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El cartel, un asunto de Escuela
Adriana Pérez Fournier

Encontré el título, este, luego de 3 días del plazo fijado para entregar el trabajo declarado para estas jornadas, que gracias a un sueño que tuve y una asociación con un mensaje de whatsapp recibido de una amiga colega: "una imagen de la Mona Lisa con todo el pelo revuelto", anunciaba que era lunes, y yo no había aún enviado el trabajo.

Así estaba yo con mis notas, embrollada, como suelen ser los asuntos de familia, y por qué no los asuntos de escuela, pero esto me permitió un D´Ecolage, despegar-me y comenzar a articular lo que tenía pensado, dar una vuelta sobre el último Enapol:"Asuntos de familia..." y mi producto del cartel virtual: "La familia tipo, no sin, la chifladura de cada uno", del eje: "Secretos de familia".[1]

Familia analítica. ¿Podemos decir familia analítica? Este fue uno de los vectores también trabajados para el Enapol 2017, en boletines, textos, entrevistas a distintos analistas.

Lo que más se acerca a pensar en una "familia analítica", es lo que Miller refiere en "Nueve facetas de la comunidad analítica", conferencia que dictara en El Centro Descartes en 1996: "He preparado una lista de nueve adjetivos para calificar a la palabra comunidad cuando se trata de la comunidad analítica:cómica-lógica-operativa-dionisiaca-cínica-epistémica—inconciente. Hay que decirlo: la comunidad analítica es cosa de bromas y de engaños. Jamás uno de esta comunidad sabrá el color de su disco mirando a la espalda de sus compañeros, el disco lo tiene en la cabeza, es decir en el inconsciente. No se puede deducir nada, mirando a los miembros de la comunidad, a propósito de su propio disco."La certidumbre - si hay una -, uno la saca solamente de su acto".[2]

Miller referirá en "El concepto de escuela" …" que no se trata de funcionar bien, se trata de funcionar mal, quiero decir, se trata de funcionar con fracasos, crisis, con lapsus, con rebeldía, con dificultades, eso es lo interesante."[3]

Cómo pensar entonces esto de "familia analítica", si el trabajo de un análisis es justamente "desfamiliarizarse? Es decir ir del Otro al Uno.

Lo que fue la excomunión de Lacan de la I.P.A. "puede ser fue como un fuera-de-familia".

Para salir de esos atolladeros, desde la fundación de la EFP en 1964, pasando por la Proposición de octubre en 1967, y hasta su disolución para crear la ECF, Lacan puso en centro de la Escuela el dispositivo del cartel para llevar adelante un trabajo, con trabajadores decididos, analistas o no, comprometidos con el psicoanálisis, realizado en pequeños grupos, cuatro más uno, y este más uno, encargado de velar y provocar el trabajo para obtener un producto propio y no colectivo.

La EFP, sus asuntos por lo que se ve atravesada, precipita su disolución, y Lacan lo manifiesta así en la Carta de Disolución del 25-1-1980: "Es por esto que yo disuelvo. Y no me quejo de los llamados "miembros de la Escuela Freudiana" – más bien les agradezco, por haber sido por ellos enseñado, de dónde yo, he fracasado – es decir me he embrollado".[4]

"Embrollado" aún, Lacan no cesa de insistir en poner al cartel en el centro para el trabajo de la escuela, que sea por medio de este dispositivo, hacer lazo social con la escuela, y así lo dice el 11-03-1980 en D´Ecolage: ""Con ellos, sin demora, arranco la Causa Freudiana, y restauro en su favor el órgano de base retomado de la fundación de la Escuela, o sea el cartel, hecha la experiencia, afino la formalización"[5]. Arranca La ECF.

Este sería el Plan Lacan, que Miller ya varios años después en un texto "El cartel en el mundo", dirá que este plan no se cumplió, y advierte con cierto pesimismo, y a la vez con un tono provocador, que nota un cierto "formalismo", "forzamiento", y "falta de entusiasmo en el cartel": "No voy a quedar bien diciendo esto, es más bien para que se me responda"[6]

El cartel entonces es un asunto de escuela. Y este asunto es pensable tal como lo retoma M.Bassols, en su texto "La escuela y lo real", [7] de la escuela como concepto, el quinto concepto, como indicó Miller, junto a los otros cuatro: el inconsciente, la transferencia, la repetición y la pulsión. Cada uno de los conceptos toca un punto de real en la experiencia de cada sujeto. Asimismo en la escuela se presentan encuentros con lo real, que aparece de forma imprevista, como hemos visto, en tensiones, fracturas, por sus efectos de grupo, y así como todo grupo se funda sobre un real, la comunidad analítica, al igual que la familia y sus secretos se funda sobre un real, que se intenta ignorar, recubrir con sentidos.

Ese real sobre el que se asienta la comunidad analítica es una pregunta siempre abierta: ¿Qué es un analista?, y en tanto no existe un universal para definir "qué es un analista", se lo cuenta uno por uno. Al igual que la mujer, "el analista no existe", como un conjunto de rasgos que lo definan, y esto es porque el real en juego allí, es "no hay relación sexual"

Los dispositivos instituidos en la Escuela, como el cartel, el del pase es entre ellos el más genuino, son modos de saber hacer mejor con ese real que anida en la escuela.

El cartel es, no sin la escuela. Desde el momento que se lo declara ya está en la escuela. No es sin los otros, pero sosteniendo cada uno su pregunta, con un Más –Uno como agente provocador, ¿qué quiero obtener del cartel?

Retomando mi título del cartel hacia Enapol: "La familia tipo, no sin, la chifladura de cada uno", lo cruzo ahora con "El cartel, un asunto de escuela".

El cartel es, no sin, la particularidad de cada escuela, cada sede Nel, y no sin, la singularidad, la chifladura de cada uno".

Para finalizar, comparto una pregunta de Elida Ganosa, miembro de la sede Lima y la AMP: "El por-venir del órgano base de la Escuela: ¿Nos servimos de él?

Estas jornadas, pueden ser una apuesta a esa pregunta.