ACCIÓN LACANIANA
El Debate Venezuela
Nº 4 | 21 de Abril de 2017

En esta edición:

Editorial
por Miquel Bassols

Alojar el disenso y consensuar lo posible
por Gustavo Stiglitz (Buenos Aires)

Algunas reflexiones
por María Auxiliadora Rodríguez (Caracas)

Restos y desastres del ideal
por Antonio Aguirre Fuentes (Guayaquil)

Política y políticas o de la utilidad de lo inútil
por Luis Miguel Carrión (Barcelona)

Los colegas venezolanos no están exiliados de la memoria de la AMP
por José Fernando Velásquez (Medellín)

Política del síntoma y Estado de Derecho
por Neus Carbonell (Barcelona)

"¡...esto es una guerra!"
por Susana Strozzi (Caracas)

Una carta desde Venezuela


 

Editorial
por Miquel Bassols

Las noticias que llegan estos días por todos los medios sobre la situación en Venezuela siguen siendo preocupantes. Se suceden estallidos de violencia y una inestabliad creciente en los distintos ámbitos políticos y sociales. Nuestros colegas siguen enviándonos desde allí testimonios muy impactantes. Si aprecian nuestra solidadidad y apoyo es también para confirmar que el "síntoma Venezuela" no es de fácil tratamiento, que no es fácil incluso de situar desde el exterior.

Ante esta situación, recogemos con especial atención la expresión con la que el presidente de la EOL, Gustavo Stiglitz, titula su contribución: alojar el disenso y consensuar lo posible. Se trata, en efecto, de dar un lugar a aquello que escapa al sentido de una interpretación unificada y, a la vez, de encontrar lo que hay de común en la diversidad de las interpretaciones, incluso cuando son contradictorias. Y lo que hay de común queda muy bien expresado por el que fue el anterior presidente de la NEL, José Fernando Velásquez: los colegas venezolanos no están exiliados de la memoria de la AMP.

Seguiremos pues atentos a los acontecimientos y dando lugar al debate.

Mis mejores saludos,

Miquel Bassols

(Enviar textos, 6000 caracteres máximo, para el Debate Venezuela a: m.bassols@mac.com; guybriole@orange.fr)


 

Alojar el disenso y consensuar lo posible
por Gustavo Stiglitz (Buenos Aires)

El Debate Venezuela no es oportuno ni inoportuno. No se puede prever si será útil o inútil. Simplemente, es inevitable, porque la tensión que surge de la coyuntura internacional exige a las instituciones analiticas tomar posición en defensa del psicoanálisis. Debate Venezuela es un nombre propio, el que enmarca este intercambio que no se ciñe solo a la situación en dicho país.

Por un lado, porque no es la única zona del planeta donde se vive con un profundo malestar, aunque es de las más emblemáticas. Por otro, porque si bien la difícil situación venezolana ha actuado como disparador, se trata como bien ubican Miquel Bassols y el Comité Ejecutivo de la NEL, de la lectura posible desde nuestra orientación, de las coyunturas de gran dificultad política y social.

Sobre todo, cómo interactúan con la política de una Asociación Mundial de Psicoanálisis que se quiere con "alas analíticas y patas sociales", como dijo Jacques Alain Miller.

En el origen inmediato de este debate, podemos ubicar un disparo de doble gatillo. El primero, unificador, el llamado en contra de MLP. El segundo, fragmentador, el llamado de los colegas venezolanos. Por qué esta diferencia en los efectos?

Una lectura posible:

El primero, no deja lugar a dudas. Lo que pase en Europa en ese sentido, afecta al mundo entero y no queremos el efecto MLP en expansión.

Como se dice en el Debate, si bien nos une la causa analítica, somos todos muy distintos en la AMP, pero no hay duda de la incompatibilidad entre la posición de un miembro de la AMP y la del FN.

Con el segundo, la respuesta no fue una sino múltiple, porque hay lugar para distintas lecturas orientadas por la ideología y por la geografía.

En mi opinión, no hay duda de que el psicoanálisis corre serios riesgos en esa situación y eso me llama como analista a solidarizarme con los colegas venezolanos, como lo haría con otros. Una Escuela de psicoanálisis debe poder soportar las diferencias en política, pero no hay mucho margen en la política de la Orientación Lacaniana. Somos más libres en cuanto a nuestras posiciones políticas, que en cuanto a la política del psicoanálisis. Y es ésta última, la que definirá el margen que tenemos en cuanto a las primeras. Nada que atente contra el respeto por las diferencias, la voluntad de conversación, que aliente la segregación y el odio en todas sus formas nos está permitido y actuaremos en su contra.

Sabemos que no hay garantía, pero si orientación. Es la ocasión para que los AME de la Escuela Una - esa cifra irónica en cuanto a la garantía - y con ellos la comunidad analítica toda, den cuenta de la presencia del psicoanálisis en nuestras ciudades y de las consecuencias de dicha presencia. Finalmente, de este debate aguardo, pero además espero algo. Espero que demuestre que la comunidad analítica está a la altura de las grandes cuestiones de su época, lo que exige fidelidad a la lógica de la Escuela Una - transnacional, translingüística y transidentitaria - para alojar el disenso y consensuar lo posible.


 

Algunas reflexiones
por María Auxiliadora Rodríguez (Caracas)

Hace casi 6 años me pronunciaba activamente ante el encarcelamiento de la psicoanalista siria Rafah Nached. No sabía quién era, pero el llamado que hizo J.A. Miller resonó en mí y me atreví a escribir algunas líneas, además de participar con mucho ahínco en todo lo que se desarrolló por las redes sociales. Vale decir que la Siria de ese momento no era la actual, pero ya algo se vislumbraba de este campo de horror, angustia y muerte que hoy se vive. Era un texto breve donde me preguntaba por la práctica psicoanalítica bajo gobiernos autoritarios. Aquí un fragmento:

"El psicoanálisis no busca hacer mera denuncia del Amo, pero sí el espacio para cuestionarlo, no desde la indignación y la queja sino desde aquellos lugares en donde se admite un sujeto, donde hay espacio para uno por uno, donde podemos dialogar con aquello con lo que no comulgamos pero que admite ser discutido. En su esfuerzo de 26 años de compromiso con el psicoanálisis en Siria, Rafah Nached finalmente fue encarcelada, no sabemos qué sucederá con ella que apostó a este otro discurso, pero lo que sí sabemos es que es una advertencia para aquellos que estamos inmersos en una sociedad globalizada que no apuesta al futuro de la existencia del sujeto."

Recuerdo claramente que un colega me dijo que había sido valiente al publicar dicho texto, que en la Venezuela de ese momento (2011) podía convertirme en objeto de sospecha, más aún trabajando en una institución del Estado, sonreí tímidamente y respondí "algo hay que decir más allá del miedo".

Los años pasaron y Siria se convirtió en una gran pesadilla y en mi país lo siniestro se ha apoderado de nuestras vidas. Podría dilatarme con ejemplos como "se sabe que uno sale de casa, pero no si se llega", "se está haciendo de noche, tenemos que irnos" o "avísame cuando llegues".

Pero realmente quiero hablar de mi lugar en la ciudad. Tengo muchos años trabajando en instituciones públicas, hospitales, centros de atención, espacios donde acuden las personas de menos recursos, me desplazo en autobuses, en metro, camino… y oigo, oigo mucho. Quejas, tristeza, sacrificios, interrogantes. Veo miradas vacías, rostros de hambre, cuerpos desgastados. Prevalece "ya veremos, hay que resolver para hoy".

Intento sostener mi práctica y ellos hacen un esfuerzo más para pensarse y pensar en sus hijos más allá del horror, logran hacerse de un síntoma, hablar más allá de la queja. Me pregunto hasta cuándo, y me refiero hasta cuándo estos síntomas de los que se vale el discurso analítico para que surja algo del ser hablante, cuánto tiempo tardarán en ser tapados por eso que viene de lo real, hambre, desnutrición, enfermedades que se habían erradicado (tuberculosis, lepra, viruela, malaria).

Porque con lo real de la violencia he aprendido a hacer - asesinatos, violaciones, pérdidas irreparables, secuestros -, sí que encuentran un lugar en la escucha. Pero qué hacer con alguien que no logra articular un pensamiento porque lleva días sin comer.

Continúo oyendo: "esto no puede seguir así, aquí tiene que pasar algo". Mis pacientes en el hospital no pertenecen a partidos políticos, no hablan de polarización, no son élites ni "enchufados", son sujetos del sufrimiento.

Y vuelve a mi mente la advertencia de mi colega que ya no me suena tan exagerada aunque si alarmista… me cuido más de lo que digo en mi sitio de trabajo, es un ambiente de sospecha y desconfianza entre los que laboramos en el centro, resuenan los suspiros… Mi silencio no es silencio cómplice, es el silencio que permite el ejercicio de subversión del acto analítico en espacios cada vez más restringidos.

Ahora no hablaré de mi práctica privada, de la demanda de aquellos que pueden pagar, sólo diré que muchos acuden entre el horror y las partidas.

Y finalmente algo sucedió, una transgresión que sobrepasó a las transgresiones a las que nos habíamos habituado, rompimiento del orden constitucional, violación de la ley de forma descarada, actuación que no puede ser reparada. Nuevamente oigo: "ahora sí metieron la pata" "¡Qué descaro!" Y luego la posibilidad del acto, la gente sigue en la calle, a pesar de las bombas lacrimógenas, represiones, torturas, muertes y abusos de toda índole. Algo está pasando.

Nos planteamos a lo interno de la Sede solicitar el apoyo de las instancias de la AMP. De la demanda surgió un síntoma, síntoma que también hace eco de la situación global, de los absolutos, del Amo. Y así como ante la crisis los consultorios permiten a cada uno, uno por uno, en lo privado y en lo público, hacer de la demanda un síntoma que permita el surgimiento de un sujeto más allá del horror, dando paso al acto analítico; de esta misma forma nos ha respondido la AMP al hacer de esto una pregunta, un debate que rompa con lo imaginario que plaga la situación y que tantas veces hace tambalear al discurso analítico.


 

Restos y desastres del ideal
por Antonio Aguirre Fuentes (Guayaquil)

Cuando firmé contra Marine Le Pen dije que también lo hacía contra el régimen de Venezuela. Lo que se decía de ella, palabra por palabra, se lo podía decir de este gobierno, ya no como amenaza, sino como ejercicio del poder. Poder... de izquierda.

La izquierda, no la izquierda de mis colegas analistas, críticos persistentes del capitalismo y de todos sus vicios y malestares; no, la otra izquierda, la izquierda que Lacan llamó "canallada organizada", la que Foucault decía que era la del socialismo verdadero y no la del proyecto fantasioso de los intelectuales. Estudié la Ética de Lacan, sabía la lógica totalitaria de la doctrina socialista, había seguido el recorrido histórico desastroso de las revoluciones, había militado con pasión destructora en mis épocas lejanas.

Bernard-Henry Lévy, invitado a dar un discurso inaugural, en el penúltimo Congreso de la AMP en París, había escrito Left in Dark Times. También leí su artículo en el diario El País, "Dos o tres cosas que sé del chavismo" [1]. Resultaba premonitorio, anticipaba muy bien lo que iba a pasar en Venezuela.

Lo que quedó como un resto de ideal de mundo lo barrió la experiencia, la mía, en Ecuador. También aquí tenemos un régimen del socialismo populista del siglo 21, un socio de Chávez y Maduro. La matriz estratégica es la misma. Se la hizo en el Foro de Sao Paolo: un capitalismo de estado, un capitalismo salvaje, policíaco, sin derechos sindicales ni de huelga, que estrangula progresivamente - para no alarmar a la opinión internacional de los colegas- la libertad de expresión y de asociación. Un capitalismo de burocracia rentista y parásita.

Marx en "El dieciocho de Brumario" lo caracterizó perfectamente: regalar y recibir prestado, a eso se limita la ciencia financiera del lumpen, sea distinguido o vulgar. Laclau elogiaba al lumpen, creyendo que sería el contingente de la emancipación, lo equiparaba a los silvícolas recolectores, "bricoleurs". Los bricoleurs urbanos del socialismo populista se esfuerzan por una "acumulación primitiva": los de abajo, simplemente lumpemproletarios - que Marx despreciaba-, asaltan, roban y trafican al menudeo, cuando no están en misiones represivas como en Venezuela a título de "colectivos" paramilitares chavistas. Los de arriba, lumpem-burócratas, dan las órdenes y organizan el latrocinio en grande. Casi un mellizo de lo que Marx clasificó como lumpem-burguesía financiera. La historia se repite, primero como... etc etc.

Socialismo por fuera, capitalismo por dentro, con la magia del Agit-Prop constante de los medios oficiales. Buenismo igualitario por fuera, "puras y simples mentiras" por dentro. Por fuera un sistema de evaluaciones constantes y periódicas, por dentro un partidismo que selecciona a los sumisos y reprime a los opositores. ¿Saben los colegas que aquí en Ecuador el gobierno aplica con entusiasmo las lamentadas "evaluaciones" a todo nivel? Sirven como instrumento policíaco partidista y para el bio-control de poblaciones. Siguiendo este curso el progreso socialista extinguiría el psicoanálisis. El capítulo de "La Ética del Psicoanálisis" donde Lacan habla de la canallada organizada se titula "El amor al prójimo".

Sería razonable que en la AMP se prolongue esta conversación, en carteles por ejemplo, para asumir la difícil relación entre el psicoanálisis y el régimen estatal, en las particularidades de una geografía, que no es global ni "perfectamente esférica" (Lacan, Aun).

El psicoanálisis no está en nuestras vidas para avalar los ideales de masas. Si tenemos que optar por un mal menor es a cuenta y riesgo de un porvenir incierto para la causa freudiana.

NOTAS

  1. http://elpais.com/elpais/2013/03/15/opinion/1363346200_592817.html

 

Política y políticas o de la utilidad de lo inútil
por Luis Miguel Carrión (Barcelona)

¡Consigamos que arda (metafóricamente) la bandeja de entrada de Miquel Bassols!

Pero aclaremos algunos conceptos de entrada. No se trata de la política del psicoanálisis, que ya sabemos cuál es, la del síntoma. Se trata de la AMP y la Política. Este no debe ser un debate para criticar a las derechas neoliberales ni a las izquierdas progresistas. No se trata de Kirchner o de Rajoy. Se trata del fino hilo que a veces define a una democracia de una dictadura. Es un debate, creo, para opinar si hay una reducción drástica de la calidad democrática en Venezuela hasta el punto de impedir, entre otras cosas, el libre ejercicio del psicoanálisis.

Un golpe de estado marca claramente el antes y el después en un estado de derecho. Como lo marcó en España, en Chile, en Argentina en su momento ¿Qué ocurre cuando se accede al poder a través de una selecciones, en un estado democrático, y se van desmantelando paulatinamente aquellas condiciones que si bien favorecieron el acceso al poder del desmantelador , han convertido en imposible revertirlo democráticamente?

Un golpe de estado es un pasaje al acto sobre el cual nos pondríamos de acuerdo inmediatamente sobre si se ha producido o no. Un menoscabo paulatino del Estado de derecho es algo más difícil de determinar y, sin duda, de consensuar, en general va a depender de nuestras identificaciones, de nuestros prejuicios orientados por nuestras preferencias políticas. Si votamos a Podemos en España no firmaremos manifiestos en contra Nicolas Maduro, pero sí contra Mauricio Macri. Si votamos al PP en España moderaremos nuestras opiniones sobre Donald Trump. ¿Pero se puede poner en el mismo lugar "la encarnizada persecución, exilio o encarcelamiento de la disidencia" en Venezuela con la inhabilitación en España a cargos políticos "muy relevantes por procedimientos penales poniendo en cuestión la separación de poderes"? Mi respuesta es no.

No es solo la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) en Venezuela que anula "definitivamente la acción de la Asamblea Nacional", sino la marcha atrás "sugiriendo" el gobierno al TSJ que "reconsidere" las sentencias a través de un órgano, el Consejo de Seguridad Nacional, reconsideración "que no existe como figura jurídica" y que "es acatada inmediatamente por el TSJ". ¿Estamos hablando de los mismo cuando criticamos la falta de separación de poderes en España y en Venezuela? Mi respuesta es no.

Un estado democrático se define por varios elementos necesarios en su totalidad, insuficientes uno por uno: Estado de derecho, separación de poderes, respeto a los derechos humanos, elecciones libres y, probablemente, libertad de mercado. Un golpe de estado anula la mayoría de un plumazo, una disminución paulatina nos sitúa en la encrucijada de decidir si estamos ante una "ruptura del orden democrático" o en una defensa numantina contra el enemigo neoliberal y opresor.

Leo las aportaciones de los miembros de las Escuelas de la AMP y lo que más me impacta es lo que dicen nuestros colegas de Venezuela: "ruptura del orden democrático en Venezuela", "dictadura". Y lo segundo que más me impacta es que queramos salvarlos de su ignorancia, producto de "rumores alarmantes", por su propio bien.

Recordemos lo que dice Miller: "Aquel que practica el psicoanálisis debe lógicamente querer las condiciones materiales de su práctica. La primera es la existencia de una sociedad civil stricto sensu, distinta del Estado. El psicoanálisis no existe allí donde no está permitido practicar la ironía. No existe allí donde no está permitido cuestionar los ideales sin sufrir por ello. En consecuencia, el psicoanálisis es claramente incompatible con todo orden totalitario. Al contrario, el psicoanálisis hace causa común con la libertad de expresión y el pluralismo."[1]

Debatamos pues. Pero no sobre lo que ocurre en Cataluña, donde un Parlamento autónomo mayoritario, pero que no representa a la mayoría de votantes nos quiere llevar a una independencia exprés... eso es harina de otro costal.

NOTAS

  1. Jacques Alain Miller, "El psicoanálisis es el reverso de la política" Anguila. (Transcripción de la conferencia "Anguille en politique", dictada en radio France-Culture en 2005; traducida al español por Daniela Fernández, especialmente para Página/12, 26 de abril de 2012).

 

Los colegas venezolanos no están exiliados de la memoria de la AMP
por José Fernando Velásquez (Medellín)

Celebro la posibilidad de poder expresar en este debate, lo que la situación de los colegas venezolanos nos incita, a partir de seguir este calvario que se agrava en el día a día.

El silencio se rompió ya hace dos años, con el boletín "CE-Informa #4" del anterior Comité Ejecutivo de la NEL [1] dirigido a la toda la comunidad de la NEL y a las instancias de la AMP, y con ello pusimos a la luz del día cómo la situación de ese momento, afectaba al 30% de los miembros de la Escuela. Hubo una respuesta, desde ciertas instancias, un jalón de orejas por ello.

Hoy siguen las mismas condiciones aunque más graves: Hay imposibilidad de viajar a no ser en condición de éxodo. No se pueden realizar publicaciones. El acceso a las publicaciones de la AMP o de la NEL es imposible, porque un solo número tiene un costo mayor que el que representa un salario mínimo mensual. La disminución del número de alumnos en los institutos da cuenta de dinámicas migratorias que cobijan principalmente a los jóvenes. La gran mayoría de los miembros que sigue sus análisis y formación con analistas en el extranjero no los han podido continuar. En nuestra visita a Caracas fuimos testigos de la inseguridad y la imposibilidad de llevar el día a día sin colas, sin desabastecimiento.

No solo leer, manifestarse, sino mitigar los efectos que causa el Amo actual en la formación de los analistas y la vida de nuestra Escuela, es nuestra responsabilidad. El analista está no solo convocado a su bien decir, sino también a su bien hacer, frente al trauma que el discurso del Amo actual provoca. Todos convocados, los que están dentro de Venezuela y quienes estamos fuera. Ambos obligados en igualdad de responsabilidad, pero no de respuesta, cada uno la suya. No es algo "inútil" como se ha dicho, o un "error precipitado", o algo "inconveniente" como se imputó en respuesta al Boletín. Se argumenta hoy como en aquel momento, que hay una frontera que el psicoanálisis no debe cruzar, pero me pregunto, con la política del silencio o de indiferencia ¿estamos eximidos de expresar preferencias, de elegir? ¿Por qué esa política está sometida a intereses, ¿por qué para Francia si hay manifestaciones y para Venezuela no?, ¿por qué tantos atentados que nos han afectado en nuestras latitudes, no han sido dignos de una manifestación solidaria de Escuelas o comunidades de la AMP?

El debate sobre la política de la Asociación Mundial de Psicoanálisis respecto a los discursos establecidos, el lenguaje con el que se trata el asunto y que trae consigo una manera de referenciarse frente al tema, está bien que prosiga. Tengamos en cuenta que como dice Ana Arendt, "Previo al exterminio judío, se instaló y construyó en el discurso social alemán, la "banalidad del mal", que diluyó el sentimiento de cualquier responsabilidad entre los civiles y militares". Con el silencio, una grieta o división profunda se establece entre la AMP y los colegas venezolanos.

Sugiero tener en cuenta que se trata no solo de hacer manifestaciones en el decir, también en el hacer: Eso es solidaridad y nos distancia de lo "inhumano" que hay en lo "humano". No es asistencialismo. Los últimos dos Comités Ejecutivos buscan afirmar la presencia de la Escuela allí en Caracas durante sus Jornadas; propiciar que sean encuentros de toda la comunidad del Campo Freudiano en Venezuela; apoyar con solidaridad entusiasta, iniciativas de presencia de sus miembros en nuestros eventos en el exterior de Venezuela, como son el Congreso, el ENAPOL y las Jornadas de la NEL; entregar números de nuestras publicaciones a los miembros; mantener la participación de los colegas de Venezuela en todas las instancias de la NEL; mantener el contacto con los colegas a través del trabajo en carteles y grupos de investigación; promover el congelamiento de las cuotas de la AMP y la NEL a sus miembros hasta una nueva revisión.

Todo esto, y seguramente algo más, puede surgir del debate, no del silencio y mucho menos de la indiferencia. "La indiferencia es siempre amiga del enemigo", dijo Elie Wiesel. "Lo contrario del amor no es el odio sino la indiferencia", dijo Freud. También dijo: "Allí donde la comunidad se abstiene de todo reproche, cesa también la yugulación de los malos impulsos, y los hombres cometen actos de crueldad, traición y brutalidad, cuya posibilidad se hubiera creído incompatible con su nivel cultural". Allí donde la responsabilidad por el otro no es aceptada o no se sabe cómo asumirla, se produce un vínculo impersonal árido, se instala lo inhumano en la existencia de lo humano, lo mezquino se convierte en algo natural.

Los colegas venezolanos no están exiliados de la memoria de la AMP. Ahora, abriendo este debate, habrá más resonancias, ecos de lo que ocurre. Bienvenido.

NOTAS

  1. CE –Informa # 4. NEL, BOLETIN DEL COMITÉ EJECUTIVO, Nueva Escuela Lacaniana. 22 de Mayo 2015.

 

Política del síntoma y Estado de Derecho
por Neus Carbonell (Barcelona)

La AMP, a través de sus instancias, nos invita a participar en un debate que toca de lleno las relaciones entre la política y el psicoanálisis. Sin duda, sus miembros vivimos inmersos en las turbulencias políticas y sociales que sacuden a los diferentes países y continentes donde la AMP tiene presencia. Es de sobra conocido que, desde la perspectiva de la enseñanza de Lacan, la única política para el psicoanálisis es la política del síntoma. No obstante, ello no es contrario a entender que en diferentes momentos esta fórmula requiera su actualización. O al menos, volver a pensar su alcance.

Mi aportación parte de dos afirmaciones que Miquel Bassols realiza en el texto "Facebook" aparecido en la primera entrega del debate. A saber: "Puede discutirse, es cierto, qué es hoy un Estado de Derecho" […] "Vivimos en una época en que la reflexión sobre el uso del poder y de la ley es todavía más urgente".

En efecto, el Estado de Derecho basado en la separación de poderes y en el sufragio universal, surgido de las revoluciones ilustradas, no es de ningún modo inmune a la transformación del orden simbólico que en el Campo Freudiano venimos hace ya unos cuantos años intentado cernir y analizar. Hasta hace unas décadas, el Estado de Derecho estaba amenazado por los golpes de estado, generalmente sangrientos. Bajo esas circunstancias, los regímenes democráticos eran destituidos por regímenes comandados por un poder fuerte y, en la mayoría de los casos, su máxima representación la ostentaba un hombre, un caudillo. Podríamos decir que al Estado de Derecho lo amenazaba un S1 que se apoderara del poder y del poder sobre la ley.

Sin embargo, en la actualidad han surgido nuevas formas de amenaza al Estado de Derecho. El mundo actual no puede ser ya el de la ley sustentada por Creónticas figuras. El declive del Nombre de Padre ya no sostiene esa ficción, por lo que el poder se instaura bajo otras guisas. Lo sufrimos en Europa, donde el S2—las burocracias y los lobbies de poder— está en el lugar del agente, poniendo en jaque al ejercicio mismo del psicoanálisis. Aunque también el a en el lugar del agente—como ocurre en la lógica del capitalismo que sitúa al objeto en el cénit social —pone en peligro el Estado de Derecho. Quizá algo así podríamos ver en el trumpismo en el que la figura del estadista gozador cambia la ley según su capricho, como sucedió con el decreto del cierre temporal de las fronteras para inmigrantes de siete países el pasado mes de enero. Incluso el $ de los nacionalismos y regionalismos europeos cuestiona el Estado de Derecho poniendo ante incómodas paradojas a sus dirigentes.

¿Qué sería la política del síntoma en estas circunstancias? De manera simple, se trataría de desenmascarar el goce, de situar dónde se juega lo real a cada momento, y actuar en consecuencia. Lo cual es distinto, sin duda alguna, a responder a los acontecimientos desde el fantasma que comanda en cualquier adscripción ideológica. Por otra parte, la política del síntoma también nos aleja del cinismo de los non dupe. Nos viene a recordar que el goce está en todas partes y que más vale saber qué se juega en cada una de ellas. No vivimos en el mejor de los mundos posibles, mal le pesase al personaje Pangloss, en cambio sí que es cierto que lo peor acecha. El psicoanálisis es claro en demostrar que cuanto más ciegos a lo real, más expuestos a sus estragos.

Bienvenido, entonces, el debate. Desde el psicoanálisis no conocemos otra manera de cernir lo real que la palabra. Sólo con debates—y en la política con el voto—podemos albergar esperanzas de llegar a consensos pacificadores.


 

"¡…esto es una guerra!"
por Susana Strozzi (Caracas)

I.- Analistas practicantes, analistas en formación, analizantes tout -court… cada uno intentando inventar, en su singularidad, un saber hacer con aquello que Freud llamó el Urverdrängt . La experiencia analítica, ¿qué es, sino un dar vueltas alrededor de ese agujero? … hasta que, de pronto, algo cesa de no escribirse y lo que entonces se puede nombrar hace posible nuevos anudamientos. Partir del Fiat trou lacaniano, en lugar del Fiat lux ilustrado, ayuda a entender la dificultad de los debates, en razón de ese cráter singular que opera en cada uno, más allá de las cualidades de estilo y de saber referencial, siempre bienvenidos.

II.- Hace algunos meses hice – con un muy breve intervalo - dos lecturas de un mismo libro : "La psychanalyse à l'épreuve de la guerre". De la primera lectura me quedaron, a modo de conclusiones, 1) la puntuación de M-H.Brousse: "No hay guerra sin discurso" y 2) su ensayo de modelización que utiliza las tres dimensiones de lo imaginario, lo simbólico y lo real, apoyada en la función de medio que cada una puede tomar en el anudamiento que supone toda actividad humana. Una modelización en la cual la agresividad está al servicio de lo simbólico, transformando a lo simbólico en medio para lo real y reduciendo los ideales del yo a los imperativos del superyó, produciendo un retorno de lo real sobre el cuerpo fragmentado y lo inatrapable de la vida. Un modelo que permite acercarse a lo que La guerra muestra como "modo de gozar", como régimen de goce y que constituye el núcleo de su propuesta de una nueva psicología de masas, a partir de los postulados lacanianos y a la luz de los trabajos de J-A. Miller, Eric Laurent y G. Wajcman. La re-lectura se hizo a partir de la invitación a participar en una mesa plenaria en las IX Jornadas de la NEL, en octubre pasado, cuyo tema era – en puntual referencia latinoamericana – "la actualidad de nuestras guerras".

Allí algo saltó: un significante, una resonancia en el cuerpo. Hasta que la frase se armó, con lo fulgurante de la sorpresa y el alivio de la certeza : "Pero, entonces, … esto es una guerra! " Esto quiere decir mi país – Venezuela - y una guerra, lo que allí sucede… y no desde ayer.

III.- Lo que advino con la frase me permitió cortar y reacomodar en el entendimiento; entre otras cosas, a partir de un texto propio acerca de los llamados "neo-populismos" latinoamericanos, en el cual – intento de lectura académica - había jugado con los "cuadrípodos", como llamó Lacan a los discursos. Pero lo que advino con la frase no sólo resignificaba - relanzándolo - el trabajo anterior, sino que le dió cuerpo. Porque – y cito literalmente a M-H. Brousse – "Como decía Napoleón, en la guerra y en el amor, "para terminar" hay que tocar. La guerra es un asunto de cuerpos." [1]

A partir del "Esto es una guerra" se hicieron posibles los recortes que quiero transmitir: el primero es el que concierne a la transformación de lo simbólico como medio de lo real y a la del Ideal del Yo en los desencadenamientos del super-yo. No se trata – en el caso de Venezuela - de insistir acerca del abuso de las metáforas bélicas como consignas del discurso político, del tipo "la guerra económica" o el "ataque imperialista". Es el imperativo "Patria, Socialismo o Muerte" cuya eficacia se lee (en una acumulación que lleva casi dos décadas) en la destrucción y las ruinas que asolan la geografía física, política y económica venezolana – paisaje, recursos, aparato productivo – pero, sobre todo, en la puesta en juego de la destrucción de los cuerpos, los organismos humanos, por el hambre y la enfermedad que sobrevienen con la falta de alimentos y de medicinas (redoblada por el colapso de los servicios asistenciales). Asimismo, en la búsqueda incesante de la aniquilación sistemática del "enemigo". Un esfuerzo apuntalado en la compra de armamento pero asimismo en la multiplicación de los aparatos de detección, represión y de propaganda política. Una represión cuya violencia parece, en estos días, acercarse al paroxismo.

En lo que concierne a lo real un solo recorte basta. Lo que aún insiste - desde algunos titulares y estudios - como "aumento de la criminalidad", apoyados ambos a lo largo de años en las cifras y las descripciones de actos cada vez más desbordados, alcanzan una culminación muy particular: el retorno de y a los cuerpos fragmentados. Los desmembramientos, los hallazgos macabros de cabezas cercenadas, que son noticia cotidiana y reinan en las redes. Verdadera explosión de los cuerpos que realiza en cada fragmento la producción del objeto.

Destrucción, entonces, material y humana, y también de los lazos sociales que ordenan los discursos. Destrucción de las jerarquías, de las posiciones y las funciones sociales que se refugian en el seno del que se intenta sea el único orden que subsista. El de la Fuerza Armada. Se intenta. No se ha logrado.

Por eso no sólo el programa de investigación se reordena. La historia no está terminada. Queda este otro resto que me permite decir: "El resto la próxima vez..." " Es la próxima vez!" / "The rest next time-" "It is next time!" [2]

Con la vacilación en poner el punto final porque anuncia … la próxima vez de la próxima escritura.

NOTAS

  1. Op.cit., p.159.
  2. Carroll, L. Líneas del poema que sirve de obertura a las "Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas .

 

Una carta desde Venezuela

(He recibido esta carta personal que me parece importante dar a conocer por entero en este Debate. Por las razones que en ella misma se exponen, se publica con el expreso deseo del autor sin sus datos personales. MB)

Estimado Miquel Bassols:

Quiero expresarle personalmente mi más profundo agradecimiento, tanto con usted como con los demás miembros de la AMP que han participado en el comunicado público en apoyo al estado de derecho en Venezuela. He escuchado una entrevista suya por la radio en la que nos expresa su apoyo y, en esta situación tan difícil, eso es algo muy importante para nosotros. Hace aproximadamente diez años usted nos visitó en nuestra ciudad. Recuerdo haber presentado un caso clínico que comentó y aún se siguen haciendo presentes los efectos de sus comentarios en mi práctica y en la sede.

He decidido escribirle una carta debido a que en mi país desde el año 2008 los Psi tenemos explícitamente prohibido hablar del presidente o sus colaboradores. Hubo un comunicado del Ministerio de Salud en respuesta a unos artículos de los psiquiatras venezolanos que ponían en duda la estabilidad mental de Chávez. El mencionado comunicado que adjunto, dice textualmente algo inverosímil para aquel que no viva en Venezuela, los profesionales de la psiquiatría y afines según el Gobierno tenemos prohibido: "usar sus conocimientos a través de medios de comunicación para irrespetar y lesionar la Majestad del presidente o de miembros del gobierno". Lamentablemente, en la actualidad cualquier afirmación pública sobre el primer mandatario, sus colaboradores o respecto del Estado venezolano puede ser considerada un irrespeto. Así que, de manera personal y directa, a través de esta misiva quiero plantearle un poco la situación que tenemos en mi ciudad y en el país.

La ruptura del orden constitucional ha ocurrido de manera paulatina a lo largo de muchos años. Hasta que se hizo evidente con las acciones recientes del Tribunal Supremo de justicia. Diría que este gobierno desde Chávez, ha roto el orden (simbólico) en una gran variedad de formas. Por ejemplo, la moneda, el huso horario, los símbolos patrios, el nombre de la república, las fechas y lugares históricos. Son elementos que se mueven al arbitrio del presidente. Así como las leyes y acciones de justicia.

La popularidad inicial de Chávez se basó en que la gente se identificaba imaginariamente con él porque decía ser del pueblo. Buscaban el orden que un militar podía implantar en el país... jamás estuve de acuerdo con eso, pero eran mayoría. No sucede así en este momento. En la medida en que su popularidad fue disminuyendo, los controles del régimen fueron aumentando. Se han acentuado los controles de cambio de divisa, la autocensura de los medios de comunicación, hay racionamiento en las compras de comida y medicinas, inclusive de la electricidad (el año pasado hubo racionamientos eléctricos por hasta 4 horas diarias), racionan ¡hasta la felicidad! Ya que hace unos años el Gobierno creó el Viceministerio del poder popular para la felicidad suprema y los venezolanos no tenemos derecho ni siquiera a expresar el malestar que nos aqueja porque el régimen ha decretado que debemos estar "supremamente felices".

No ha habido en la historia de mi país un gobierno con menos adeptos que el de Maduro. Esto ha ocasionado una serie de acciones desesperadas y arbitrarias, que no solamente denotan su totalitarismo sino también su profundo desconocimiento del pueblo y su ánimo dictatorial pero, por más controles que impongan, lo real contingente e imposible, vuelve. En menos de seis meses Maduro ha venido implantando decisiones que denotan su desconexión de los ciudadanos. Entre otras, rehusó el referéndum revocatorio y las elecciones regionales que debían suceder según la constitución en 2016, quiso sacar de circulación en menos de 72 horas la moneda de más alta denominación (el billete de cien bolívares) y le ordenó al Tribunal Supremo de Justicia desconocer a la Asamblea Nacional que fue electa en mayoría masiva calificada con diputados de la oposición. Todo esto en un marco de la mayor hiperinflación del planeta y en un país con altísima inseguridad y violencia en las calles. Ante estas tres medidas muy recientes la respuesta actual es la protesta social in crescendo.

Los psicoanalistas venezolanos cada día, cada vez, vamos haciendo con estas situaciones que, en momentos como los que hemos vivido en los últimos días, suceden tan rápido que casi no da tiempo de pensarlas. Es sumamente importante el trabajo por la causa analítica en nuestro país ahora. Puesto que, tal y como usted mismo mencionaba en un artículo reciente, crisis es el nombre social pero trauma es el nombre para cada uno desde su singularidad. Así, el análisis es un espacio para saber hacer de otra manera con lo traumático, más allá de lo que ocurre a nivel social hemos descubierto que lo más importante es cómo para cada quien se tramita eso que va viviendo.

En nuestra sede vamos haciendo una brújula con estos impasses sociales inasimilables. Así por ejemplo, ante la emigración vemos cómo muchos de los que nos quedamos lo hacemos por el deseo por la causa psicoanalítica y por aquello que nos liga a la Escuela. Inventamos maneras nuevas de formarnos y hacer lazo con la Escuela, hemos creado un tiempo que se llama "piezas sueltas" donde cada uno trabaja un tema de su interés a profundidad, sin seguir series ni continuidad que va con esta suerte de estabilidad inestable en la que nos mantenemos, ese tiempo ha producido un impacto profundo en la comunidad que llena nuestra sede todos los jueves, ávidos de escuchar hablar de psicoanálisis. También usamos la tecnología para hacer presencia internacional y trabajamos incansablemente movidos por un deseo infinito por la causa psicoanalítica, le puedo comentar que, a pesar de la emigración, crecemos en asociados y tenemos en este momento el CID con mayor número de estudiantes de las sedes de la NEL. El año pasado tuvimos que dictar clases y estudiar a Lacan alumbrados por velas y la luz de los teléfonos porque no había electricidad.

Hemos tenido unas coordenadas que seguir para mantenernos trabajando: 1. Vivimos en el país del psicoanálisis, esto va más allá de la situación social del país donde nos encontramos, es decir, sin desconocer lo que ocurre en nuestro país, mantenemos vivo el trabajo por la causa psicoanalítica más allá de las interpretaciones fantasmáticas que le pueda dar cada quien a los acontecimientos; 2. Sabemos hacer con el no-todo, puesto que en ninguna parte hay las condiciones ideales para trabajar porque eso es un ideal imposible, trabajamos en estas condiciones desde lo que sí hay; 3. El lazo de cada uno por la Escuela no depende de la situación externa, mucho menos de una "realidad social" cuando sabemos que la realidad y la verdad son mentirosas, la ligazón de cada uno depende de su satisfacción, de aquello que nos vivifica y se pone en acto en la Escuela y, algo que hemos ido poniendo en acto últimamente; 4. Que el affectio societatis sirva también para solidarizarnos con los otros en momentos de escasez, por ejemplo de medicamentos o insumos vitales.

Aún así, es imposible negarlo aunque el Gobierno lo intente, en Venezuela nos encontramos en un estado de calamidad. Un altísimo porcentaje de la población está pasando hambre (ninguno de mi sede, ni sus familias), muchos otros comiendo de la basura, no se consiguen las medicinas más básicas para la supervivencia (como kits de primeros auxilios, de emergencias u operatorios), los fallecimientos por falta de insumos médicos, desnutrición o delincuencia son incontables, al punto que cada uno de nosotros ha sido tocado de manera personal por el desabastecimiento o la inseguridad. La corrupción y opresión del Estado ha ido en una escalada mayúscula al punto que si se nos acerca un funcionario de la fuerza pública no sabemos si vamos a ser asaltados o protegidos.

He leído varios de los escritos de mis colegas en el extranjero que han salido en defensa del régimen y lo ponen como una pugna entre "la izquierda y la derecha" o un empuje del continente en contra de lo que el chavismo representa. Déjeme decirle que eso solamente denota un profundo desconocimiento de lo que estamos viviendo los venezolanos, de la perversión que demuestran nuestros gobernantes que colocan un código propio por encima de la Constitución, pretendiendo convencernos a nosotros y al mundo entero de que su "ideología" es más conveniente para todos, para que no veamos cómo en cada una de sus acciones hay un beneficio concreto para ellos y sus ambiciones en detrimento del pueblo. También desconocen que en este momento en Venezuela estamos más allá de las ideologías puesto que las protestas enardecidas en las calles dan cuenta de cómo, cuando está comprometido el cuerpo con hambre y muertes violentas a manos del hampa, no hay carismas ni personalismos que mantengan las afiliaciones políticas.

El chavismo-madurismo ni siquiera cuenta con el marco simbólico mínimo para sostenerse como partido. Es más bien un personalismo. Es por eso que habiendo fallecido Chávez siguen queriendo mantenerlo vivo, dado que no hay los recursos simbólicos ni ideológicos en su partido para sustentar la afiliación de sus seguidores. Inevitablemente, por más que pretendan hacer que "Chávez vive y la lucha sigue" como dice su lema, el real inasimilable de la muerte de su líder agujerea desde adentro el partido, dividiéndolo, haciendo de Maduro un presidente que, si en sus acciones no fuese un tirano, resultaría cómico por la parodia que representa su esfuerzo desesperado de mantenerse en el poder.

Ante la amenaza totalitaria de este régimen la respuesta del psicoanálisis debe ser izar la bandera de la singularidad, hacer existir el no-todo, agujerear en tanto sea posible la posición del Amo tiránico del Gobierno. Sabemos que en los regímenes totalitarios a mayor empuje del todo, mayor control y discriminación de la diferencia, mas ésta se hará existir porque es un absurdo taparla. Es cierto que Freud hubo de salir huyendo exiliado, no parece ser ése el momento aún en Venezuela para muchos de nosotros que elegimos quedarnos para hacer nuestro trabajo en esta situación tan complicada.

Nuevamente le expreso mi infinito agradecimiento por sus palabras y por abrir el debate. Es que en mi país del psicoanálisis ¡sí existen los debates públicos y las diferencias de opiniones! También me he sentido interrogada por esto, ¿de qué manera debatir por la política de nuestros países puede servir a la Escuela misma? Le puedo decir en mi caso personal que lo que aquí en Venezuela nos acontece me ha hecho preguntarme por y participar activamente en la política de mi Escuela de psicoanálisis. Le agradezco también la ayuda que nos brindan y cualquier aporte que surja de la iniciativa del debate.

Un abrazo y ¡mil gracias!