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Lituraterre: Una inversión en la enseñanza de lacan [1]
Douglas Gómez

El interés de abordar por el sesgo de lo real al psicoanálisis y su enseñanza ha suscitado el interés por la lectura del seminario XVIII de Lacan. Buena elección, pues se ha encontrado que es justo aquí en donde Lacan invita a apartarse de esa posición que han tomado hasta ese momento respecto de los cuatro discursos expuestos en el seminario XVII y su relación con la verdad como lo contrario de lo que él denomina del semblante.Semblante y verdad se correlacionan aquí, la enseñanza de Lacan alcanza una inversión: es lo real lo que comanda a la articulación semántica.

Entonces ya no se trataría del positivismo lógico, sino más bien –como ejemplifica Lacan- del doble filo del enunciado del oráculo. "Y diré más: que la interpretación siga siendo allí siempre del mismo nivel, ella permanece verdadera sólo por sus consecuencias, tal como el oráculo".

La clase 7 del presente seminario ha sido la elección para estas jornadas, pues por las limitaciones que se presentan, es del orden de lo imposible resumir en 6000 caracteres todo un seminario. Hacer uso de la contingencia y con esto que la letra pueda operar. ¡Entonces emprendemos! La Letra y "Lituraterre" es lo que nos aborda.

Lituraterre es la respuesta a un pedido que se le hace a Lacan a propósito del nuevo número de la revista Littérature. Es un texto del año 71. El término Lituraterre es un neologismo lacaniano tomado de la etimología latina y de un vocablo francés. Litura que significa "tachadura", y terre, del francés que significa "tierra". Se podría considerar como una reescritura de "La instancia de la Letra" de 1957 y de una nueva reflexión de "El seminario sobre La carta robada" de 1956. Se presenta alguna luz en la relación que habría entre significante y goce, de la correlación que tendría la letra con los semblantes, asícomo del lazo de los efectos de sentido con lo real. Si bien Lacan al inicio de sus seminarios indica que se trataría de ubicar ese capítulo censurado en los decires del sujeto, como si se tratara de despejar algo reprimido que responde al orden simbólico, en este trabajo muestra que entre la letra y el mensaje hay un cierto alejamiento.

Existe una inversión: ahora lo real domina a la articulación semántica. La traza de lo real en "La instancia de la letra" cambia al ya no leerse lo que parecía una suerte de racionalidad de los real.

Pero bien, ubiquémonos en el escenario que a bien Lacan comparte para dar inicio a lo que pudo discernir de la Letra en el seminario XVIII:

En un vuelo de regreso de Japón, puede observar el producto de la precipitación sobre la planicie siberiana y sitúa –no sin antes indicar que no hubiera sido posible sin algunos acontecimientos que lo ubican en ese lugar como lo es el desvío del vuelo y el encuentro con la caligrafía china- lo que a él viene como semblante (las nubes, los meteoros y el resplandor), así como lo que de su ruptura acontece. De los semblantes sobreviene significado y goce, erosionando el suelo y distinguiendo aquello que es semblante y letra.

El rastro que dejaría la lluvia forma de esta manera una orografía, evocando en Lacan la escritura china y el trazo del calígrafo de Shitao[2]. "El único trazo del pincel" es en específico lo que Lacan comparte del pintor antes mencionado.

 

Shitao y el único trazo del pincel

La caligrafía en China difiere de lo que se entiende normalmente en occidente: Es el movimiento, la forma, rigidez o soltura, y volumen lo que da a la caligrafía china su valor de unidad y base. Funcionaría como lo dice Shitao: "El único Trazo de Pincel contiene en sí los Diez-mil Trazos", llama a otros. Es arte que responde como estampa de la afirmación del ser. Ahora bien, la traducción al chino de la palabra "ser" no es exacta y es ahí que aparece el vocablo Tao: Vía y vacío al mismo tiempo. Esto es lo que interesó a Lacan y tal como lo dijo en "Instancia de la letra": es el ser que viene a inscribirse dentro de la lengua, que sale de la noche innumerable del caos.

Dice Lacan que la letra no estaría hecha para indicarle nada a nadie, pues la planicie está desierta. La letra no guardaría la estructura de lenguaje, que es la del inconsciente ya que carece de efecto de significado, carece de sentido.

Libre del significante y del significado que porta, la letra como carta –hablando de "la carta robada" de Poe- continúa circulando de un lado a otro. De esta forma Lacan desarrolla dos aspectos de la letra: la letra en tanto agujero y la letra en tanto que hace de objeto a.De eso Lacan indica: "el borde del agujero en el saber que el psicoanálisis designa justamente cuando lo aborda, por la letra. Entre el goce y el saber, la letra haría el litoral".Se ubica en su lugar, un litoral y no una frontera -en tanto no tienen nada en común más que lo que los separa- entre dos espacios no ho­mogéneos, entre el saber y el goce, haciendo de borde del agujero en el saber, simbolizando fácilmente los efectos de lenguaje. Pero Lacan aclara que eso no significa que de algún modo ésta sea primaria en tales efectos y tan solo en su función de litoral.

 

Para lituraterrizar [3]

"De los enunciados se recupera la letra y es por eso que no se debe confundir la letra del significante", definiendo a ésta en la erosión del significado, evocando goce de su rompimiento o encontrándolo por su artificio, lluvia del semblante en tanto que es eso lo que constituye el significante. La letra no remonta al significante más que para servirse de él.

Existe el litoral entre saber y goce, litoral que en su viraje a literal se pueda considerar el mismo. De ahí nos podemos agarrar como agente que sostenga.La escritura, la letra, está en lo real, y el significante, en lo simbólico.

Lituratierra no es literatura. Por un lado está la literatura, la cual se trataría del buen uso del lenguaje; y por otro estaría lituraterra, lo velado, pero que a veces se muestra y es eso lo que nos ocuparía: lo que queda como resto, litura de la literatura.

En el diván el analizante crea poesía y queda del lado del analista participar de ello, no por el sesgo de otorgar sentido a lo real, sino de hacer uso de la contingencia para que la letra pueda operar. A través de los equívocos y bordeando sus agujeros se podrán desarticular los significantes que se repiten y capturar los objetos que son causa de nuestro deseo.

NOTAS

  1. Este trabajo es producto del cartel "Freud y Lacan: estudio de textos", el cual abarca al Seminario XVIII de Jacques Lacan en su totalidad.
  2. Pintor calígrafo del siglo XVII.
  3. Lacan sigue jugando con los neologismos y ahora surge el producto de la condensación de "Lituraterre" y "aterrizar".