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La base operativa +1. Un uno que rompe la unidad
Edna Gómez Murillo (México)

Era el año de 1957 cuando Lacan, en una comunicación presentada a la Sociedad Francesa de Filosofía, habló sobre El psicoanálisis y su Enseñanza y tomando como guía la conclusión de un análisis -que para él consistía en ese momento en la restitución de una cadena simbólica- dijo que la formación de un analista estaba trazada por tres direcciones:

Por la historia de una vida vivida como historia,

Por la sujeción a las leyes del lenguaje, únicas capaces de sobredeterminación y

Por el juego intersubjetivo por donde la verdad entra en lo real.

El énfasis que él puso en la formación de los analistas fue fundamental para la vigencia del psicoanálisis en este siglo XXI, lo cual no significa que esta esté asegurada, sino que la posibilidad de un futuro para el psicoanálisis, descansa aún en la articulación de esas tres vías, sumadas a tres elementos, los conocemos: el análisis personal, la supervisión y el trabajo con los textos. Este último es un trabajo epistémico para el que Lacan decantó 7 años después, en 1964 en su Acto de Fundación de la Escuela Francesa de Psicoanálisis, un dispositivo que a su vez definió como puerta de entrada a la Escuela: el cartel. Se deduce entonces que el trabajo con los textos no es un trabajo universitario, intelectual, conceptual solamente. Notemos que en él y por lo tanto en el cartel, están concernidas y cobran enorme relieve en tanto que están llamadas a la producción, la historia vivida por el cartelizante como historia, su forma de estar sujeto a las leyes del lenguaje y su manera de hacer el juego intersubjetivo por el que alcanza algo de un real.

Hay que hacer operar estas vías en el cartel, es decir, provocarlas y ponerlas al trabajo: que de ellas surja una selección, la del rasgo, una discusión en los encuentros y desencuentros y un destino para el producto resultante. En el cartel, conjunto de 3,4 o 5 carterlizantes hay una persona más, un +1 encargado de hacer operar tales vías.

Un 1 cualquiera, nada especial, sólo ese que abre la imaginaria unidad de ese conjunto. Ese 1 que se inserta en el universo para provocar algo de caos que haga trabajar a todo aquel que desee un poco de sentido. Un elemento que viene de fuera, de fuera del sentido común, por fuera de las convenciones.

Es un +1 que resta, una adición que hace una operación de sustraer, de menoscabar algo de lo imaginario de un grupo para empujarlo a otra forma de lazo que haga estructura por el trabajo. El +1 anima una transferencia de trabajo, una operación que no es conceptual, intelectual, académica, sino que sostiene el ofrecimiento en acto, de que las movilizaciones subjetivas que el saber causa, en conjunción con los cuerpos de los otros incluyéndose, produzca algo más que un malestar. En todo caso, que ese malestar origine otra forma de saber.

Y hay una elaboración de Lacan que a mí me ha permitido situar mejor ese lugar que es función, el +1 que ya lo vimos, Lacan dice que es una persona, además de número, lo cual nos habla de una función encarnada que puede significar un impasse a resolver. Volvamos:

En el año de 1966, Lacan presenta un trabajo cuyo título traducido del inglés reza Acerca de la estructura como mixtura de una Otredad, condición sine qua non de absolutamente cualquier sujeto, más conocido como La Conferencia de Baltimore.

En ella, Lacan habla del pensamiento como el inconsciente. Es eso con lo que vivimos y que puede ser tocado por la función y la persona +1. En el cartel, el pensamiento está puesto en juego no para la pacificación que supone alcanzar la solidez o la consistencia de un saber fijo al que hay que arribar y ya está, sino que se trata en el cartel de un pensamiento para la movilización subjetiva.

"Eran las primeras horas de la mañana cuando preparé este pequeño coloquio para Uds. Podía observar Baltimore a través de la ventana y fue un momento muy interesante ya que aún no había luz diurna plena y una señal de neón me indicaba a cada minuto el cambio en la hora y había, por supuesto, tráfico pesado, y me recalqué a mí mismo que todo lo que podía ver, excepto los árboles a la distancia, era el resultado de pensamientos, pensamientos activamente pensantes, donde la función que cumplían los sujetos no era completamente obvia. De cualquier manera el así llamado Dasein como definición del sujeto estaba allí en este espectador en gran medida intermitente o evanescente. La mejor imagen que resuma al inconsciente es Baltimore de madrugada."2

Esto es algo que conforma la base de operaciones del +1: Que sabiéndolo o no, provoca que durante el trabajo con los textos, aparezca para cada uno de los cartelizantes el instante de poner cierta distancia con respecto a su pensamiento, para notarlo; para no darlo por obvio sino para localizarlo como algo por fuera de su voluntad.

El +1 es lo que se agregará al pensamiento de cada cartelizante, que hasta ese momento se le había presentado como unido, identificado con él mismo, haciendo unidad con él mismo, en la obviedad. El +1 irrumpe en la unidad imaginaria del cartelizante para intentar señalar el lapso, la diferencia que hay entre este y su pensamiento; digamos que invita a la emergencia del sujeto.

Hace vivir en acto, una estructura que tiene en su centro el agujero, la sustracción que la hace móvil, productiva. El +1 no busca la unidad, muy al contrario, hace evidente esto que Lacan dice acerca de aquellos que insisten en la unidad total de las cosas "la idea de una unidad unificante de la condición humana, siempre ha causado en mí el efecto de una mentira escandalosa"

El trabajo del +1 puede ser producir un número que abone a un tipo de estructura que no sea una unidad cerrada, sino una estructura formada de números derivados de una condición indefinida, una condición n, a la que se le suma 1 y de lo cual emerge un número, sólo un número y luego otro y otro…

"Cuando intenten leer las teorías de los matemáticos respecto de los números encontrarán estas fórmulas "n más uno" (n+1) como base de todas las teorías. Es la cuestión del "más uno" la que da la clave de la génesis de los números, y en lugar de la unidad unificante que constituye al 2 en el primer caso les propongo considerar la génesis numérica real del 2."

El +1 es una función para producir otros que también quieran contar.

El +1 viene al lugar del Otro; esto quiere decir que es la propuesta a simbolizar fallando, y desde ese lugar, mueve a cada cartelizante a su forma habitual de hacer con ese Otro para tal vez salir de una oposición imaginaria y tratar -a partir de un rasgo singular- de producir otra relación con el saber y con un deseo nuevo.

BIBLIOGRAFÍA

  • Lacan, J., El psicoanálisis y su enseñanza. Escritos 1. Siglo XXI Editores, México, 1994.
  • Lacan, J., Acto de fundación. Otros escritos. Ed. Paidós, Argentina, 2012.
  • Lacan, J., Acerca de la estructura como mixtura de una Otredad, condición sine qua non de absolutamente cualquier sujeto. Acheronta. Baltimore (USA), 1966.