
El Яeverso Virtual

( juperez@une.net.co )
Consultores:
María Hortensia Cárdenas
Fernando Gómez
Marita Hamann
Patricia Tagle
Todos los miembros y asociados de la NEL están invitados a participar en el boletín con sus textos, comentarios, notas y observaciones en torno a las V Jornadas
En este número:
El Яeverso Virtual presenta en este número la programación detallada de las ya muy cercanas Jornadas de Lima, además de tres artículos que provienen de Guayaquil y Lima, escritos especialmente para este boletín. Son estos de Mónica Febres-Cordero de Espinel, de Juan Carlos Ubilluz y de Anna Lía Barandiarán.
Dada la extensión de este número no resulta oportuno más que recomendar su lectura a los corresponsales del Яeverso Virtual. Sabemos que los autores sabrán aceptar que sus textos no sean comentados en esta edición.
En cuanto al programa que aquí presentamos, especialmente para los participantes en las Jornadas, destacamos que hemos aumentado el número de mesas simultáneas con relación a lo anunciado inicialmente, de 18 a 23, con lo cual hemos buscado una mayor inclusión de casos a ser discutidos en las mesas simultáneas de Lima, dado que la selección efectuada entre las ponencias presentadas, así lo aconsejó.
Destacamos también que los discutidores que animarán el trabajo en las mesas simultáneas, cuyos nombres se indican en la programación que aquí se divulga, recibirán próximamente los casos que les han sido propuestos para su examen y discusión. Esperamos que la participación de los discutidores convierta los debates de las mesas simultáneas en verdaderas conversaciones clínicas alrededor de los temas que cada caso plantea. Ciertamente los discutidores sabrán encauzar las discusiones en esa perspectiva.
Aclaración: en el número anterior del Яeverso Virtual se indicó, por error, que la colega Adriana Atencio pertenecía a la NEL-Caracas-ACP. Su Sede es en realidad la NEL-Maracaibo. Le presentamos disculpas por esta equivocación, la cual fue advertida por Adriana misma.
Juan Fernando Pérez
Director V Jornadas de la NEL
Mañana
8:00 - 9:00 a. m. Inscripciones
Plenarias
Sala Armendáriz
9:00 – 9:40 a. m. Apertura de las Jornadas. Marita Hamann, Leonardo Gorostiza y Juan Fernando Pérez.
9:40 – 10:30 a.m. Video conferencia a cargo de Eric Laurent, DG de la AMP.
10:30 – 10:45 a.m. Break
10:45 – 12:45 p.m. Guy Trobas: La nueva subversión en la sexualidad del niño (Primera parte).
Tarde
2:30 – 3:30 p.m.
Mesas simultáneas
Sala Armendáriz
Mesa: El dolor de existir
Irene Sandner: La psicosis: clínica del escrito
Cecilia Restrepo: ¿Ideal o vía de sostén?
Discutidores: Marita Hamann, Mauricio Tarrab
Sala Balta
Mesa: Nuevas presentaciones de la histeria
Aurora Valladares: La religión… ¿una ilusión?
Reina Lopera: Una mirada morbosa
Discutidores: Clara Holguín, Gerardo Réquiz
Sala Benavides
Mesa: Clínica con adolescentes
Elida Ganoza: Soy la "light"
Karina Tenenbaum: El uso de los objetos como extensiones del cuerpo
Discutidores: Claudia Velásquez, Marcela Almanza
Sala de Prensa Internacional
Mesa: Los efectos terapéuticos y la clínica analítica
Jaime Castro: Efectos terapéuticos de la histerización del discurso
Eleyne González: ¿Un posible efecto terapéutico rápido?
Discutidores: Susana Dicker, Raquel Cors
3:30 – 4:30 p.m.
Mesas simultáneas
Sala Armendáriz
Mesa: La clínica lacaniana y el discurso científico
Ángel Sanabria: Un nudo en la garganta
José Armando García: Por un discurso que no sea de la fortaleza
Discutidores: María Hortensia Cárdenas, Sergio Laia
Sala Balta
Mesa: Adicciones
Piedad Ortega de Spurrier: El ideal de la desvergüenza
Carlos Márquez: De las entrevistas preliminares a la entrada en análisis: Un recorrido apoyado en objetos asociados a un rasgo identificatorio.
Discutidores: Alfonso Gushiken, Alejandra Glaze
Sala Benavides
Mesa: El diagnóstico en la clínica con niños
Patricia Alegría: La guerra del pasado y del futuro
Ana Viganó: Cuentos y descuentos para contar
Discutidores: Ana Ricaurte, José Fernando Velásquez
Sala de Prensa Internacional
Mesa: Histerias y estragos
Nora Guerrero de Medina: El estrago anoréxico: una enfermedad del amor
Héctor Gallo: Una histeria contemporánea. Extravagancia histérica
Discutidores: Angela Fischer, Verónica Carbone
4:30 – 5:30 p.m.
Mesas simultáneas
Sala Armendáriz
Mesa: Los ideales y el malestar en el niño
Raquel Baloira: Saber hacer con el malestar educativo: aportaciones del psicoanálisis
Adriana Atencio: Tratamiento en la institución educativa desde la ética del psicoanálisis lacaniano.
Discutidores: Patricia Tagle, Guy Trobas
Sala Balta
Mesa: Saber hacer con la psicosis
Lizbeth Ahumada: Usos de la ficción
María Cristina Giraldo: Erecto no puedo parar
Discutidores: Mayra de Hanze, Mónica Pelliza
Sala Benavides
Mesa: El cuerpo en la histeria
Clara Holguín: Los rostros de lo bello en la vida contemporánea
Adriana Chacín: Posición del analista en el modo de goce de un sujeto con anorexia
Discutidores: María Elena Lora, Gustavo Zapata
Sala de Prensa Internacional
Mesa: La psicosis y el cuerpo
Gisela Suárez: El recurso al cuerpo en la esquizofrenia
Fernando Morales: "¡Algo puede pasar!". Una psicosis ordinaria, hacia una clínica de las suplencias
Discutidores: Orlando Mejía, Elena Sper
5:30 – 7:00 p.m.
Plenaria
Sala Armendáriz
Florilegio sobre la psicosis ordinaria. Presentan: Enric Berenguer y José Fernando Velásquez.
Comenta: Leonardo Gorostiza.
Mañana
9:00 – 10:30 a.m.
Plenaria
Sala Armendáriz
El pase, a cargo de Mauricio Tarrab. Comenta Guy Trobas.
10:30 - 10:45 a.m. Break
10:45 – 11:45 a.m.
Mesas simultáneas
Sala Armendáriz
Mesa: Acting out
Claudia Velásquez: Una sustancia que conecte
Ana Ricaurte: La dispersión de lo real sin velo y la transferencia unificante
Discutidores: Elida Ganoza, Alicia Arenas
Sala Balta
Mesa: Psicosis bajo transferencia
Jimena Contreras: Un rasgo de perversión en un caso de psicosis
Alejandra Glaze: Un abrazo que no abrace tanto
Discutidores: María Cristina Giraldo, Liliana Kruszel
Sala Benavides
Mesa: Efectos analíticos en instituciones
Margarita Múnera: Cuando trauma y duelo se superponen
Helys Quiñones: El caso de Flor. La transferencia en un tratamiento de 8 sesiones
Discutidores: Laura Arciniegas, Paulina Zamora
Sala de Prensa Internacional
Mesa: Nuevos síntomas, nuevas angustias
Mónica Pelliza: Un caso de neurosis: Pasaje del Discurso Inconsciente al Discurso Analítico
Raquel Cors: Una papera que chapotea en el charco
Discutidores: Nora Guerrero de Medina, Alba Alfaro
11:45 – 12:45 a.m.
Mesas simultáneas
Sala Armendáriz
Mesa: Los objetos a y el inconsciente real
Mercedes Iglesias: ¿Cuál inconsciente para el hablanteser?
Verónica Carbone: De lo imaginario a lo real del odio
Discutidores: Lizbeth Ahumada, Mónica Febres-Cordero
Sala Balta
Mesa: Lo que excede a la histeria
Gerardo Réquiz: La heroína de la soledad
Judith Nieto: Las mujeres del padre
Discutidores: Piedad Ortega de Spurrier, Jimena Contreras
Sala Benavides
Mesa: La falta del padre
Angélica León: Respuesta de un niño ante la decadencia del Nombre del Padre
Gloria Irina Castañeda: La batalla de los dragones
Discutidores: Fernando Gómez, Karina Tenenbaum
Tarde
2:30 – 3:30 p.m.
Mesas Simultáneas
Sala Armendáriz
Mesa: La psicosis como hipótesis diagnóstica
Mayra de Hanze: El cuarto oscuro sin más...
Helen Lupo: Del caos subjetivo a una lógica posible
Discutidores: Beatriz Palacio, Enric Berenguer
Sala Balta
Mesa: Goces e ideales de la época
Laura Arciniegas: La salida por el falo: a propósito de una neurosis obsesiva
Marcela Almanza: De la adicción al trabajo a la pregunta por el goce
Discutidores: Mercedes Iglesias, Carlos Márquez
Sala Benavides
Mesa: Declinaciones del padre y sus consecuencias en la histeria
María Elena Lora: El psicoanálisis y el no del padre
Adriana Meza: Un caso de histeria contemporánea: "El silencio como aparato de goce"
Discutidores: Gloria González, Héctor Gallo
Sala de Prensa Internacional
Mesa: El trabajo del analista en las instituciones
Astrid Álvarez de la Roche: "Soy la que pega". Producción del sujeto en contextos de precariedad simbólica
Antonino Bori: De la torsión hacia lo imposible de los significantes amo
Discutidores: Juan Felipe Arango, Luz Elena Gaviria
3:30 – 5:00 p.m.
Plenaria
Sala Armendáriz
Florilegio sobre las neurosis contemporáneas
Presentan: Alicia Arenas y Susana Dicker
Comenta: Mauricio Tarrab
05:00 - 05:15 p.m. Break
5:15 – 6:45 p.m.
Plenaria
Sala Armendáriz
El psicoanálisis y otras prácticas clínicas contemporáneas. Comisión Científica: María Hortensia Cárdenas, Marita Hamann, Juan Fernando Pérez, Patricia Tagle.
9:30 – 11:00 a.m.
Plenaria
Sala Armendáriz
Sergio Laia: El psicoanálisis aplicado a la terapéutica y la política del psicoanálisis hoy
11:00 – 1:00 p.m.
Guy Trobas: La nueva subversión en la sexualidad del niño (Segunda parte).
1:00 – 1:15 p.m. Cierre. Marita Hamann, Mercedes Iglesias, Patricia Tagle.
Mónica Febres-Cordero de Espinel
NEL-Guayaquil
Jacques-Alain Miller en su curso del 15 de noviembre del 2006 se refiere al texto de Lacan, "Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI" y señala su contigüidad en el tiempo con el Seminario El Sinthome. Lo cita: "Cuando el espacio de un lapsus ya no tiene ningún alcance de sentido o interpretación, sólo entonces se puede tener la seguridad de estar en el inconsciente". Construcción que marca la disyunción entre inconsciente e interpretación, al establecer un corte entre el significante del lapsus y lo que se puede decir y descifrar en torno a él. Miller se detiene en "significante" e indica que se trata de un S1 que no está referido al S2 de la cadena. Por lo tanto, no corresponde al significante de la transferencia, que dará lugar a la escritura del sujeto supuesto saber en el algoritmo de Lacan que figura en la "Proposición del 9 de octubre del 67". En esta perspectiva el inconsciente transferencial es el inconsciente freudiano, que enlaza S1 y S2, y es movilizado por la operación de la transferencia y la suposición de saber. Es el inconsciente que, en la operación analítica, llama a su desciframiento.
Miller radicaliza la lectura de la frase citada para afirmar que se está en el inconsciente cuando no se está en la conexión transferencial, ni en "la verdad mentirosa de la asociación libre". Se trata de otra perspectiva del inconsciente: el inconsciente en tanto real.
Estas nociones son tomadas por Marie-Hélene Brousse para interrogar la práctica analítica. Recuerda que Lacan constata como, de manera repetitiva, el sujeto en análisis se ve llevado a hablar de los personajes de su vida familiar. En un primer tiempo, en efecto, para cada analizante, se trata de un despliegue de las ficciones familiares, en lo que sería "una interpretación edípica del inconsciente". [1] Es la dimensión de la verdad mentirosa, la que es puesta en marcha por la asociación libre. Corresponde a la vertiente de sentido del inconsciente.
Sin embargo, la lógica misma del discurso analítico lleva a un agotar el sentido hasta alcanzar lo real; por esta vía el relato mítico "se reduce a los desfiladeros lógicos". [2]
El inconsciente edípico es el que se pone en juego en la transferencia, es el inconsciente imaginario, y también el simbólico. Cuando se agota el mito, aparece "el inconsciente lacaniano", es decir el inconsciente en tanto real.
Al inconsciente lacaniano, real, se lo cierne por la cercanía de un significante de entre aquellos que tuvieron que ver con la constitución del sujeto, y un objeto. Cercanía o vecindad que quedó establecida dentro de una relación de contingencia.
Como se deduce de los párrafos precedentes, se trata de dos perspectivas diferentes. La una, la del inconsciente transferencial, o edípico, corresponde a la perspectiva del síntoma y el desciframiento. La otra, es la perspectiva del sinthome, la cual releva el S1, y subraya el efecto del encuentro de las palabras con el cuerpo.
¿Cómo conciliar ambas perspectivas? ¿Son antagónicas? ¿Cómo no taponar lo real en juego por la vía de las ficciones familiares?, es la pregunta de Malengreau. [3] La propuesta: no entrar en complicidad con el inconsciente del sujeto (el edípico, el transferencial). Considerar más bien la manera como se anudan para cada uno lengua y cuerpo (significante y objeto). Y acercar el acto analítico a la poesía, a la creación. ¿Por qué no hacer poesía en lugar de recordar? decía Miller a propósito de Joyce…
Notas
[1] Brousse, M. H., « L´inconscient lacanien, envers de l´inconscient des familles ». En Revista Quarto, 88-89.
[2] Ibidem.
[3] Malengreau, P. « Paroles de famille ». Op. cit. en 1
Juan Carlos Ubilluz
NEL-Lima
Que el psicoanálisis rescata la dimensión subjetiva aplastada por el discurso científico, es una verdad que erradamente se asocia a la postura anti-científica de ideologías vetustas. Dada la simpleza del enunciado, no es difícil que el naturalismo identifique al psicoanálisis con una disciplina opuesta a la perversión industrial de la naturaleza humana, o que el humanismo la perciba como una defensa en acto de la esencia sempiterna del hombre o que incluso la religión católica encuentre en ella un aliado en la lucha del alma contra el pecado capital de la manipulación genética. Esto último no puede sino resultar irónico si se recuerda que, a inicios del siglo pasado, el pensamiento de Freud podía confundirse con un esfuerzo secularista por acelerar el "inevitable" fin de "una ilusión".
Sin duda, la época empuja al psicoanálisis a asumir la posición de preservación, de resistencia. [1] Pero antes de dejarse encasillar en la defensa del pasado, el psicoanálisis debe preguntarse ¿qué es lo que desea preservar ante el avance del discurso científico? Digamos, por lo pronto, que no pretende preservar la "naturaleza humana": el cuerpo del psicoanálisis no es el cuerpo biológico, orgánico, natural: es más bien el cuerpo recorrido por las pulsiones (que, no hay que olvidar, no son los instintos). Si algo nos enseña Lacan, es que el hombre pierde el acceso directo a su cuerpo desde que ingresa a la esfera del lenguaje. El psicoanálisis tampoco aspira a conservar una idea preconcebida del ser humano: en tanto que afirma lo real del deseo inconsciente contra el velo de la coherencia del yo, el psicoanálisis es fundamentalmente anti-humanista y, en cierto sentido, comparte el desprecio de Nietzsche ante los límites de "lo humano, demasiado humano", sin por ello hacerse partícipe de su llamado superyoico a la creación del superhombre. El psicoanálisis, por último, no intenta salvaguardar la existencia del alma, del espíritu o de cualquier otra entidad inmaterial que obtenga su garantía de existencia de un gran Otro, ya sea este el Dios-sujeto del cristianismo o el Dios aristotélico que replica la estructura del Cosmos. De hecho, una de las metas del análisis es conducir al analizante a asumir la inexistencia del gran Otro.
Pero si el psicoanálisis no cree que haya una esencia humana, ya sea esta natural, ideal o espiritual, nos preguntamos, una vez más, ¿qué es lo que desea preservar ante la arremetida objetivista del discurso científico? A fin de que la respuesta no se deslice hacia el sentido común, debemos primero especificar en qué consiste este discurso.
El oscilante discurso científico
Comencemos por decir que un discurso es, para Lacan, un vínculo social, un nexo que se establece entre dos o más personas. Adviértase que no hemos dicho que el discurso expresa un vínculo social sino que el discurso es en sí mismo ese vínculo social. A diferencia de la filosofía nominalista, la cual arguye que el discurso describe una realidad pre-existente, Lacan sostiene que el discurso es constitutivo de la realidad social. Así, al asumir que el discurso de la ciencia es uno de los dos discursos que rige la época (el otro sería el discurso capitalista), asumimos también que la realidad de la época se construye, derruye y reconstruye a través de él. La genética no es sólo una teoría escrita en un papel. La genética determina gran parte de la producción y del consumo de nuestros alimentos.
Curiosamente, el discurso científico no está entre los cuatro discursos desarrollados y matematizados por Lacan. [2] Sin embargo, una lectura detallada del Seminario XVII revela que la ciencia tiene un discurso que oscila entre el discurso de la histeria y el discurso universitario. [3] Como se sabe desde el psicoanálisis, el histérico no se identifica con la palabra del amo. Cuando el amo le dice al histérico quién es, este responde: "No, yo no soy eso que dices que soy". Es por ello que lo que comanda su discurso es el sujeto, el sujeto escindido entre el goce y el significante. Desde su lugar de comando, el sujeto pone a trabajar al amo a fin de que nombre el goce que lo perturba. Mal haría el amo en querer complacer al histérico, pues este no se contentará con nombre alguno; enamorado de ese goce que excede al lenguaje, el histérico lo hará laborar como esclavo por toda la eternidad.
No es difícil percibir por qué el discurso histérico es un componente del discurso de la ciencia, la cual nace en la historia como un cuestionamiento a la autoridad religiosa o monárquica. Si algo caracteriza a la ciencia, es la insatisfacción con el saber establecido. Paradójicamente, el otro discurso que anima a la ciencia procura arribar a una explicación final al movimiento elusivo de la vida; este es el discurso de la universidad, que es el discurso no del saber todo sino del Todo-saber. Nacido de la filosofía griega, el discurso universitario presume que la naturaleza es racional, que todos los movimientos de los seres vivientes se ajustan a relaciones de razón. De allí que lo que comanda este discurso sea el Todo-saber, el cual pone a trabajar al estudiante con el fin de hacer encajar el goce que lo perturba en una totalidad.
Así, por el lado de la histeria, la ciencia cuestiona el saber aceptado, incluso el saber que se forja desde la ciencia misma; y por el lado de la universidad, ella encuentra un impulso fundamental en la certeza de que debajo de los variopintos fenómenos de la naturaleza, se encuentra una formula (matemática), un código (genético) o algún tipo de metaescritura. Para decirlo de manera sucinta, no hay avance científico sin el desafío histérico al sentido común ni la convicción de que hay, finalmente, un orden de las cosas, una ontología, una ley.
El discurso analítico: el discurso del agujero en el Cosmos
Digamos desde ya que el discurso del analista descompleta las pretensiones ontológicas del discurso científico. Mientras para este la subjetividad es un proceso del pensamiento que responde a un cuerpo sometido a una ley (meta)física, para aquel la subjetividad es precisamente aquello que descompleta la ley. En otras palabras, mientras para el discurso científico el sujeto encuentra su causa en una ley inscrita en la materia, para el discurso del analista el sujeto es causado por el objeto a, ese pedazo de real que emerge como un resto de intimidad, o mejor, de extimidad, a raíz del ordenamiento legal del cuerpo. [4] Entiéndase bien. El psicoanálisis no presume que el sujeto sea una entidad paralela a la realidad ontológica postulada y construida por la ciencia. El psicoanálisis argumenta que el sujeto es eso que habla desde la falla de esa realidad ontológica. O más precisamente, que el sujeto es la falla que habla.
A diferencia del naturalismo, del humanismo y de la religión, el psicoanálisis no postula una esencia humana que sería pervertida por el discurso científico. Lejos de cualquier tipo de esencialismo, el psicoanálisis sabe que, para bien o para mal, la humanidad es hasta cierto punto un producto de la ciencia y de la tecnología. Volvemos así a la pregunta del inicio: si para el psicoanálisis no hay un exterior humano al discurso científico, ¿qué es lo que busca rescatar de las pretensiones objetivistas de este? Lo que el discurso del analista rescata es al sujeto que habla desde ese objeto (el objeto a) que no es más (ni menos) que el producto remanente del discurso científico. Es decir, lo que este discurso preserva es al sujeto que hace suyos los deshechos de la producción científica del ser humano. Es siempre desde lo que no sirve ni encaja en el ideal producido, o a producir, que el psicoanálisis resiste a la ciencia.
De esto, sin embargo, no se debe colegir que el psicoanálisis es anticientífico. El psicoanálisis sabe que no puede sino jugar su partida en el mundo de la ciencia. Pero esto no hace de aquél un apéndice de las pretensiones objetivistas de esta. Ni tampoco su complemento subjetivista. El psicoanálisis no dice: "A pesar de que la conducta del ser humano es el reflejo de la realidad de los neurotransmisores del cerebro, de todas maneras el hombre necesita hablar, darle sentido a lo que sucede en su cuerpo orgánico". El psicoanálisis dice más bien: "Cuando el sujeto habla desde lo más éxtimo de 'sí mismo', descubre que la realidad ontológica de los neurotransmisores no es una totalidad consistente, que ella es finalmente no-toda". Que el sujeto aparece en el agujero negro del Cosmos, esta es la verdad subversiva con la cual el psicoanálisis se enfrenta al saber científico.
Notas
[1] Como lo indica Jacques-Alain Miller en "Religión, psicoanálisis", "en el punto en que han llegado las cosas en la civilización actual, en nuestro ambiente cultural, todo empuja a homogenizar la religión y el psicoanálisis". En La creencia y el psicoanálisis. Compiladores Diana Chrone y Mario Goldenmberg. Buenos Aires, Fondo de Cultura, 2006, p. 37.
[2] Los cuatro discursos que desarrolla Lacan son el discurso del a

Lima, octubre 17, 18 y 19 del 2008