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Productos de carteles de preparación para las IX Jornadas NEL: Violencias y pasiones, Guayaquil, 2016
Feminicidios, entre la violencia y la pasión [*]
Fabiana Chirino O.

Uno de los temas que más ha conmovido los últimos tiempos a la opinión pública en nuestro medio, es el considerable aumento de casos de agresiones y asesinatos a mujeres por parte de sus cónyuges o parejas. Casos de feminicidio que han movilizado a activistas, instituciones y usuarios de las redes sociales, pues se presentan como hechos de violencia recurrentes a modo de una "epidemia" que da cuenta de un malestar que no se tramita más por la vía de la palabra y que remite a un real que no cesa de no inscribirse.

En el feminicidio, la violencia se dirige a la pareja mujer –a aquella que en algún momento fue amada-, lo que remite a lo que Freud denominó la dualidad a nivel de las pulsiones, donde ubica a la "pulsión de muerte, de destrucción o de agresión como copartícipe con iguales derechos junto a Eros, que se da a conocer en la libido" [1].

Freud, en la construcción de su teoría de las pulsiones, rastreó a Empédocles, uno de los grandes pensadores griegos, cuya doctrina – considera Freud- "es tan próxima a la teoría psicoanalítica de las pulsiones que uno está tentado de afirmar que ambas serían idénticas" [2]. Para Empédocles existen dos principios del acontecer "así en la vida del mundo como en la del alma, dos principios que mantienen eterna lucha entre sí. Los llama philia (amor) y neikos (discordia)" [3], dos fuerzas que se alternan sin cesar en la vida de los sujetos, en procesos y períodos "en que una u otra de las dos fuerzas fundamentales conquista la victoria, de suerte que una vez el amor y la vez siguiente la discordia, imponen de manera plena su propósito y gobiernan al mundo" [4]. Así, Freud, diría que philia y neikos, son, por su nombre y por su función, "lo mismo que nuestras dos pulsiones primordiales, Eros y destrucción"[5], las cuales coexisten en el modo en que el sujeto se relaciona con los objetos del mundo.

De este modo - siguiendo a Freud- se puede plantear que en el feminicidio se pone en evidencia la conquista de la pulsión de muerte, destrucción y agresión sobre la pulsión de vida, en relación al objeto de amor, que pasa, por la vía de la pulsión mortífera, a ser odiado y destruido.

Para Lacan, el amor junto al odio y la ignorancia, son pasiones denominadas del ser. En el Seminario 1 "Los escritos técnicos de Freud", señala al respecto: "sólo en la dimensión del ser, y no en la de lo real, pueden inscribirse las tres pasiones fundamentales" [6], ubicando estas tres pasiones entre distintos registros: "en la unión entre lo simbólico y lo imaginario, esa ruptura, esa arista que se llama el amor; en la unión entre lo imaginario y lo real, el odio; en la unión entre lo real y lo simbólico, la ignorancia" [7]. Siendo la ignorancia una pasión que pocas veces se toma en cuenta pero que sin embargo define la posición de quien recurre a un analista, pues no sabe, ignora el goce que lo habita, en palabras de Lacan: "el sujeto que viene a analizarse se coloca, como tal, en la posición de quien ignora. Sin esta referencia no hay entrada posible al análisis: nunca se la nombra, nunca se piensa en ella, cuando en realidad es fundamental"[8].

En los casos de violencia hacia las mujeres y en los feminicidios, se pone en evidencia que es el mismo objeto amado, el que resulta ser odiado con similar intensidad y pasión. De modo que amor y odio como pasiones que involucran el ser de goce del sujeto juegan su partida.

Respecto al amor, Lacan señala en el Seminario 20 "Aún", que "el amor, aunque se trate de una pasión que puede ser la ignorancia del deseo, no por ello es capaz de privarlo de su alcance. Cuando se mira de cerca, se pueden ver sus estragos" [9]. El estrago se ubica en la ignorancia del deseo, que es recubierto por la demanda de amor, donde quien ama quiere únicamente ser amando y no saber del deseo del Otro. Para Lacan "…el amor pide amor. Lo pide sin cesar. Lo pide... aún. Aún es el nombre propio de esa falla de donde en el Otro parte la demanda de amor"[10]; por lo tanto, la demanda apunta a la falta del Otro, pues aquello que el sujeto le pide al Otro, es justamente lo que le falta.

En los casos de feminicidio, muchos de estos asesinatos se dan cuando las mujeres han decidido romper finalmente la relación maltratante o cuando han iniciado una nueva relación. Se trata del punto donde, la falta y el deseo del Otro se tornan insoportables. Lacan en su texto "La Dirección de la cura y los principios de su poder", plantea que: "… en la medida en que el sujeto, al articular la cadena significante, trae a la luz la carencia de ser con el llamado a recibir el complemento del Otro" [11], instala la demanda de eso que le falta, sin saber que ese mismo objeto que pide como complemento, es el que falta al Otro. "el Otro, lugar de la palabra, es también el lugar de esa carencia. Lo que de este modo al Otro le es dado colmar, y que es propiamente lo que no tiene, puesto que a él también le falta el ser, es lo que se llama el amor, pero es también el odio y la ignorancia"[12]. De allí que las pasiones del ser (amor, odio e ignorancia) se instalan en relación al Otro, pero fundamentalmente, a nivel de la falta en el Otro.

Mientras el amor se aleja del saber, el odio – dirá Lacan- "es justo lo que más se acerca al ser, que llamo el ex-sistir. Nada concentra más odio que ese decir donde se sitúa la ex-sistencia" [13]. Ex - sistencia que Miller vinculará con el concepto de extimidad, "el término extimidad se construye sobre intimidad. No es su contrario, porque lo éxtimo es precisamente lo íntimo, incluso lo más íntimo" [14] . En este sentido, en la base del odio al otro se encuentra lo más íntimo del sujeto, que es aquello de lo cual no quiere saber, "lo éxtimo es lo que está más próximo, lo más interior, sin dejar de ser exterior" [15].

Para Miller, en el odio al otro "hay algo más que la agresividad. Hay una consistencia de esta agresividad que merece el nombre de odio y que apunta a lo real en el Otro"[16], que es el modo de gozar del Otro. Para Miller "se odia especialmente la manera particular en que el Otro goza" [17]. Sin embargo, lo que allí se juega es la suposición de un exceso de goce atribuido al Otro; se trata de la imputación de un goce excedente al Otro, que por otro lado implica una sustracción del goce propio del sujeto. "El asunto se ubica en otro nivel, que es el de la tolerancia o la intolerancia al goce del Otro, en la medida en que es esencialmente aquel que me sustrae el mío" [18].

En los casos de feminicidio, agresión y asesinato hacia las mujeres se torna evidente, que lo que se pretende destruir en el Otro, es ese goce ajeno, éxtimo, pero a la vez propio, con el cual el sujeto no puede hacer otra cosa, más que eliminarlo de forma violenta. Como señala Miquel Bassols, "el odio llega a ser incluso el principio activo que genera ese "exterior"[19] a partir de un rechazo original que trazará las fronteras, siempre vacilantes, con lo "interior". Se trata del modo en el que sujeto se aleja y pretende destruir aquello íntimo que involucra a su propio modo de gozar. Así, eso que los hombres imputan a las mujeres a las que han agredido es, justamente, un exceso de goce, vinculado a veces a la infidelidad, a la demanda, al engaño, etc. que remite al propio goce femenino, íntimo y rechazado.

Si la destrucción, están del lado de la pulsión de muerte, el odio es una pasión; mientras que la violencia, se opone a la palabra en una relación excluyente; o se habla o se actúa. Lacan en el Seminario 5 señala, "la violencia es ciertamente lo esencial en la agresión, al menos en el plano humano. No es la palabra, incluso es exactamente lo contrario. Lo que puede producirse en una relación interhumana es o la violencia o la palabra"[20]. En los casos de feminicidio, la violencia hacia la mujer pareja, da cuenta de una dificultad de tramitar lo insoportable del propio goce a través de la palabra, ante lo cual el pasaje al acto violento toma su lugar.

La violencia puede ser considerada un síntoma de la época, solidario de la caída del semblante del Nombre del Padre, la precariedad del orden simbólico y el empuje al plus de gozar, prevalentes en la actualidad. Aspectos que tendrán efectos en la subjetividad y en el modo en que los sujetos, hombres y mujeres hace lazo entre sí en un contexto donde la violencia da cuenta de "la presencia de una pulsión desamarrada del significante, donde ningún discurso parece tener la posibilidad de sostenerse"[21]. Se trata de una época en la que, ante el desencuentro amoroso, falla la palabra como auxilio para velar algo de lo insoportable de la no relación sexual, que posibilite modos de hacer lazo con el otro.

Amores tóxicos, amores líquidos, amores estragosos, o el cierre de los sujetos al campo del amor a través de modos de soledad más o menos generalizadas, nos conducen a pensar en que la violencia, en tanto acto, implica un borramiento del sujeto y de su responsabilidad por su modo de gozar en el amor y su modo de sostener el lazo con el Otro sexo. Eric Laurent señala "El crimen de género, es por excelencia la marca de una nueva manera de vivir la relación entre los sexos..."[22]. En este contexto, la violencia en la relación entre un hombre y una mujer da cuenta de su malestar y extravío frente a un real, que no logra ser abrochado ni por lo simbólico, ni por lo imaginario, y que deja al sujeto errante, borrado en el acto de matar al otro, en sí.

NOTAS

* El presente texto es producto del trabajo desarrollado en el Cartel titulado: "Qué relación cabe entre Violencia y Pasión?" donde pariciparon cómo cartelizantes: Alejandra Hornos, Fabiana Chirino, Maggie Jáuregui, Samanta Rojas y Teresita Díaz, con Liliana Bosia como Más Uno. A su vez este Cartel, se inscribe en el trabajo clínico que se realiza en el Cartel "Lo real de la pasión, entre trauma y pulsión" donde Mónica Pelliza fungió como Más Uno, cómo actividad preparatoria de las IX Jornadas de la Nel, a realizarse en Guayaquil.

  1. Freud, Sigmund (2004). "Análisis terminable e interminable", Obras completas, tomo 23, Buenos Aires, Amorrortu editores. Págs 247-248
  2. Freud, Sigmund (2004). "Análisis terminable e interminable", Obras completas, tomo 23, Buenos Aires, Amorrortu editores. Págs 247-248
  3. Freud, S. (2004). "Análisis terminable e interminable", Obras completas, Tomo 23. Buenos Aires: Amorrortu editores. Págs.247-248.
  4. Freud, S. (2004). "Análisis terminable e interminable", Obras completas, Tomo 23. Buenos Aires: Amorrortu editores. Págs.247-248.
  5. Freud, S. (2004). "Análisis terminable e interminable", Obras completas, Tomo 23. Buenos Aires: Amorrortu editores. Págs.247-248.
  6. Lacan, J. (año). Seminario 1 "Los escritos técnicos de Freud"; Buenos Aires: Paidós. Págs. 393-394.
  7. Lacan, J. (año). Seminario 1 "Los escritos técnicos de Freud"; Buenos Aires: Paidós. Págs. 393-394.
  8. Lacan, J. (año). Seminario 1 "Los escritos técnicos de Freud"; Buenos Aires: Paidós. Págs. 393-394.
  9. Lacan, J. (año) Seminario 20 "Aún". Buenos Aires: Paidós. Págs. 146-147.
  10. Lacan, J. (año) Seminario 20 "Aún". Buenos Aires: Paidós. Págs. 146-147.
  11. Lacan, J. (AÑO). "La Dirección de la cura y los principios de su poder". Escritos 2. LUGAR: Siglo XXI editores. Pág. 607.
  12. Lacan, J. (AÑO). "La Dirección de la cura y los principios de su poder". Escritos 2. LUGAR: Siglo XXI editores. Pág. 607.
  13. Lacan, J. (año) Seminario 20 "Aún". Buenos Aires: Paidós. Págs. 146-147.
  14. Miller; J. A. (2010). "Extimidad". Buenos Aires: Paidós. Pág. 14
  15. Miller; J. A. (2010). "Extimidad". Buenos Aires: Paidós. Pág. 14
  16. Miller; J. A. (2010). "Extimidad". Buenos Aires: Paidós. Pág. 53
  17. Miller; J. A. (2010). "Extimidad". Buenos Aires: Paidós. Pág. 53
  18. Miller; J. A. (2010). "Extimidad". Buenos Aires: Paidós. Pág. 55
  19. Bassols, M. "El odio como vínculo y ruptura". Disponible en http://miquelbassols.blogspot.comConsultado el 12 de julio de 2016
  20. Lacan, J. (2007). El Seminario 5 "Las formaciones del Inconsciente". Buenos Aires: Paidós. Pág. 467-468.
  21. (Ons, 2009). Ons, Silvia (2009) La violencia contemporánea. Notas sobre la paranoia social. En Violencia/s. Editorial Paidós. Buenos Aires. Argentina
  22. Laurent, E., (2013) "Psicoanálisis y violencia: sobre las manifestaciones de la pulsión de muerte. Entrevista a Eric Laurent", A violência: sintoma social da época, Scriptum-EBP, Belo Horizonte.