un imperativo kantiano, sino con la apertura con que nos interesamos en las nuevas lecturas de las histéricas sin nombre del padre, quienes deben inventar dispositivos para alojar el deseo y los acontecimientos de cuerpo, en lo que tienen de real.

Septiembre, 2018

BIBLIOGRAFÍA

  • Barros, M. (2018) La madre. Apuntes lacanianos. Buenos Aires, Argentina. Grama Ediciones.
  • Tendlarz, S. E. (1998) El psicoanálisis frente a la reproducción asistida. Buenos Aires, Argentina. Editores contemporáneos.
  • Indart, J.C y otros (2014) De la histeria sin Nombre del Padre I. Buenos Aires, Argentina. Grama Ediciones.