ACCIÓN LACANIANA
El Debate Venezuela
Nº 2 | 14 de Abril de 2017

En esta edición:

Editorial
por Miquel Bassols

Analistas despiertos
por Diana Ortiz (Caracas)

Polarización
por Enrique Rodríguez (Caracas)

Más analítico
por Carlos Márquez (Caracas)

Reflexiones
por Joaquín Caretti (Madrid)

¿Se puede prohibir la democracia?
por José Alberto Raymondi (Madrid)

Estado de Derecho
por Amílcar Gómez (Caracas)

Lo político y el amor
por Patricia Tagle (Lima)

Comunicado del 12 de Abril de 2017  
por Jacques-Alain Miller


 

Editorial
por Miquel Bassols

El Debate Venezuela se ha iniciado con un ritmo y una intensidad acordes a la importancia de la apuesta: causar y sostener en nuestras Escuelas una elaboración epistémica y una acción política ante lo real que el “Síntoma Venezuela” —permítanme llamarlo así— ha puesto sobre la mesa. Sí, hay división de opiniones, precipitaciones y momentos de suspensión; hay luces y sombras, más sin duda que con respecto al "Llamado contra MLP" lanzado desde Francia. No es para menos: los textos de este segundo número, editado y publicado siguiendo el ritmo de los acontecimientos, dan cuenta de las posiciones diversas que existen y de sus ecos. Apostemos a que la affectio societatis que caracteriza a la Escuela Una sabrá hacer de este real y de este debate una buena brújula de orientación.

El Comunicado que Jacques-Alain Miller ha difundido estos días —publicado aquí— y que impulsa el movimiento denominado provisionalmente “Red Alfa”, nos da la medida de una apuesta que es de muy largo alcance. No es divergente ni tangencial al debate que debemos saber llevar en este medio. Les convoco pues a seguir participando en él con sus contribuciones. 

El Debate Venezuela seguirá un timing de publicación tan aperiódico e irregular como convenga. Va aquí este segundo número a pocos días de salir el primero, dada la gran cantidad de textos de interés que vamos recibiendo. Daremos preferencia a los de los miembros de la AMP.

Miquel Bassols

(Enviar textos, 6000 caracteres máximo, para el Debate Venezuela a: m.bassols@mac.comguybriole@orange.fr)


 

Analistas despiertos...
por Diana Ortiz (Caracas)

Miller recuerda el estilo barroco de Lacan en psicoanálisis y refiere, citando a Freud, que el estado natural del ser humano es dormir, indicando que la posición del analista es justamente despertar, molestar la defensa, apuntar hacia el barroco.

“(...) el estado normal del ser humano- lo vemos en las conferencias y fuera de ellas también- es dormir, la gente duerme. Lo que significa el principio del placer es que siempre elegimos dormir, es lo que se llama, con un término científico un poco rebuscado, la homeostasis, esto es, quedarse en el mismo estado. Lo que ha demostrado Lacan es que el principio del placer continua el principio de realidad, es decir que nos mantenemos en la realidad en un estado de sueño con vigilancia y que el principio de realidad que Freud presenta como sustituyéndose a éste, al principio del placer, funciona al servicio de éste. El ejemplo de esto es que cuando soñamos encontramos un punto de real, un punto de verdad y nos despertamos para continuar durmiendo en la realidad, escapando al despertar que nos ofrecía la pesadilla. Por eso, para Lacan, la función de la enseñanza analítica y de la práctica del análisis es despertar a la gente que duerme, por eso va hacia el barroco. [1]

En Venezuela, la situación política sostenida en el tiempo constituye una suerte de letargo, de adormecimiento, en el que las novedades diarias de la precariedad, el deterioro, lo cotidiano complicado, el mal vivir, comienza a jugarse en la vida de los sujetos como lo normal, y la sobrevivencia toma el lugar de lo necesario. La ausencia de todo lo que antes era lo natural (derecho a la libertad, alimentos, educación, seguridad, justicia) toman la vía del desaliento, del conformismo, de cierta robotización en la pesada cotidianidad en los que hoy como seres hablantes vivimos en esta ruda realidad actual. La gravedad adormece. te aniquila como ser hablante.

¿Qué me hace despertar en estos momentos? El acto del tribunal supremo de Justicia que cercena el hilo democrático: como ser hablante y analista, ese acto marca un antes y un después. Ese deslizamiento del órgano jurídico, amo de un discurso, que detenta un poder que distorsiona lo institucional, conduce dentro de esta distorsión,  a la posibilidad ya explícita de limitar la libertad de palabra, situación en la que el psicoanálisis no tendrá posibilidad de existir.

Me hace despertar, que en la Sede Caracas, en vez de crecer en número de miembros, experimentemos un reverso. Hay un decrecimiento.  Tenemos 18 años viviendo y sabiendo hacer bajo el paragua de la Escuela, con una transferencia de trabajo que se sostiene día a día, pero muchas veces nos vemos agujereados cada vez que confrontamos la salida de alguno de los que se han ido.

Me hace despertar que la devaluación de la moneda y la alta inflación limita drásticamente mi formación analítica. No podemos ir a los eventos de jornadas y congresos y ya no tenemos los encuentros cuerpo a cuerpo, sino la vida online, que será ahora nuestra forma de dialogar con los otros. ¿Y el cuerpo, donde queda el cuerpo..?

Me hace despertar la familiaridad en el malestar cuando se trata en nuestra práctica, justamente de la des familiarización.

Mi orientación no está en el para todos, ni en la creencia de la salvación por el Otro, sin embargo me sumo al debate propuesto por la AMP y a la puesta en acto de mi quehacer  como analista en Caracas, y respondo al llamado de despertar de las ensoñaciones y poner los puntos de real en juego.

NOTAS

  1. Miller, J-A. (2006). Cosas de familia en el inconsciente. Introducción a la Clínica Lacaniana. Conferencias en España. Barcelona: RBA libros.Pag 337.


 

Polarización
por Enrique Rodríguez (Caracas)

Estimados colegas de la AMP,

Por una parte, aquí se realiza la advertencia de que pronunciarse sobre la situación en Venezuela, desde la institucionalidad psicoanalítica (la NEL o la AMP), conducirá inevitablemente a esta institucionalidad conformada por sujetos cuyo esfuerzo apunta a la defensa de lo singular,  a dejarse representar por algún extremo del fenómeno de polarización que sí sacude al país desde hace algunos años.

Por otra parte, aplaudo la capacidad de reacción y de escucha de la AMP que, respecto al comunicado inicial enviado por la NEL Caracas, pudo intuir que el mismo no fue el producto si quiera de una discusión, sino que daba por sentado la estandarización de una posición política en la que cabían todos sus miembros y asociados, lo que pareciera dio lugar  al último comunicado de la AMP sobre el presente debate.

Como acción inmediata a ese comunicado inicial aconteció el hacer eco, vía redes sociales de la NEL Caracas, al comunicado de la OEA sobre la ruptura del orden democrático en Venezuela, lo cual nuevamente sugería una posición univoca y, peor aún, institucional de respaldo a la OEA, como si la Escuela fungiese de apéndice o tributara a los intereses de esa organización, los cuales (hay que decirlo) son absolutamente desconocidos, para no caer en elaboraciones desde el registro imaginario.

Cabe decir que la AMP hasta la fecha, como organización parte de la ONU y como participante de los dispositivos previstos por la misma para los debates de la sociedad civil, no ha asumido una posición de la naturaleza polarizada y partidista que muestra el comunicado de la NEL Caracas.

Puede ser que esto surja de una mala lectura caraqueña del “llamado de los psicoanalistas contra Marine Le Pen” publicado en Paris el 13 de Marzo de 2017, y digo que es una mala lectura, o más bien un poco ciega, por no notar que tal comunicado no venía a representar a una institución, ni a la ECF ni a la AMP, sino que ese comunicado permitía efectivamente la responsabilidad sobre las palabras ahí proferidas a un conjunto de personas que ahí firmaron. No así el comunicado inicial de la NEL Caracas ni el primer comunicado de la AMP sobre la situación en Venezuela. Pruebas de esto último son las reacciones llamadas negativas de colegas de varios países, así como la del presente escrito, que se niegan a sumarse o a adherirse a los comunicados referidos, por el hecho de que vienen a representarlos a priori, sin un proceso de consulta o discusión  previo.

Este primer error institucional, indudablemente determinado por una preocupación y solidaridad genuinas,  como mínimo se deslizan en una contradicción cuando pretenden realizar conjeturas sobre la ruptura de un orden democrático específico. No sólo el fondo es importante. La forma en la que se construye un discurso, sobre todo si este viene a erigir una posición política que no sea la  del esclarecimiento del síntoma, también importa y mucho.

Todavía no sé si pueda nombrarse con la palabra “afortunado”, al hecho de dar lugar a un debate global sobre la situación en Venezuela en el seno de la AMP, más bien se asemeja a una rectificación respetuosa de la singularidad después de un cierto apresuramiento.

Por mi parte, como venezolano y parte de la NEL Caracas, me abstengo aquí de hacer comentarios sobre la situación de Venezuela en el marco del Debate Venezuela de la AMP, pues como he dicho al inicio de esta reflexión, no creo que ello conlleve a otra cosa que no sea el de quedar representado por uno de los polos de un conflicto específico, obligado por algún ideal que de antemano reconozco arruinado. Debo decir que para ese fin no hace falta la participación de la AMP, es algo que vivo casi todos los días de mi vida. Pensé que en una Escuela de psicoanálisis de orientación lacaniana tendría la posibilidad de sortear esta demanda del Otro, pero creo que estoy a punto de constatar mi profunda equivocación.

Lo que sí puede tener de provechoso este debate que hoy inicia, sería ofrecer la posibilidad de verificar el carácter de acto de este apresuramiento con el que aquí se alude a los comunicados en cuestión, para luego extraer los efectos en el lazo social y poner a prueba, podría decirse que esta vez con la institucionalidad psicoanalítica de orientación lacaniana en toda su extensión, el concepto y una práctica posible de la acción lacaniana. Ojalá constituya verdaderamente una oportunidad para ello. 

Caracas, 07 de abril de 2017


 

Más analítico
por Carlos Márquez (Caracas)

El debate moderado por alguien de nuestra entera confianza, el Presidente de la AMP Miquel Bassols, es la respuesta a la polarización como defensa. La polarización no se hizo esperar después del primer comunicado. El acuerdo más allá de las posiciones irreconciliables, como suele pasar con la polarización, está a la orden del día: lo terrible que acontece es el producto del cálculo de un amo malvado, neoliberal o comunista.

En estos días en una serie de televisión alguien preguntó “¿You ever make soup?” Claro, todo el mundo sabe hacer sopa, y luego vino la otra pregunta “¿You ever try to unmake soup?”. No se puede. Es una explicación simple de cómo funciona la entropía.

La polarización es hacer sopa con el sentido para evadir lo real. El discurso analítico tiene un modo de tratar con este problema. No se puede deshacer la sopa, pero se la puede hacer mermar hasta que quede el hueso. Es lo que se hace con el sentido en un análisis. El acto analítico, sostener la regla técnica fundamental y puntuar el material que aparece, hace mermar la sopa del sentido hasta que queda el hueso imposible de eliminar.

No es la Realpolitik, sino la política de lo Real

Un modo de lo real es la contingencia, y el 28 y 29 de marzo pasados hubo una contingencia en Venezuela. El proverbialmente astuto y exquisito cálculo del gobierno de Venezuela se hizo sopa. El Otro no existe y con eso contamos los analistas. Frente al oportunismo político nos orientamos por la política de la oportunidad, por lo tanto, cuando salta la presa… se nombra. Hace tiempo que muchos estábamos esperando la oportunidad para nombrar algo de lo que pasa aquí. No porque no lo hayamos hecho antes, sino porque nada pasaba. El Witz no obtenía sanción.

Otro modo de lo real es la cifra. 13 colegas de la NEL en Venezuela se han ido durante los últimos años y cinco más están por irse en los próximos meses. Eso sólo si contamos los miembros. La mayoría de los demás estamos pensando si nos vamos y cómo. Estamos bajo la lógica de la prisión, donde el tiempo que pasa es el tiempo para pensar en cómo escapar.

Otra cifra tiene que ver con el dinero. Cuando mucho se pueden cobrar 3 o 4 dólares por sesión. Con un sueldo mínimo de aproximadamente 30 dólares, escalas salariales achatadas, las profesiones liberales acorraladas y los pequeños negocios arruinados, no se puede aspirar a más. Con eso no podemos costearnos los análisis y las supervisiones con colegas en el exterior o los viajes a los congresos, es decir, desde hace tres años nuestra formación se ha visto comprometida. Añadamos que desde hace dos años estamos exonerados de los pagos de la Escuela y de la AMP, cosa que agradecemos, pero que está lejos de producirnos algún sosiego.

Esta desertificación del psicoanálisis en Caracas contrasta enormemente con los efectos de nuestro deseo decidido. Más de 50 estudiantes han entrado en nuestro CID este año y la Sección Clínica de Caracas comenzó su nuevo período con nuevos inscritos. ¿Cuántos de ellos estarán para el próximo año? No se puede saber, ya ni esperan a terminar para irse. Casi 40 años de experiencia lacaniana en Caracas, además del entusiasmo por la reunificación, nos han permitido resistir y prosperar, ¿pero cuándo se dará el quiebre en el funcionamiento? ¿Qué efectos tendrá para la NEL?

Las dos prisiones

Cuando los psicoanalistas de Caracas hacemos un llamado por la libertad de la palabra, lo estamos haciendo por un principio rector del acto analítico y una condición material de existencia de nuestro discurso. Esta libertad de palabra sedimenta un real y revela una verdad. La verdad que se revela es que no hay relación sexual, que no hay felicidad social, que no hay “buen-vivir” que algún estado pueda garantizar. El real que se sedimenta es el de la condición absoluta que para un hablante tiene la causa de su deseo. De ahí en más cambiará su relación con eso, pero eso no cambiará.

El sex appeal del tipo de situaciones como la que se vive en Venezuela es del orden de una satisfacción difícil de soslayar. Una satisfacción de psicología de las masas que contribuye a olvidar la otra prisión. Se prefiere la prisión de los ideales colectivos para no enfrentarse a la propia causa del deseo. Y esto es en todas partes. No hay una especificidad cualitativa de la situación venezolana en este aspecto. La diferencia es más bien cuantitativa, en tanto que los agentes políticos que controlan el estado están tan decididos a hacer olvidar la singularidad de la propia causa del deseo que por acción u omisión, por diligencia o negligencia, llegan hasta la destrucción misma de los cuerpos.

Es una fiebre que sin duda se ha padecido, y se está padeciendo, en otras latitudes, tal vez con mayores intensidades, pero que ahora está en plena efervescencia en Venezuela. Y ninguna coartada de posición partidista nos salvará de tener que asumir nuestra responsabilidad como psicoanalistas al respecto.

Más analítico

Es el modo como tomo el llamado del segundo comunicado. Es al mismo tiempo la elección forzada y el deseo decidido: Más analítico.

Como dice Miller en Sutilezas Analíticas, quienes estamos en esto es porque hemos constatado la debilidad de los otros discursos, no importa la omnipotencia de la que quieran hacer gala sus agentes aniquilando los cuerpos y los proyectos personales de los hablantes.

Si nuestro discurso es el único que se sabe tal y que lo dice, es para poder cernir el real que produce, para no huir de él como hacen los demás. De modo que estamos sin escapatoria con respecto a la causa del propio deseo, pero contentos, y frente al aislamiento impuesto por las circunstancias históricas, habrá que empeñarse aún más en hacer de la AMP un sinthome; del discurso analítico una nasa; de algunos de nuestros eventuales contrincantes políticos, los compañeros de una conversación; del propio real un Witz, a ver qué pasa.

Carlos Márquez (Caracas)

Miembro de la NEL-Caracas y del Comité Ejecutivo de la NEL.


 

Reflexiones entorno al comunicado de la AMP sobre la democracia en Venezuela
por Joaquín Caretti (Madrid)

Es importante que la AMP se manifieste allí donde sus Sedes y Escuelas se lo soliciten y toda vez que el psicoanálisis y su ejercicio sea puesto en cuestión. La posición política de sus miembros en tanto que ciudadanos de un determinado país está sujeta a diferencias no siempre factibles de conciliar y se mueven en un plano que trasciende lo que nos reúne en el entorno del discurso psicoanalítico.

Es por esto que deseo manifestar que no comparto la línea expresada en el primer comunicado de la AMP donde se afirma sin matices que en Venezuela existe una amenaza del Estado de Derecho y de la democracia. Me animan a ello dos razones. La primera se funda en el hecho de responsabilizar de los acontecimientos que preocupan solo al gobierno existente, sin poner en la balanza la labor destituyente de la oposición en el desencadenamiento y sostenimiento del conflicto. Y la segunda, el cierto carácter amenazador que su redacción respira. Si algo se necesita en Venezuela es la instauración de un diálogo que haga por la convivencia en democracia y a esto puede y debe contribuir el psicoanálisis y la AMP en una apuesta por frenar el odio y la pulsión de muerte. Así ha obrado actualmente la ECF en Francia frente a la amenaza totalitaria y xenófoba del Frente Nacional.

En abril del 2013 Nicolás Maduro es elegido democráticamente en unas reñidas elecciones donde perdió el candidato opositor Henrique Capriles. Las ilusiones de una parte de la ciudadanía se desplomaron y la respuesta fue desconocer la victoria, maniobra frecuente entre los perdedores latinoamericanos, sobre todo cuando representan a partidos de la derecha política. El ejemplo más cercano de esto son las recientes elecciones en Ecuador, en las que triunfó Lenin Moreno, pero el candidato opositor -el banquero Guillermo Lasso- denunció inmediatamente un fraude que pierde fuelle porque no hay pruebas que puedan sostenerlo.

Estas maniobras, que se repiten en cada país donde gana el gobierno un presidente progresista, no tienen por finalidad hacer evidente algo ilegal y conseguir el gobierno -ya que los recuentos de votos y la valoración de los veedores internacionales no permiten abrigar esa esperanza- sino que apuntan a generar ab origine una desligitimización global del futuro gobierno basada en la instauración de la sospecha y en la acusación de falta de democracia. Ganaron, pero con trampas y esto no es una democracia, es el lema con el que se inicia desde el primer día una feroz campaña de descrédito a todos los niveles que no cesa hasta conseguir un estado cuasi insurreccional. Para esto todo vale: denuncias permanentes ante organismos internacionales, movimientos para conseguir complicidades de los líderes de la derecha mundial, propuestas de desobediencia civil, manifestaciones cada vez más violentas -como sucedió con las guarimbas donde murieron 40 personas y a partir de las cuales fue condenado Leopoldo López- cerco mediático implacable, desabastecimiento de productos básicos y medicamentos, guerra monetaria, huelgas patronales, acusaciones de corrupción, denuncias de ausencia de libertad de expresión, demonización de los líderes presentándolos como dictadores que utilizan la democracia, etcétera. Un plan muy conocido desarrollado por Gene Sharp en su libro “De la dictadura a la democracia” [1], con las famosas 198 medidas necesarias para echar a los gobiernos progresistas del mundo bajo la excusa de que no son democráticos y que detrás de esta pantalla se esconde una dictadura. Se sabe el apoyo que recibe la fundación Albert Einstein, que él preside, de distintas organizaciones neoliberales. Leer estas 198 medidas es leer lo que ha sucedido y está sucediendo en Venezuela.

Todo ello no exime al gobierno venezolano de los errores políticos que ha cometido. Valgan ejemplos recientes: quitar los poderes a la Asamblea Legislativa -sin olvidar que esta se encuentra en desacato con respecto a una sentencia del Tribunal Supremo por los tres diputados de la Amazonia y ha llamado a desconocer la autoridad del ejecutivo- y no llamar a elecciones de gobernadores. Pero de esto a decir que hoy en Venezuela no existe democracia ni libertad de expresión hay como mínimo un error de apreciación, cuanto no de hacerle el juego a los que solo desean avivar el odio y enloquecer a la población, para poder así volver a instaurar un modo de vida similar al existente antes de Chávez. No podemos olvidar los golpes “democráticos” en Brasil, Honduras y Paraguay ni la campaña de la que fue objeto el gobierno kirchnerista en Argentina. Allí la oposición consiguió restaurar un gobierno neoliberal, que sin negar los errores políticos propios del kirchnerismo, contó con el aval de sectores de las clases media y baja de la población. Estas están padeciendo hoy un derrumbe de su nivel de vida, constatándose un aumento de 1,4 millones de pobres tal como lo señala un duro informe de la Universidad Católica (UCA) [2] y se ha producido un nuevo macro endeudamiento del país y un incremento de las tarifas de los servicios públicos del 400%. Sobre esto escribí un artículo “España y Argentina, el pueblo contra sí mismo” [3] donde trataba de analizar el porqué de un voto que luego se transforma en lo contrario de lo que se esperaba.
Pienso en lo que escriben mis colegas venezolanos, en su sufrimiento por habitar un país dividido en dos, en donde se considera la posibilidad de emigrar y la crisis hace obstáculo al desarrollo del psicoanálisis y los insto a reflexionar sobre las responsabilidades de lo que sucede, a valorar lo que tenían con Carlos Andrés Pérez y lo que quieren tener. ¿Es acaso imposible un territorio más justo sin volver a caer en las enormes diferencias sociales que existían? ¿Es imposible una Venezuela donde la riqueza se reparta de modo más equitativo y se rechace el modelo neoliberal, modelo que juega en contra del psicoanálisis? ¿Por qué la alternativa tiene que ser aceptar a los que siempre usaron a Venezuela como su latifundio? Como psicoanalistas ¿debemos callar esto? ¿No tendríamos que denunciar también al neoliberalismo, siendo como es un inductor de las TCC?

Al defender el Estado de Derecho y la democracia defendemos mucho más que la división de poderes y la libertad de expresión, defendemos el acceso real de la población al trabajo, a la vivienda, a la salud y a la educación. ¿Sucedía esto antes del chavismo? ¿Ha mejorado algo con el régimen que se quiere cambiar? ¿Mejorará la situación con los sectores que defienden hoy con tanto ahínco derrocar a Maduro y “recuperar” la democracia? Preguntas que mis colegas venezolanos sabrán responder mejor que yo, aunque pienso que lo que se avizora es un retorno al modelo neoliberal, que instalará una falsa democracia, promoverá el individualismo de masas de un hombre que se cree empresario de sí mismo, endeudará aún más a Venezuela y buscará, sin decirlo, hacer desaparecer al psicoanálisis.

¿No debería entonces la AMP denunciar al neoliberalismo como enemigo de la humanidad y del psicoanálisis allí donde fuera necesario?

NOTAS

  1. http://www.aeinstein.org/wp-content/uploads/2013/09/DelaDict.pdf
  2. http://www.uca.edu.ar/index.php/site/index/es/uca/observatorio-de-la-deuda-social-argentina/cartelera/presentacion-de-informes-de-avance-2017/
  3. http://www.eldiario.es/contrapoder/Espana-Argentina-elecciones_6_451164905.html

 

¿Se puede prohibir la democracia?
por Alberto Raymondi (Madrid)

Nefasto el día en que se estableció un marco de referencia especular entre la situación política venezolana y la de España. Eso restringe cualquier idea acerca de la realidad venezolana a una lógica imaginaria donde el otro queda petrificado en función de un supuesto reflejo inverso. Sus realidades aunque tengan puntos de comparación -quién lo dudaría respecto a cualquier otro país o gobierno-, no puede reducirse a un mismo registro. Es absurdo. Eso nos somete a la invalidez de una verdadera enunciación (y emancipación). Todo decir queda borrado ante esa prisión del significado anticipado y desgastado. 

¿Qué tipo de calificativo para lo que ocurre en Venezuela hoy? Entrar en un ejercicio reflexivo (1) exige leer lo que allí acontece al margen de la mezquindad de una comparación con lo que ocurre, o podría ocurrir, en Europa o España. En Latinoamérica hay diversidad, y sus lógicas exceden las coordenadas simbólicas desde donde se traduce la política europea. Palabras como dictadura, fascismo, comunismo, democracia o soberanía exigen en ese contexto un reconocimiento no sedimentado en un sentido etnocéntrico.

En la actualidad -que varía hora a hora- el país se encuentra bajo una indudable ruptura constitucional. La república se ve desdibujada ante la ausencia de instituciones independientes. El Tribunal Supremo de Justicia ha usurpado las competencias del poder legislativo que tiene una amplia mayoría adversa al gobierno actual. Y el calendario de elecciones regionales previstas para diciembre de 2016 sigue sin efectuarse.

En los últimos 20 años Venezuela se ha caracterizado por un incesante proceso electoral - quizá sea el país que más comicios ha realizado en lo que va de siglo-, aún cuando su transparencia haya estado en tela de juicio desde algunos sectores del pluralismo político. Desde esta perspectiva de ‘llamado al voto’ en todos los órdenes de lo público, incluyendo la posibilidad de referéndum revocatorio a nivel presidencial, ha gozado de un importante reconocimiento a nivel internacional.

Su talante democrático supo encontrar en el voto popular su principal argumento. Siendo una democracia representativa ha construido mecanismos cada vez más sofisticados para acercarse a una democracia realmente participativa. Sus múltiples elecciones políticas de líderes comunales, regionales y estatales, así como reformas o enmiendas constitucionales, han ofrecido una verdadera campaña que evoca a las heroicas campañas independentistas del siglo XIX en toda Latinoamérica. Esta dimensión sufragista de la democracia le ha merecido a Venezuela un lugar privilegiado a la hora de serle cuestionada su legitimidad. En definitiva, el voto ha sido el salvoconducto y emblema ante las más insistentes voces que reclaman la nominación de dictadura para el modelo de gobierno vigente. Pero, precisamente, ese derecho a elegir y lo que ha sido el principal argumento de la democracia venezolana es lo que hoy está ausente.

El gobierno ha prohibido la democracia que construyó en las últimas décadas. El reverso político en las elecciones parlamentarias de 2015 desencadenó una serie de eventos desafortunados, en términos constitucionales, para este noble concepto que en la actualidad se encuentra anulado.

El estado de derecho y todas las garantías que una república ofrece están secuestradas por una élite política que no se muestra efectivamente dispuesta a someterse al voto popular una vez más. Lo que hoy se exige en las calles no es más que el legítimo derecho a que se convoquen elecciones y se restaure el estado de derecho en un país donde la miseria es absolutamente innegable. Todas las cifras y los múltiples índices cualitativos muestran el deterioro y la violación de derechos fundamentales: salud, alimentación y escasez generalizada en todos los rubros. Para nadie es secreto que Venezuela goza de las mayores reservas del mundo en energía gasífica y de hidrocarburos: se trata de un país rico y, a su vez, efectivamente empobrecido a niveles extremos en la gran mayoría de la población.

En este sentido no cesa de haber respuestas y manifestaciones ante lo que hoy acontece en ese gran país del caribe. Y, sin embargo, jamás las soluciones que adopte esa nación podrán ser entendidas si se permanece en esa lógica del juicio imaginario y profundamente ideológico.

Siendo de un pensamiento que la tradición europea denomina de izquierdas doy un paso, y retiro el marco de lectura que distorsiona lo que en esa tierra acontece. Allí las claves en términos de: o derecha o izquierda;  o neoliberalismo o comunismo, no dejan de ser un desatino que violenta el sostén frágil y amenazado de cada uno de los ciudadanos que habitan ese país.

Desde mi lugar éxtimo sólo un sentimiento me rebasa y logra nublar el pensamiento. Hoy la solidaridad quizá requiere de un esfuerzo más...

Desde Madrid, José Alberto Raymondi (Miembro de la ELP y AMP)

NOTAS

  1. Hay una acepción del término que indica el carácter dialéctico-lógico y no el del mero reflejo de una realidad sobre otra.

 

Estado de Derecho
por Amílcar Gómez (Caracas)

El Estado de derecho está formado por dos componentes: el Estado (como forma de organización política) y el derecho (como conjunto de las normas que rigen el funcionamiento de una sociedad). En estos casos, por lo tanto, el poder del Estado se encuentra limitado por el derecho.

El Estado de derecho surge por oposición al Estado absolutista, donde el rey se encontraba por encima de todos los ciudadanos y podía ordenar y mandar sin ningún otro poder que le hiciera contrapeso. El Estado de derecho, en cambio, supone que el poder surge del pueblo, quien elige a sus representantes para el gobierno.

El marco de esta definición me permite introducir los hechos:

El día 28 de marzo, próximo-pasado, el Tribunal Supremo de Justicia, emitió dos acuerdos, el 155-156, por medio de los cuales despojaba a la Asamblea Nacional de todas sus atribuciones y a todos sus miembros de la inmunidad parlamentaria, es decir: la AN dejaba de existir.

Como antecedente debo agregar que desde hace diez meses los parlamentarios no cobran sus salarios por orden del Presidente Maduro. Y las 56 Leyes aprobadas por la AN han sido, todas y cada una, invalidadas por el TSJ.

Esto quiere decir que nadie limita el poder del estado, el cual es ejercido de manera absoluta por el Presidente, transformado en Rey Omnipotente.

La AN fue electa por el pueblo el seis de Diciembre del 2015, con catorce millones de votos, siendo en sus dos terceras partes constituida por opositores al gobierno.

Por lo dicho, podemos concluir que se trata de un golpe de estado continuado, ejecutado por orden del Presidente al TSJ.

Ante esta situación, denunciada por la oposición y motivo de alarma Mundial, la OEA, la ONU, Mercosur, el Parlamento Europeo y muchos otros parlamentos del mundo se han manifestado en contra del golpe de estado.

Pero hay mas: la Fiscal General de la Nación, Dra. Ortega Díaz, expresó, en cadena nacional de medios, que efectivamente se trataba de violaciones graves al estado de derecho y, por tanto, de UN GOLPE DE ESTADO. Hay que apuntar que esta funcionaria es miembro del partido de gobierno y nombrada por ellos mismos. Esto motivó que el gobierno reculara, retrocediera, pero en la forma, porque en el fondo las cosas no han cambiado y el gobierno mantiene los poderes de la AN secuestrados.

Los Parlamentarios intentaron reunirse este martes en la AN, su local natural, y fueron salvajemente golpeados en las calles con el resultado de dos parlamentarios heridos.

El día de ayer, seis, intentaron de nuevo marchar hacia el local de la AN. Resultado: dos jóvenes asesinados con tiros, uno en la Universidad y otro por protestar cerca de su casa. Diputados heridos, gente golpeada.

Las declaraciones de los funcionarios del gobierno, hechas públicas, es que no habrá elecciones, que no saldrán del poder ni con un baño de sangre, y que están armados y dispuestos a matar. (Estos discursos pueden ser escuchados y vistos en Youtube).

En Venezuela no hay un gobierno democrático de izquierda, como lo quieren hacer ver, hay un grupo de funcionarios, de comprobada vinculación con el narcotráfico (la familia presidencial, dos de sus hijos, fueron detenidos por transportar droga en el avión oficial del presidente). Pero también algunos Miembros del Alto Mando Militar tienen orden de detención de los organismos policiales internacionales (Interpol, DEA). Si alguna vez Chávez tuvo un discurso cercano a las izquierdas y al pueblo, de eso no quedan ni vestigios. El 80% de los hospitales públicos se encuentran casi cerrados, los pacientes hospitalizados comen una vez al día, todos los índices de mortalidad y morbilidad se encuentran en un estado alarmante. La Seguridad es un punto grave, de 30.000 asesinatos, una tasa de 70, la mas alta del mundo, el 98% quedan impunes. Muchos de los asesinos están protegidos por la propio Ministro de Prisiones, quien tenia amistad muy íntima con uno de los peores jefes de Mafia del país, aquí llamados PRANES.

Vivimos en Venezuela, por lo tanto, en lo que yo he llamado: Desaparición del Estado y de las Instituciones. Los psicoanalistas lacanianos en mi país tienen dos opciones: o emigrar, o vivir bajo condiciones de sospecha extrema, no reunirse en horas nocturnas, salir en grupos, no realizar o suspender actividades, y a eso se agrega la reducción notable del flujo de pacientes, por exilio, muerte o precariedad de su situación económica.

Lo que estamos solicitando es apoyo para recuperar el estado de derecho, bajo la premisa lacaniana de que podemos ir mas allá del padre pero sirviéndonos de el.

Amilcar Gomez L. (AME de la AMP, Miembro de la NEL, Médico psiquiatra-Psicoanalista)


 

Lo político y el amor
por Patricia Tagle (Lima)

1. De nuestros antecedentes

El seminario de Caracas (12 julio 1980)

“No soy muy inquieto. La prueba es que esperé llegar a los ochenta para venir a Venezuela. Vine porque me dijeron que era el lugar apropiado para convocar a mis alumnos de América Latina. ¿Son ustedes mis alumnos? No lo prejuzgo, porque a mis alumnos suelo educarlos yo mismo. Los resultados no son siempre maravillosos.”

“Ustedes, al parecer son lectores míos. Sobre todo que nunca los he visto escucharme.  Entonces, desde luego, tengo curiosidad por lo que puede llegarme de ustedes. Por eso digo: gracias, gracias por haber respondido mi invitación. Es un mérito de ustedes, porque más de uno se ha atravesado en mi camino hacia Caracas. Las apariencias, en efecto, indican que esta reunión molesta a mucha gente y en particular a quienes hacen profesión de representarme sin consultarme. Entonces, cuando me presento, por supuesto, no dan pie con bola.”

“En cambio, tengo que dar las gracias a quienes tuvieron la idea de la reunión y, en especial a Diana Rabinovich. Lo asocio con mucho agrado a Carmen Otero y su marido Miguel, en quienes he confiado para todo lo que entraña un congreso como éste. Gracias a ellos, me siento aquí en mi casa.”

2. De una urgencia

Escribo hoy, más que como miembro de la NEL, en mi calidad de ser “lectora de Lacan”;  una, entre otros, en estas latitudes.

En este momento y en estas coordenadas mundiales, donde “lo político” (no digo la política) deja caer su norte necesario, aquel del lazo ciudadano,  se reaviva para mí lo que hizo causa: Lacan, en cuerpo y alma, en el declive de su vida, atravesando el atlántico para ir al encuentro de “sus lectores” en Caracas; muchos de ellos en condición de refugiados, ellos mismos en la diáspora.

Un puente invisible, pero no por ello impalpable en sus efectos, se tendió entonces. Aquel que dio nacimiento a los Encuentros del Campo Freudiano; y seguidamente, a un movimiento inédito hasta entonces, que hizo posible la fundación de otras Escuelas a ambos lados del Atlántico, y a la AMP. Pero, sobre todo, a la Escuela Una, sostenida y animada por la aporía, no hay que olvidarlo, de ahí que nuestros “AE´s” estén supuestos a encarnar, temporalmente, esa función necesaria: la de preservar para nuestra comunidad de experiencia y de trabajo ese vacío actuante.

En el intermedio de este recorrido no debemos olvidar el hito que representó, en este movimiento, la fundación de la Escuela del Campo Freudiano de Caracas, en sus siglas, ECFC; cuya disolución dio paso a la NEL como Escuela Federativa y Continental; desde Chile hasta México, desde las costas del Pacífico hasta las costas del Caribe, atravesando las alturas andinas, ella recorre una geografía variopinta albergando una comunidad de trabajo y de experiencia signada por la pluralidad.  De ello resulta que la NEL es siempre Otra para sí misma, pero no deja de ser Una en su Orientación. Es justamente desde esa Orientación, y de la ética que nos anima, que hoy  la NEL se encuentra ante el reto de sostener ante la comunidad analítica mundial el  clamor urgente de nuestros colegas venezolanos.

 A mi entender “El debate Venezuela” no es “un caso”, uno entre otros del “abuso de poder”- que tanto abundan en nuestro mundo, lamentablemente-; ni una circunstancia factual, una “entre otras”; de las muchas que hoy abundan;  menos aún, se trata de un debate “ideológico”.

Pensé, al principio de este escrito, plantear la cuestión en los términos del Estado de Derecho, y de la necesidad de su preservación para el ejercicio del psicoanálisis, lo cual es cierto, sin duda.

Pero ahí, donde se trata de hacer la diferencia –real- entre la vida y la muerte; cuando es justamente la vida de muchos lo que está en juego; cuando se trata de una “urgencia humanitaria”; no hay tiempo para “debates ideológicos”, ni “filosóficos”, ni “culturales”. La urgencia es, por definición, lo que no espera, ni puede esperar. Menos aún cuando nos llega una demanda, un clamor desesperado, y con él también una advertencia: el totalitarismo no es una sombra amenazante, ya está aquí; quizás nunca dejó de estarlo. Frente a ello debemos despertar de todo sueño dogmático.

3. De la soledad, y de las soledades

Nos encontramos solos frente al acto, tanto como frente a la Vida: “Uno nace solo y desnudo”,  solía decir mi madre. Como analistas practicantes nos encontramos siempre confrontados a nuestro juicio más íntimo; y toda adscripción a la causa analítica nos remite siempre a esa soledad inaugural; no sin otros, ni sin el Otro de la vida misma. No obstante hay momentos en los que, bajo circunstancias radicales, extremas, precisamos, más que nunca, de un signo de amor.

Este signo de amor, este acto de amor, ¿no es acaso el fundamento de la transferencia?

Un "Gest à peau"; uno que haga la diferencia, es necesario y urgente;  ahí donde nuestros colegas en Venezuela sostienen, y vienen sosteniendo desde hace años -bajo el imperio feroz del goce desbordado del Amo absoluto- la práctica  del psicoanálisis y la apuesta por una experiencia inédita en las condiciones más adversas e inhumanas.

Como psicoanalista practicante, y como sujeto de mi propia experiencia, nunca dejaré de lado ese “algo de amor” que es necesario para anudar el real de la existencia a la Vida como contingencia, y a las  contingencias de la vida. Como Sócrates, como Freud, como Lacan, no cesaré de hablar de amor. Sencillamente no puedo ceder en esto. Es mi posición ética.

Patricia Tagle Barton (Lima 8 de abril de 2017)


 

Comunicado del 12 de Abril de 2017
por Jacques-Alain Miller

Lanzada a continuación del “Llamado de los psicoanalistas”, la actual campaña SCALP de Forums anti-Le Pen no está destinada a cesar sin más después de la elección presidencial, ni tampoco después de las elecciones legislativas. Estamos comprometidos en un esfuerzo de largo alcance que requiere de un nuevo vehículo, es decir de una organización flexible y reticular, radicalmente descentralizada, capaz de perpetuar y extender las alianzas inéditas que se han anudado en ocasión de los Forums. Será la réplica republicana a la emergencia del grupo ultramontano, surgido de la Manif pour tous [Mani para todos], que ha sufragado recientemente la crónica bajo el nombre de Sens commun [Sentido común]. A nuestra organización en ciernes le doy un nombre provisional: “Red Alfa”.

Invitaré a los activistas que se revelan cada día en el gran movimiento de masa de los Forums a formar parte de esta Red.

¡Continuará! — Jacques-Alain Miller