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Del concepto de traumatismo en el proceso de victimización al concepto de trauma en el psicoanálisis
Tania Aramburo

El argumento convocado para las jornadas violencias y pasiones, sus tratamientos en la experiencia psicoanalítica genera en mí una pasión de trabajo, puesto que es una área de la que me voy ocupando hace 23 años, a partir del Psicoanálisis de intención y extensión, en la clínica privada y en diferentes instituciones jurídicas.

El tema de las violencias convoca a analizar las dos caras de la misma: los sujetos que ejercen la violencia y aquellos, sobre los cuales se la ejerce. En ambos casos, los abordajes psicológicos, sociales y jurídicos tienden a generalizar los términos de delincuentes, víctimas traumatismos y traumas aludiendo con ellos a la universalidad, a la clasificación de perfiles del criminal por un lado y por el otro a la clasificación de víctimas de delitos considerando a todos iguales.

En este artículo trabajaré los términos de victimización entendido en el discurso jurídico como traumatismo y de víctima, como sujeto que ha sido sometido a una violencia física, sexual psicológica, social y el trauma desde el psicoanálisis.

Desde la concepción victimológica jurídica, la victimización es todo acontecimiento en el que una persona o un grupo de personas utilizando la fuerza, o sin el uso de la misma, transgrede las leyes de una sociedad dañando a otra, (a la víctima) física, psíquica y socialmente, provocando consecuencias traumáticas. Como se puede observar en esta concepción jurídica pero, también desde el juicio del sentido común, se entiende a la victimización como un proceso traumático en sí mismo, es decir que toda persona en el momento de ser violentada es traumatizada de la misma manera. El traumatismo es igual para todos olvidándose de la particularidad del hecho, de las características circunstanciales y de la singularidad del sujeto.

Desde la perceptiva psicoanalítica, a partir Freud, se sostiene la idea que lo traumático no coincide necesariamente, con un hecho violento, terrible, trágico, dramático, desgarrador al que está expuesto un individuo. Que de hecho un acto violento es un acontecimiento aterrador, en el que se pone en riesgo la vida del sujeto. Pero no necesariamente es una condición para que un acontecimiento sea en sí mismo traumático. Los hechos violentos no afectan de la misma manera a todos por igual.

Para el psicoanálisis lo traumatizante es todo acontecimiento que marca una discontinuidad, que cambia la vida del sujeto, acompañado generalmente de angustia. Lo traumatizante supone siempre una contingencia, un encuentro imprevisto y azaroso. "cualquier impresión o aumento de excitación en el sistema nervioso que no puede tramitar fácilmente mediante una reacción motriz o por un trabajo de pensar asociativo". [1] Por lo tanto el traumatismo es la excitación propia del trauma puede provenir "de afuera" o "de dentro" del sujeto.

Hay incidentes pequeños, intrascendentes, pero que serán decisivos porque el sujeto se encuentra allí con algo inesperado, rechazado o que ignora que conmueve profunda y bruscamente su vida. El trabajo con víctimas de delitos, nos enseña que lo traumático no es el delito el hecho en sí mismo, sino cualquier elemento trivial que ocurre luego del delito: un detalle, una mirada, una pregunta de un funcionario, la pérdida de cualquier objeto, de una prenda de vestir, de un collar, de un juguete, la mirada de piedad de alguien; las acusaciones familiares, las afirmaciones de los jueces y fiscales, los informes presentados por médicos, psicólogos, o trabajadores sociales; los lugares, los traslados de domicilio. Lo traumático es cualquier acontecimiento que afecta al sujeto, lo angustia, porque es eso que se le presenta en el campo perceptivo, se le hace incomprensible, insoportable, algo a lo que no puede encontrarle ningún sentido.[2]

En el discurso victimológico y jurídico, víctima de delito es toda persona sufre un padecimiento un daño, un menoscabo, físico, sexual, psicológico, económico social proveniente de un agente externo. "Se entiende por víctima de violencia a, toda persona sobreviviente de un delito, que sufre o es lesionada en su cuerpo, en su propiedad, por otra. La palabra víctima significa etimológicamente, ser sacrificado a una deidad o dedicado como ofrenda a algún poder sobrenatural".[3]

En el discurso jurídico, el sujeto pierde toda su condición subjetiva en relación al hecho convirtiéndose en un objeto, al servicio de un Otro sujeto que puede someterlo, subordinarlo, humillarlo e incluso matarlo. Ante un hecho violento el estado y las instituciones jurídicas dan una respuesta rápida a la denuncia: provocando en el sujeto una parálisis que remite al Otro institucional un reclamo de acogida, de alivio, pero sin responsabilidad subjetiva.

Víctima es un significante que le da la sociedad, la institución, permitiendo al sujeto la posibilidad de tener nombre, ocupar un lugar en el Otro social. No obstante, permanecer bajo la nominación de víctima, significa perder la particularidad del sujeto ante la universalidad del término, que implica el ser todos iguales, padecer de la misma manera. Cuando el sujeto se identifica al significante víctima, no puede simbolizar lo ocurrido, mantiene oculto el afecto producido en el cuerpo. Se da lugar a la pasión de la ignorancia respecto a su propio goce. No quiere saber nada de eso, no interpreta aquello que no puede ser nombrado, simbolizado en la vida del sujeto. Los fenómenos del cuerpo que fueron experimentados en el acto violento quedan velados en la posición de víctima, interpretando al entorno social, al Otro como malo. Es el Otro quien la daña, la golpea, la critica, que la juzga… sin implicarse subjetivamente en lo que les sucede.

Víctima no es un concepto psicoanalítico. El sujeto víctima es u sujeto que ha atravesado una situación de violencia, y que toma una posición en relación al hecho vivido. La víctima no es considerada como un ser sacrificado, no es un objeto. De lo que se trata es de acoger la singularidad, de escuchar la posición subjetiva ante el hecho. De visualizar la forma de hacer pasar el acto violento por su vida, que en algunos casos no pasa necesariamente por un trauma, como la institución lo determina.

Para poder comprender, porque un hecho violento no es en sí mismo traumático para cada sujeto, es preciso revisar la teoría del trauma para el psicoanálisis. Para J. Lacan el trauma es el primer nombre que adquirió en la historia del psicoanálisis la función de la tyché, del encuentro con lo real. "…en el origen de la experiencia analítica, lo real se ha presentado bajo la forma de lo inasimilable –bajo la forma del trauma […] el trauma es concebido como algo que ha de ser taponado por la homeostasis subjetivante que orienta todo el funcionamiento definido por el principio del placer".[4]

Son los términos del Seminario XI en que Lacan empieza a trabajar el trauma como un nombre de lo real, situándolo como lo inasimilable al campo del principio del placer, manifestando que el trauma no depende de un acontecimiento externo, sino que irrumpe en el sujeto como algo extraño, que no puede ser nombrado, interpretado por el sujeto. El trauma es lo que no tiene sentido, es aquello que irrumpe el fantasma del sujeto, entendiendo el fantasma aquello que el sujeto construyo para entender el mundo y manejarse en él.

El trauma es un encuentro con lo real, puede provenir de una contingencia, que no necesariamente sea terrible, dramática, que rompe con el principio de placer. El trauma es cualquier acontecimiento que es vivido por el sujeto como traumático en la medida que lo afecta de tal manera que no tiene recursos para responder. Lo que tiene ese valor de trauma nos despierta implacablemente, y puede ser algo, casi nada, que nos toca y a partir de allí irrumpe insoportable, incomprensible, algo a lo que aquel que lo sufre no puede encontrarle ningún sentido.

Algo esperaba allí al sujeto y el sujeto no lo sabía, sólo sabe que está concernido profundamente por ese sentimiento, que debe hacer algo con eso, que eso que siente le agarra las tripas, le hace marchar intensamente el corazón, le hace pensar cosas insensatas, es decir que invade tanto su cuerpo como su pensamiento. Tanto el estupor como la angustia son efectos y respuestas al trauma. El primero, muestra que la detención de las respuestas elaborativas del sujeto, implican que el aparato que le ha permitido hasta allí dar sentido a las cosas, se ha detenido, o que su funcionamiento se encuentra perturbado. La segunda, la angustia, es la certeza de que se debe encontrar una solución, que se la debe encontrar ya y que se sabe que no se sabe cuál es esa solución.[5]

El trauma produce un corte en la vida del sujeto, es lo real que se repite, es un acontecimiento que marca un antes y un después. Antes del acontecimiento traumático el sujeto, construye representaciones imaginarias simbólicas que le permiten comprender entender, los acontecimientos que le rodean hay Otro simbólico, otro de la ley otro institucional que va proteger y dar seguridad al sujeto. Este Otro Social que permite de alguna manera organizar su vida y confiar, contar con las probabilidades de que el sujeto no se encuentra en riesgo de sufrir a un acto violento.

A partir del trauma, esa construcción simbólica se desvanece, el sujeto desconfía de los medios de elaboración que tenía para manejarse en la vida, de aquello que simbólicamente elaboraba, creer que ese acontecimiento no le ocurrirá, pero cuando le sucede, cuando sostiene esto que no me tenía que suceder me sucedió, por lo tanto las probabilidades de construirse el mundo sin trauma cae. Desde que ocurre el acontecimiento traumático el sujeto decide si se queda en la posición de víctima, lugar de objeto del Otro institucional social, tapando el vació producido por el trauma. O decide elaborar el trauma, reconstituir al Otro perdido, producir algo nuevo. El psicoanálisis posibilita que el sujeto asuma una posición subjetiva que le permita crear una invención que le permita lograr un nuevo lazo. De construir lo medios que le permitan manejarse en la vida.

NOTAS

  1. Freud, Sigmund 1886. Estudios sobre la histeria, Obras completas, Tomo I, Madrid: Biblioteca Nueva
  2. Conferencia Marie Hélène Brousse. ¿Qué es lo traumático? - https://www.youtube.com/watch?v=FwwH8eZYTx4
  3. Marchiori, H. Victima del delito, pag. 12 Marcos Lerner Ed.Córdoba 1990
  4. Lacan Semianrio XI pag. 63 Paidos Buenos Aires 1986
  5. Entrevista a Mauricio Tarrab por Viviana Berger ..http://www.nel-amp.org/La-insistencia-del-trauma www.nel-mexico.org/articulos/seccion/varite/.