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Cuerpo y aire en la obra de Louise Burgoise (1911- 2010)
La mesa del comedor y el aire familiar
María del Pilar Cuellar, Asociada NEL-Bogotá

Condensar el universo singular de la escultora Louise Bourgeois, implica abordar la ficción de su novela familiar. Un aire enrarecido que manifiesta la tensión entre el sentimiento de abandono por parte de su padre y el vínculo con una madre enferma de los pulmones, tejedora y reparadora de tapices, dos aspectos ambivalentes que anudados aparecen de manera recurrente en su obra.

Su arte, un saber hacer que podemos situar en el inicio de su adolescencia, justo en el comedor de la casa familiar. Un juego que compartió con su hermano cómplice, cuando tomó un pan blanco y como una suerte de alquimia, de su cuerpo sacó saliva lo mezcló y modeló la figura paterna, poco a poco le cortó los miembros con un cuchillo y lo devoró. "Puesto que los miedos del pasado se conectan con las funciones del cuerpo, éstos re-aparecen a través del mismo cuerpo. Para mí, la escultura es el cuerpo. Mi cuerpo es escultura"[1]

Fue la primera solución escultórica de Bourgeois ante la relación de amor-odio con su padre. Lo íntimo lo más íntimo del sujeto es su goce, son las maneras singulares que se tienen de goce de pasar por el cuerpo.

En el texto las tres estéticas de Lacan, Recaltati construye tres dimensiones que permiten abordar un saber hacer, que homologa entre la obra de arte y la retórica del inconsciente. Para el ejercicio me detendré en la estética anamórfica que se construye en el lugar de lo ominoso Freudiano. Para definir la función del cuadro, Lacan aporta dos significaciones, la primera con referencia a la Tyche donde plantea que al menos la obra debe tener la capacidad de producir el encuentro con lo real, no con la idea de descifrarla o aprender de ella sino más bien el aguijoneo que ella provoca, la segunda puntuación se refiere a la figurabilidad misma del sujeto en la función de la mancha que hace que el sujeto sea mirado o capturado por el brillo de la caja de sardinas que flota en el mar, una luminiscencia que lo mira en exceso. Lacan interroga la imagen anamórfica poniendo lo irrepresentable en una relación de extímidad con la forma, de ahí que, si preguntamos por la función del cuadro en la obra de LB, podemos pensar que hace surgir un real como exceso alojado en el corazón de la obra. Del deseo de castigar y engullir al padre, engendró su primera obra, el muñeco de pan en la mesa patriarcal. 63 años después cuando muere su esposo hace la obra La Destrucción del Padre (1974). Es una exploración biográfica y psicológica que relata el poder dominante del padre sobre sus hijos. La pieza es una instalación color piel en un cuarto parecido a un útero. Está hecho de látex, madera, tela y luces rojas. Cuando se experimenta la instalación, el espectador es expuesto a la escena que parece un resto, lo que queda después de un crimen. Los elementos están puestos en un comedor simplificado, un mueble que se asocia con una mesa o una cama, los niños con formas abstractas que han sido obtenidos del molde de vísceras animales. Los niños se han rebelado y lo han asesinado y engullido. L. B. necesita destruir y fragmentar para después realizar una reconstrucción mediante la unión de todos los elementos. Se trata de la destrucción del padre y su reconstrucción, encarnando el aire familiar del comedor, ese lugar cotidiano donde se fijaron algunos traumas de la artista. Se ha valido del padre para re-construirse ella misma, una y otra vez L.B. ha sabido hacer con ello, de allí su pulsión por coleccionar sustitutos. La obra sugiere y abona la idea de un banquete sacrificial, una sombra de fiesta. El orificio de la boca, la pulsión oral motivan la escena. La mesa se convierte en un objeto sacrificial. Sacro-oficiar

"Me sentí atraída del arte porque me aislaba de las difíciles conversaciones en las que mi padre se jactaba de lo bueno y maravilloso que era..." hacer deshacer. Fue apropiada para el momento y me ayudó. Fue una importante experiencia y determinó ciertamente mi dirección futura.[2] Louise reconstruía los espacios domésticos para deshacerse de ellos.

Destruir Reconstruir deshacer
El arte es la experimentación o —más bien— la re experimentación del trauma Mi madre es restauradora, repara cosas rotas. Yo no hago eso. Yo destruyo cosas. No me muevo en una línea recta. Tengo que destruir, reconstruir y destruir de nuevo.[3] Reconstruía los espacios domésticos para deshacerse de ellos, necesitaba destruir y fragmentar para después realizar una reconstrucción mediante la unión de todos los elementos. Se ha valido del padre para re-construirse ella misma, una y otra vez.

NOTAS

  1. Patricia Mayayo, Louise Bourgeois, 2002, p. 33
  2. Patricia Mayayo, Louise Bourgeois, 2002
  3. Patricia Mayayo, Louise Bourgeois, 2002

BIBLIOGRAFÍA

  • RECALCATI, Massimo. Las tres estéticas de Lacan. Ediciones del Cifrado, 2006
  • MAYAYO Patricia. Louise Bourgeois. Editorial Nerea. 2002