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El espíritu del Cartel
Aliana Santana

La experiencia del cartel en la época virtual

Doy inicio a esta breve intervención, agradeciendo a la NEL-Guatemala la invitación a participar en estas I Jornadas de Carteles de la NEL-Guatemala, muy especialmente a Luisa Aragón, su actual directora, de quien la recibí de primera mano, a Gloria Ruiz, quien desde Honduras supo hacerle seguimiento a mi deseo de participar en esta importante actividad y a todos los cartelizantes del cartel donde cumplo la función de Mas -Uno, María Andrea Guzmán, Ana María Valle, Angélica Mirón, Ayleen Hernández y Juan Chivarán, quienes me han enseñado en acto, lo mucho que se puede extraer de la experiencia de cartel, sin importar las veces que se haya sido parte de ella.

El tema de mi intervención "La experiencia del cartel en la época virtual" lo abordo desde mi propia experiencia, mi propia pregunta y mi propia enunciación.

NO estoy allá en el local de la Sede Guatemala. Mi cuerpo no está con ustedes. Está en la Ciudad de México.

Estoy con ustedes virtualmente.

Cuando comenzó mi formación, esta alternativa virtual no existía para la experiencia de cartel. No sólo no existía, sino que recuerdo la experiencia de cartel como una experiencia donde el deseo se jugaba con el cuerpo presente. ¡Cuántas reuniones de cartel fueron canceladas porque uno de los cartelizantes no asistía!

Entonces, ¿cómo entender lo virtual en esta época y la relación con la experiencia de cartel?

Lo virtual se constituye cuando sacamos de la ecuación del encuentro, al cuerpo…al cuerpo presente. Hago esta precisión porque el cuerpo, en lo virtual también juega un rol, pero sin duda es de otra modalidad de goce. No es ese el tema que desarrollaré hoy, pero no oculto el interés que esta pregunta por el cuerpo en lo virtual y el uso que hace hoy el psicoanálisis de orientación lacaniana de esta virtualidad, me genera.

Lo virtual en la experiencia de cartel, en una de sus vertientes, lo podríamos articular con la ausencia de cuerpos presentes en un mismo lugar físico.

A esta vertiente podemos sumar la que señala la Comisión de Carteles de nuestra Escuela… la vertiente del encuentro posible.

"Un buen uso de la tecnología por parte de la Escuela, ha permitido ampliar la modalidad de los carteles, es decir, al cartel en su forma ya conocida, se suma el cartel virtual que hace posible el encuentro con colegas de otras ciudades NEL. Este hecho abre la consideración de plantear aquellos criterios a partir de los cuales la Escuela convoca a esta modalidad de cartel; sin perder la perspectiva del cartel local, siempre que ello sea posible"

(Extraído de la página web de la NEL. Secretariado de Carteles. "El espíritu del cartel". Claudia Velásquez)

Entonces, dos vertientes de la experiencia del cartel en la época virtual que podemos resumir así: Una experiencia a distancia, una experiencia de cuerpos no presentes, pero sí en juego.

Cuando escribía algunas notas para este texto, me preguntaba cómo habían sido mis experiencias de carteles, en la forma ya conocida o tradicional, como nos dice Claudia Velásquez y en la modalidad virtual…y mientras pensaba en ello, me surgió la pregunta por el funcionamiento bisagra del cartel en el caso de los carteles virtuales.

En otras palabras, me preguntaba por esa particular relación entre el cartel y la Escuela, señalada por Miquel Bassols, como el cartel bisagra.

No hay cartel sin Escuela. Esta fue la primera respuesta que me surge cuando pienso en esta bisagra.

Sabemos que una bisagra es un herraje compuesto de dos piezas unidas entre sí por un eje o un mecanismo, de forma tal, que, fijadas a dos elementos, permiten el giro de uno respecto al otro.

Una bisagra de puerta es el ejemplo más claro que puedo ofrecer.

Una bisagra de puerta deja que la puerta se abra o se cierre y permita el paso de un lado a otro.

EL cartel cumple esa función… función de bisagra, de gozne, de borde entre el afuera y el adentro de la Escuela. El cartel no está ni adentro, ni afuera. Es la bisagra.

Y ¿cómo funciona esto en la virtualidad del cartel?

¿Cómo pensar la bisagra en términos virtuales?

¿Es acaso distinta la noción que representa esa pieza cuando se trata de carteles y experiencias de carteles virtuales?

Me atrevo a decir que no.

La idea original de Lacan, entendiendo el cartel y el trabajo que este dispositivo supone, como posibilidad de entrar a la Escuela queda intacta.

O, ¿es que acaso los trabajos que hoy hemos escuchado, productos o avances de carteles virtuales, no dan cuenta de la elaboración de un saber de cada uno de sus cartelizantes y al mismo tiempo de un trabajo colectivo?

¿Es que acaso, esa experiencia de cartel no ha sido un lugar, una bisagra, del paso del saber del psicoanálisis entre lo interior y lo exterior de la Escuela?

Lo voy a ilustrar con mi propia experiencia de cartel, como Más Uno del Cartel "Urgencias". El Cartel "Urgencias" nace hace un año, cuando una joven asociada a la NEL-Guatemala me contacta vía correo electrónico y me propone ser el Más-Uno de un cartel sobre "Urgencias". En el texto del mail que recibo, me informa además que ella me conoce, que me ha visto y escuchado en actividades de la Sede Ciudad de México, pero que nunca se había presentado. Efectivamente, si bien su nombre me era familiar, no lograba ponerle cara al nombre. Menciona que había otras tres personas interesadas y que todos trabajan en una clínica donde atienden urgencias.

Para ese momento, transitaba yo, el camino de un duelo, no tenía mucha libido de sobra, pero para mi sorpresa, al leer el mail de invitación me sonreí y me dije: ¡Aliana, esto te urge! Pocos días después se dio la primera reunión vía Skype.

Cinco + 1. Cinco jóvenes practicantes. Asociados a la Sede Guatemala, participantes de su CID, amigos o tanto, de la Sede. Nada de esto hizo obstáculo. El trabajo comenzó. Diez meses habían pasado y otra contingencia de vida hace que mi trabajo se detenga. Otra pérdida, otro duelo. Dos meses después pude retomar el trabajo, que, para mi sorpresa, en el cartel, no se había detenido.

Cada cartelizante seguía trabajando alrededor del vacío de saber, cada uno con su pregunta, pero con los otros, cruzándose lo subjetivo y lo colectivo.

Cada mes, seis cuerpos en seis lugares distintos, dos países distintos, en frente de una computadora, o un teléfono o una Tablet, se conectaban. No había cuerpos, no había una mesa alrededor de la cual nos sentábamos y nos escuchábamos y nos veíamos. Había voces que sin mucho esfuerzo se dejaban oír o no. A veces, esas voces iban acompañadas de un texto que con anterioridad se había compartido vía mail. A veces, el deseo de saber lo delataba una risa, una pregunta, una duda.

Y, ¿la bisagra virtual? ¿Funcionaba?

Hoy estamos aquí. No afuera, adentro.

La Escuela como éxtima, también en un cartel virtual.

Para concluir me gustaría dejar la siguiente reflexión:

No se debe banalizar el dispositivo del cartel. No se trata de hacer de él un objeto más al servicio de la inmediatez y la comodidad que la virtualidad promete a sus usuarios.

Se trata de servirse de ella, de la virtualidad. Se trata de servirse de ella para ir más allá de ella y demostrar que si bien tiene utilidad, no es ésta la que sirve de bisagra. La virtualidad no tiene puerta. El dispositivo del cartel, en cambio, en tanto bisagra, la construye. Y es entonces cuando adquiere el valor que tiene en tanto experiencia de una elaboración de saber que pasa de un exterior a un interior y/o de un interior a un exterior, que hasta ese momento eran tan cercano como distante.

Hoy estamos aquí, adentro. Ustedes en Guatemala, Claudia Velásquez y Adolfo Ruíz en Medellín, yo en Ciudad de México. Todos partes de un dispositivo de Escuela, todos como parte de una bisagra que permite el paso y no lo cierra. Algunos en cuerpo presente, otros no.

Hoy estamos adentro.

Y al decir de Lacan, es desde adentro que se entra a una Escuela, porque el trabajo del cartel, tradicional o virtual, convocado desde las instancias de la NEL, convocados por nosotros mismos en tanto existe un interés particular por algún tema, convocados para la preparación de un evento de Escuela, o de Sede…siempre supone la elaboración de saber de cada uno de sus cartelizantes, de un saber textual, que, citando aMiquel Bassols, "no es otro que el saber del inconsciente".

Mi experiencia en carteles fue siempre a contrapelo de la queja: No hay carteles, no se sostienen los carteles, no concluyen los carteles. Cuando he decidido formar parte del dispositivo, la experiencia ha funcionado, inclusive cuando el cartel se haya disuelto.

Hoy, sigue siendo así.

Formo parte de seis carteles:

Cartel "Autismo": Con cartelizantes que no forman parte de la Sede Ciudad de México, aún…pero que sí formaron parte de un grupo psicoanalítico que luego se disolvió. Es un cartel mixto: Presencial y Virtual.

Cartel "El Sinthoma": Con asociados y amigos de la NEL-CdMx. Es un cartel presencial.

Cartel "Urgencias Subjetivas": Con asociados y amigos de la NEL-Guatemala. Es un cartel virtual.

Cartel "Hacia las X Jornadas de la NEL": Con asociados y amigos de la NEL. Es un cartel virtual e inter-sedes/delegaciones: Caracas, Maracaibo, Cochabamba.

Cartel SIPA: Con miembros de la NEL. Cartel clínico. Virtual. Inter-sedes: Lima, Guayaquil, Santiago de Chile, Ciudad de México.

Cartel Express "Hacia el II Coloquio-Seminario Internacional del Campo Freudiano en la Ciudad de México": Con miembros y asociados a la Sede CdMx que expondrán un trabajo en el próximo Coloquio-Seminario. Es un cartel presencial.

Pienso que la experiencia, mi experiencia del cartel en la época virtual, sigue sosteniendo un trabajo de Escuela y más particularmente, sigue propiciando la transferencia de trabajo en la Sede donde inscribo el día a día de mi trabajo por la causa del psicoanálisis de orientación lacaniana.

La experiencia del cartel, virtual o no, la bisagra que la hace posible puede trabarse, desajustarse, oxidarse. Nos toca estar atentos, prevenidos…porque la puerta no puede pertenecer fijamente cerrada o abierta. De ser así la función del dispositivo, la función del cartel, ya no sería de bisagra que permite el pasaje hacia y desde la Escuela. Sería otra cosa.

Concluyo con lo que se me perfila como posibles preguntas alrededor del dispositivo de cartel, para trabajar en otros carteles:

  • El cuerpo en la virtualidad del cartel.
  • ¿Cómo pensar el cartel a partir de la interpretación que Jacques Alain Miller le hiciera a todas las Escuelas de la AMP: Campo Freudiano, año cero?