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Es la hora del cartel *
Irene Kuperwajs

Llegó la hora decía Miller refiriéndose a la fundación de la Escuela española en 1990 en un texto llamado "La hora de la Escuela", con un verso de Quevedo "Lo que se ha de hacer, de qué sirve dilatarlo? Hágase hoy. Sepamos qué hora es"…. Por hoy, afirmo, que el concepto de Escuela Lacan en 1964 demostrará ser operativo por poco que se interprete como conviene. Empecemos ahora mismo, por dónde? Por el principio. Y cuál es el principio? El cartel." [1]

El trayecto hacia estas Jornadas de Carteles en La Plata fue para mí un "Hacia la Escuela, con el cartel". ¿Y qué quiere decir esto? "El saber requiere tiempo porque implica escansiones que pueden aportar resultados parciales, pero que llevan a cabo la mutación del problema inicial" [2] Esta afirmación de Miller indica lo necesario del tiempo en las cuestiones del saber. Les transmito brevemente mis escansiones, que no son sin los otros, las que puedo ubicar a lo largo de estos dos años de trabajo en el recorrido que precede a este punto de llegada:

 

1- Cartel y Escuela
La brújula en la gestión de carteles fue interrogar la articulación entre Cartel y Escuela, primera respuesta a la pregunta por ¿qué política para los carteles en la EOL? Una lectura del "Acta de Fundación" del 64 deja bien en claro que la Escuela "representa un organismo en el que debe cumplirse un trabajo" que pasaba por el cartel, no por los seminarios o las conferencias. "Adoptaremos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo". El cartel era el principio de una elaboración colectiva,era un órgano de crítica y de control de las producciones. Y a la Escuela se entraba por el cartel. Era una vía para comprometerse en ella. Este objetivo de trabajo es indisoluble de una formación que hay que dispensar. Cartel y Pase, hacen Escuela, la descompletan. Son dispositivos que inventa Lacan para tratar lo real en el sujeto y en los grupos analíticos. Este era el plan Lacan.

Hoy podríamos preguntarnos si el cartel es también nuestro principio. Cuál es el uso actual que hacemos de él? En mi experiencia el cartel no siempre funcionó. Podemos hablar de los fracasos y tropiezos del cartel. Pero cuando marcha bien, posibilita que hablemos en posición analizante, enunciación provocada a partir del rasgo, de lo más propio de cada uno. En este sentido el cartel, como dispositivo libidinal que sirve a la formación, a la investigación, y como espacio no burocrático que aloja los encuentros y hallazgos singulares, de cada uno pero con los otros, contribuye al torbellino de la Escuela. Como dije alguna vez, un casamiento por dos años y luego la permutación, es un buen plan!Conviene a la posición del analista no quedarse solo, sin Escuela, ya que tiende a defenderse del discurso analítico. Y conviene a la Escuela no quedarse sin el cartel.

 

2- Cartel como política del lazo puesto en acto
El Cartel, como dispositivo inventado por Lacan para su Escuela, pone en evidencia la dificultad que nos atraviesa respecto a poder librarnos de los efectos de grupo. Fue un "arreglo"que encuentra Lacan para evitar fundar el trabajo de Escuela sobre un líder, la solución ante el problema de la obscenidad imaginaria en los grupos. Cuatro más uno. Es de un funcionamiento complejo. Implica un lazo que se sostiene de la lógica del no-todo y puede ser un "remedio" contra la tendencia al grupo pero a la vez un tratamiento del Uno solo, si posibilita que en lo colectivo se incluya la palabra singular de cada uno, su síntoma. Es decir, si produce un lazo que apunte a la des-identificación y a sostener el discurso analítico alojando la contingencia. No se trata de hacer del cartel un ideal. Estamos advertidos: incluye el goce, lo no colectivizable de cada uno.

 

3- Cartel y efectos de formación
Fue el trabajo que encaramos este año en las noches de carteles convocando a los carteles de nuevos miembros. La Escuela se responsabiliza por la formación de sus analistas pero no les dice de qué modo tienen que hacerlo.

Nos preguntábamos por los efectos de formación en la experiencia del cartel. Uno de los principios de la política lacaniana, "no ceder ante lo real en juego en la formación del analista" articulado al no saber qué es un analista, orientó el trabajo, que tiene hoy como corolario una de las mesas plenarias que escucharemos en minutos. No voy a explayarme sobre este punto, simplemente dejo esbozada una pregunta: el cartel de hoy, tal como lo practicamos, ¿está a la altura de lo que la formación del analista de la orientación lacaniana requiere?

 

4- El cartel como órgano de base
Lacan apuesta a hacer del cartel el "órgano de base", que no se confunde con una "célula" de base de la Escuela. Permite alojar a quienes están atravesados por el psicoanálisis de la Orientación Lacaniana, que pueden o no ser miembros de la Escuela. Esta particularidad lo sitúa en el borde de la Escuela: afuera y adentro simultáneamente, como también en el borde de la extensión y la intensión.Hoy tenemos la prueba. Podríamos decir que las bases usan el cartel para su formación, para acercarse a la Escuela, como inmersión en la Escuela. Pero es el órgano de base de la Escuela en tanto asegura de alguna manera la dimensión "no toda" de ella, que la constituye en un conjunto abierto. El cartel la define en su causa. En las Actas de las Jornadas de Carteles del 75 descubrí que la raíz latina de Cartel en francés, es cardo. Cardar la lana, da el nombre del instrumento de que se sirve la industria para preparar la lana antes de ser hilada. En el cartel se le da forma al deseo de Escuela. Es un instrumento para hacer con ese "un real" de cada uno, materia prima que se usa para el tejido de la Escuela. Pero cada cual, como en la experiencia de un análisis, da sus vueltas, bordea sus agujeros y se entrama así con la Escuela. Cada uno juega su carta. Y el más uno anuda.

 

5- La última escansión son estas Jornadas
¿Cómo transmitirles los principios por los que la Secretaría de carteles fue ella misma un órgano de base? Decidir una política, gestionarla, interrogar la diferencia entre el cartel convencional y el cartel del pase, la publicación Cuatro+Uno, darle al cartel la oportunidad de que sus movimientos hagan olas, remolinos … Fundamentalmente, decidimos continuar instituyendo los carteles a la causa de la Escuela. La Escuela los provoca con estas Jornadas, los hace trabajar pero ella también trabaja para causarlos. Esto no es contingente. Tenemos hoy una enorme variedad de "productos" que han decidido exponer e inscribir en estas jornadas, fuera del cartel. Esto no solo tiene efectos subjetivos, uno por uno, sino también en la Escuela, lo que demuestra una transferencia de trabajo que difiere del pegoteo, dando cuenta de una diversidad que esperamos forme parte de lo que nos interroga y nos permita agujerear un saber establecido. La mayoría son de practicantes no miembros de la Escuela, otros los son de miembros más antiguos….el programa es un mapa de nuestro país del psicoanálisis que da cuenta del Cartel como instrumento político al servicio de un deseo vivo que hace existir al psicoanálisis. La EOL desea el cartel! se interesa por los cartelizantes y sus producciones porque es uno de los modos más directos que tenemos para reconocer a quienes están atravesados y concernidos por el psicoanálisis de la Orientación Lacaniana.

NOTAS

* Texto extraído de la Apertura a las Jornadas Nacionales de Carteles de la EOL. Irene Kuperwajs- Septiembre 2013

  1. Miller, J-A., La hora de la Escuela, Fascículos de psicoanálisis, Ed.Eolia, BsAs 1991
  2. Miller, J-A., Los usos del lapso, Ed.Paidós, BsAS, 2005.