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De la locura materna a la debilidad mental
Adriana Pérez Fournier, Asociada Nel Guayaquil

Eje 3:"¿Locura materna?- Más Uno: Heidi Gehler

"…De cerca, nadie es normal"
Caetano Veloso, "Vaca profana"

Abordar el eje del cartel y su pregunta, no es sin preguntarme sobre la pregunta del mismo ¿Locura materna? ¿Una "Locura materna"?, o podemos hablar de "Locuras maternas"?

Entonces podemos decir, que ¿Hay locuras y locuras?, y así, bajo la poética musical del cantautor cubano Silvio Rodríguez, encontramos desplegadas tantas y distintas formas de "locuras",

 

LOCURAS

Hay locuras para la esperanza, hay locuras también del dolor. Y hay locuras de allá, donde el cuerdo no alcanza, locuras de otro color. Hay locuras que son poesía, hay locuras de un raro lugar. Hay locuras sin nombre, sin fecha, sin cura, que no vale la pena curar. Hay locuras que son como brazos de mal: te sorprenden, te arrastran, te pierden y ya. Hay locuras de ley, pero no de buscar. Hay locuras que son la locura: personales locuras de dos. Hay locuras…

Luego de este recorrido por estos distintos modos de presentarse la locura en la poesía de S. Rodríguez, podemos adentrarnos en este significante "locura" que acompaña la pregunta del eje, término que tiene una complejidad histórica, aparte de las resonancias que su uso puede traer y sus diversos sentidos ya sea como insulto, segregación o violencia, o como lo contrario, para resaltar alguna virtud de alguien.

Se suele asociar la locura, como aquello que se sale de la supuesta razón, de la norma, la supuesta normalidad, esa que la tabla del DSM proclama.

Para el psicoanálisis que es lo que en principio nos interesa, al menos, tiene otro estatuto, y el tema de la locura ocupó desde siempre al psicoanálisis.

La noción de locura, no fue la misma a lo largo de la enseñanza de Lacan, así como locura y psicosis pueden ser diferentes, y también no ser oposición, llegando a indicar Lacan, que puede haber o no locura en la psicosis.

En 1946 en "Acerca de la causalidad psíquica", Lacan liga la locura a la libertad y dice:

"Lejos de ser un insulto para la libertad, es su más fiel compañera; sigue como una sombra su movimiento".

"Y al ser del hombre no sólo no se lo puede comprender sin la locura, sino que ni aún, sería el ser del hombre si no llevara en sí la locura como límite de su libertad"[1]

Y, hacia el Seminario 3, afirma respecto a la locura: "Este término no data de ayer, ni siquiera del nacimiento de la psiquiatría"…"…solamente les recordaré que la referencia a la locura forma parte desde siempre del lenguaje de la sabiduría…Al respecto el famoso "Elogio de la locura", conserva todo su valor, por identificarla al comportamiento normal".[2]

Y citando a Pascal: "hay sin duda una locura necesaria y sería una locura de otro estilo no tener la locura de todos". [3].

Es decir que hay una locura que no es la psicosis, locura de todos, es la locura propia del ser hablante, mientras que la locura de otro estilo es la psicosis, que sería la de no contar en lo simbólico con el significante del Nombre del Padre.

Cuando hacia 1973, en el Seminario 21, es la clínica pensada desde el nudo borromeo, aborda la locura en términos de desencadenamiento, y dirá que cuando unos de los registros se "liberan", se sueltan los otros: "Yo anudo la libertad y la locura, una no se concibe sin la otra lo que desde luego, perturba porque igualmente piensan que yo digo que la libertad es locura"[4]

"En otras palabras si el caso es bueno, cuando a ustedes les falta uno de esos redondeles de hilo, ustedes deben volverse locos"…"Y es en esto, es en esto que el buen caso, el caso que he llamado "libertad", es en esto que el buen caso consiste en saber que hay algo normal es que cuando una de las dimensiones les revienta, por una razón cualquiera, ustedes deben volverse verdaderamente locos".[5]

Y será hacia el seminario 23 "El Sinthome", que de la mano de Joyce, y con la pregunta de si Joyce estaba loco o no, lejos de proponer la locura como desencadenamiento, Lacan plantea a la locura generalizada, una puesta en continuidad de los registros, no sería una locura que desencadena.

"Todo el mundo es loco", dice Lacan en su intervención en Vincennes en 1978 (publicado originariamente en francés en Ornicar? 17/18), y Jacques-Alain Miller retoma esta frase como título de su curso en los años 2007-2008.

Entonces hay locuras y locuras, las que encadenan, "aquellas de carácter más general, somnoliento del ser hablante", y aquellas que desencadenan.

Pero en el Seminario 24, en la clase del 11 de enero de 1977, Lacan introducirá otra forma diciendo: "Entre locura y debilidad mental, no tenemos sino la elección". Aquí se plantea entonces la locura como aquello que desencadena, y si no, se es débil mental.

""todo lo que es mental, al fin de cuentas, es lo que yo escribo con el nombre de sinthome…", es "sinthomentalidad" encadenante. Se concluye entonces que allí lo que encadena, donde la locura encadena, "todo el mundo es loco", y "todo el mundo es débil mental"

Así es como Lacan en el último período de su enseñanza dirá entonces que el parletre está consagrado a la debilidad mental.

Entonces y la ¿Locura materna? Desde esta perspectiva puede haber "locuras maternas", aquellas que más allá de la estructura, neurosis o psicosis, se presentan bajo una forma de anudamiento que permite un encadenamiento, y aquellas otras que bajo determinadas contingencias subjetivas, el anudamiento no se sostiene y desencadenan en otro tipo de "locura materna".

En principio este eje propuesto, lo pienso no sin, los dos primeros, es decir, "Deseo de madre/deseo de mujer ", y "Estrago materno".

Es decir cuando ese deseo de madre puede verse obstaculizado, podríamos decir, cortocircuitado, y dar lugar a una locura materna.

Esto nos lleva a la pregunta siempre abierta dejada por Freud y retomada por Lacan ¿Qué quiere una mujer?

Frente al impasse dejado abierto por Freud, con su pregunta Lacan, postula un goce, más allá del falo, un goce suplementario, que es el goce femenino.

Sabemos que en esta pregunta se juega aquello que introdujo Lacan como un real fundamental es que "no hay relación sexual," y así pondrá en la misma línea, "La mujer no existe", y en tanto no hay un significante de la mujer, no existe como un universal, por tanto la mujer será una por una.

Si bien las mujeres participan del goce fálico, en cambio tienen una relación distinta con aquello que le pone límite, ellas estarán ubicadas del lado no-todo fálico, y es desde esta perspectiva que se juega la posibilidad de alcanzar una posición femenina, y por lo tanto también jugar su deseo de madre disyunto de su deseo de mujer, es decir, que la madre no se trague a la mujer, es decir que la desplace, porque ahí en realidad quien puede quedar tragado o estragado, es el hijo/hija, es decir una madre estrago, y devenir en una cierta locura, loca por el falo.

El penisneid, postulado por Freud, y la maternidad como la vía para de algún modo obtener bajo la forma del niño un sustituto del objeto fálico, esa falta irremediable, que en algunas mujeres las puede llevar a querer colmar desesperadamente poniendo al niño como objeto, y en tanto ese goce femenino postulado por Lacan se hace ilimitado, la locura puede ser la que tome el relevo, y desplaza el deseo de madre, y así, ese resto que irremediablemente queda nunca reabsorbido es lo que puede dar lugar a esa madre no suficientemente buena, sino adviene la figura de la madre insaciable, amenazadora en su omnipotencia sin ley. Esto insaciable de la madre remite entonces a su posición como mujer y su modo de tratar la castración y la falta en cada una.

Desde esta perspectiva y retomando lo indicado por Lacan en su clase del Seminario 24 del 11-1-77 que "Entre Locura y debilidad mental, no tenemos sino la elección" , me llevó por el lado de un caso clínico y me abrió un poco la posibilidad para pensar en cómo frente a los estragos de una locura materna un sujeto, en este caso, una mujer, para ella misma no caer en la locura, su respuesta es la elección por el lado de la "debilidad mental".

Quedar "presa", "vigilada", "secuestrada" bajo las redes de los significantes del Otro materno, y la figura de un padre lo suficientemente débil, será el producto de una locura materna, dando lugar por parte de esta mujer a un no saber, un no querer saber que se instala de un modo insensato a lo largo de su vida. Será bajo transferencia que esto se irá desplegando, y recortando otras posibilidades.

Será en el seminario 11 que Lacan, introduce el término débil, siguiendo a Maud Mannoni y su libro "El niño retardado y su madre", indicando que no se trata de la solidificación con el cuerpo de la madre, sino de los significantes, "Cuando no hay intervalo entre S1 y S2 el par significante se holofrasea… tenemos el modelo de toda una serie de casos que serán psicosis, debilidad mental y fenómenos psicosomáticos", aclarando Lacan que hay que observar qué lugar ocupa el sujeto en cada caso.

Entonces para finalizar y siguiendo ésta última línea, para un sujeto la respuesta frente a una "locura materna" puede dar "el caso", que en tanto el quedar atrapado en las redes de dicha locura materna, la elección sea la debilidad mental y no la psicosis, pero contando con la posibilidad de transitar por un análisis y encontrar otras vías posibles para tratar esa debilidad se abren otras vías de acceso al saber sobre el propio inconsciente.

Y más allá que como indica Lacan "todo el mundo es loco", y "todos somos débiles mentales", se puede concluir, que así como "La mujer no existe como universal" se puede decir de ellas, una por una, La madre, existe, y será también una por una y, "Las "locuras maternas", una por una se puede decir de ellas, y será bajo el nombre que cada analizante en su trabajo analítico pueda nombrar-la.

BIBLIOGRAFÍA

NOTAS

  1. Lacan, J. Escritos 1. Ed. Siglo veintiuno. 1988, pag.166
  2. Lacan, J. Seminario 3. Ed.Paidòs, Bs. As. 1995, pag. 29
  3. Idem. Pag.30
  4. Lacan, J. Seminario 21, inédito, clase 4-12-73
  5. Ídem.