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El Яeverso Virtual

El boletín de la NEL hacia sus V Jornadas

Boletín aperiódico

No. 11

Agosto 22 del 2008

V Jornadas

El reverso de la vida contemporánea

Clínica y política del psicoanálisis

Lima, 17, 18 y 19 de octubre del 2008

Moderador: Juan Fernando Pérez

( juperez@une.net.co )

Consultores:

María Hortensia Cárdenas

Fernando Gómez

Marita Hamann

Patricia Tagle

Todos los miembros y asociados de la NEL están invitados a participar en el boletín con sus textos, comentarios, notas y observaciones en torno a las V Jornadas

 

En este número:

Editorial

De la técnica científica y la vida contemporánea

El Яeverso Virtual publica en este número un artículo de Verónica Carbone de la EOL, escrito especialmente para el boletín, y la segunda y última parte del artículo de Carlo Viganó, cuya parte inicial apareció en el número 10. También se difunde aquí la invitación a la fiesta de la NEL en Lima el 18 de octubre.

El artículo de Verónica Carbone, Sexo y género, examina el caso de un joven inglés a través del cual es posible reconocer algunas de las consecuencias que tiene el discurso capitalista a partir de su posición ante la técnica científica. Verónica muestra bien con base en qué, hoy se justifican intervenciones en lo humano, que tienen como sustrato la forclusión del sujeto. Y en esa perspectiva, sitúa las coordenadas de una lógica que, si bien puede tener sentido en campos como la producción industrial, cuando se trasladan a lo humano los efectos pueden ser desastrosos. El privilegio concedido allí al resultado anticipado sobre cualquier otra consideración pone finalmente de manifiesto una ética inaceptable que caracteriza el discurso tecnócrata de nuestro tiempo.

Una invocación a los desarrollos de un científico contemporáneo, Lofti Zadeh, conocidos como lógica borrosa (fuzzy logic) y en quien se apoyan parte de ese tipo de intervenciones, permite reconocer más precisamente una dirección de la vida contemporánea, la cual, como lo destaca Verónica con toda justeza, se define por “una preceptiva [que] no se evalúa ya por su relación con la verdad, ni en relación a su origen, sino por la mera eficiencia de los resultados”.

El cuadro de Magritte que aparece en este número nos fue sugerido por el texto de Verónica, al cual se le puede referir manifiestamente al menos de dos formas diferentes: en cuanto al equívoco del ser hablante relativo a la relación sexual, y en cuanto a la forma en que la época presume que se define el sexo y el género, es decir como hechos biológicos.

Ahora bien, y en continuidad teórica con el artículo de Verónica, se difunde aquí la segunda y última parte de la investigación de Carlo Viganó sobre los métodos de verificación empírica y de valoración de la eficacia que se hacen en el campo de la salud mental en Italia (como en muchos otros lugares del mundo hoy) a nombre de la ciencia.

Los lectores de la primera parte de la investigación de Viganó habrán podido reconocer, de un lado, el rigor epistemológico y clínico de este trabajo, y de otro, la importancia que tiene para la teoría y la práctica psicoanalítica disponer de una investigación de este tipo, cuidadosa y sólidamente fundamentada. En ámbitos universitarios, hospitales y otro tipo de instituciones, los debates del psicoanálisis con concepciones como las que aquí discute Viganó, son frecuentes, y su texto permitirá mejores argumentos a los analistas en tales circunstancias. En el texto se podrán reconocer aclaraciones, tesis y críticas de valor inestimable.

Hoy el psicoanálisis se ve confrontado por proposiciones pseudocientíficas que, apoyadas en la idea de que todo puede y debe ser medido, y que la naturaleza y la tarea de la ciencia serían esencialmente la de medir, han construido sistemas de evaluación de las prácticas en el campo de la salud mental, psicoanalítica y otras, en las que finalmente todo se reduce a una contabilidad abusiva de cualquier acto. Se despoja así a la clínica de su auténtico valor, se anula el valor clínico y teórico del caso y de paso se genera una enorme burocracia alrededor del trabajo terapéutico, que afecta seriamente la calidad de la atención en muchos frentes de la salud mental.

Por todo lo anterior, seguramente la investigación de Viganó será una referencia importante en algunas de las discusiones que podrán darse en Lima en el esfuerzo por precisar los fundamentos y la naturaleza de la clínica y la política de la orientación lacaniana.

 

Juan Fernando Pérez

Director V Jornadas de la NEL

 

Sexo y Género

Verónica Carbone

EOL

carbonev@gmail.com

Como lo señala Lacan el psicoanálisis nace en el tiempo de la ciencia. La liberación aparente del sexo valiéndose de esa práctica ha tenido su influencia. No hay que caer en la ingenuidad de pensar que es el psicoanálisis el productor del cambio. Más bien lo tenemos que señalar como consecuencia del giro de la técnica y de las regulaciones desde la lógica formal hacia la llamada lógica borrosa. [1]

En el postmodernismo se produce un trastrocamiento de los valores. La legitimidad de una preceptiva no se evalúa ya por su relación con la verdad, ni en relación a su origen, sino por la mera eficiencia de los resultados. Es el psicoanálisis, el discurso que intenta remarcar lo que está fuera de discurso, fuera del lenguaje cualquiera que éste fuera.

Algunas reflexiones sobre un caso presentado

Un ciudadano inglés demandaba en el año 2002 al Estado y a sus padres porque le habían cambiado el sexo, nosotros diríamos el género masculino. Lo convirtieron a los ocho años en mujer, por una intervención quirúrgica. Pasó a ser un transexual en contra de su posición sexuada y de su deseo. Esa decisión de los padres, había sido tomada a raíz de que el joven nació mellizo de otro varón. Los genetistas que estudiaron el caso, descubrieron que si bien ese paciente era varón por género, sus análisis químicos revelaban una cantidad de hormonas femeninas, y una traslocación genética hacía pensar en ello. Por tal motivo, podemos decir que, si bien la imagen corporal y orgánica de este joven era la de un hombre, la química y la genética, señalaban una frontera sexual borrosa. Desde los primeros meses de vida los investigadores trataron de definir –precisa y artificialmente– el sexo, dándole remedios, para corregir el hombre “impuro”, intentaron “hacer una mujer” que surgiría desde la química. El hermano mellizo era ya un hombre “puro” y, desde la utilidad, los padres, siguiendo el consejo profesional, prefirieron equilibrar el resultado, tendiendo hacia un hombre “puro”, y si no era esto posible, entonces, una mujer, lo mejor que se pudiera.

Así, a los 20 años aquel joven se encontraba preso de un cuerpo femenino pero con una posición masculina, diciendo él que se sentía y quería ser hombre, y que como tal quería vivir. Pero la ciencia, esa lógica de estadística de la cual “nada escapa”, ya había provocado el estrago, sus genitales habían sido castrados.

Género y sexo. Ciencia y psicoanálisis

El género nos ubica en una identificación producto de la imagen corporal: varón / mujer; lógica imaginaria de tener/ no tener.

Pues bien el ser humano es el único animal que no puede relacionarse haciendo complemento en el apareamiento, al contrario, con Lacan sabemos que no hay relación sexual.

El hombre goza de un aparato que es el del lenguaje. Lenguaje que no abarca todo, algo escapa, la marca humana en lo que llamamos la lalengua, que hace de ese hombre un sujeto singular.

El cuerpo que se porta no dice sobre su goce sexual. La ciencia intenta reducir el amor, la sexualidad, el goce, ahora, los síntomas, a una tabulación.

Pero el goce no podrá ser nunca asimilado al lenguaje. Aunque paradójicamente, no podremos jamás llegar a tocarlo más que por vía del lenguaje. No es ya una búsqueda de verdad sino que “hay experiencia de lo real por falta de discurso que sobre lo real”, subraya J.-A. Miller en su libro “La experiencia de lo real”.

Estas diferencias de abordajes impregnados, algunos, de la lógica borrosa, hacen que el psicoanálisis sea en estos momentos vituperado, en pos de una reglamentación, biologización, medicalización, del sujeto y del tratamiento de lo mental. Pues bien esto no tiene que ver, con la ciencia relacionada a la ética, sino con intereses geopolíticos y de mercado.

El caso de ese joven inglés es un dramático ejemplo, de lo que se hace forcluyendo el sujeto. En esta época en la que decimos que el Otro no existe, pues hay una caída de los semblantes y nada se cree demasiado, todo pasa a ser una simple apariencia, niega a su vez lo real, entonces el Otro que no existe surge como un implacable superyó.

El sexo no puede ser atrapado por la genética ni la biología. El psicoanálisis es quien puede tratar este registro en un sujeto para quien no hay universal que lo comprenda.

La clínica que se presentará en nuestras jornadas de la NEL dará cuenta de ello.

Buenos Aires, agosto 2008.

Nota

[1] Tal como se precisa más adelante, la ciencia intenta reducir el amor, la sexualidad, el goce, y ahora, los síntomas, a una tabulación. Esto es patente con la llamada lógica borrosa [fuzzy logic] cuyo exponente máximo es Lofti Zadeh. Éste dice al respecto: “Es importante observar que el término lógica borrosa es usado en dos sentidos diferentes. Por una parte, uno es un sentido restringido y que se refiere a ella como un sistema más de la lógica; intento tratar de representar modos de razonamientos aproximados. El otro sentido, más amplio, identifica esencialmente la lógica borrosa con la teoría de los conjuntos borrosos, entendidos estos como clases en las que sus fronteras no están bien definidas…”.

Zadeh más allá de Kant, tal vez siguiendo a Charles Peirce, dice que lo que legitima una verdad no sería ya su origen, sino la eficiencia de los resultados. En fin, una pragmática generalizada, que desecha principios y valores, especialmente en la política, con sus efectos en la vida cotidiana.

Dice Zadeh que su lógica se basa en un uso de estadísticas en las que las diferencias se suprimen haciendo desaparecer lo que no está en la curva normativa. Así, se puede pensar quién es “potencialmente peligroso”. Si se comprueba esto preventivamente, puede aniquilárselo, para que no ponga en peligro el sistema. También permite que alguien pueda elegir los genes que poseerá ese hijo al gestarse en probeta.

Lofti Zadeh es profesor emérito de ciencias de la computación en la University of California al Berkeley. Autor de varios artículos en revistas especializadas.

Lofti Zadeh: “Del control analítico al control borroso”, en un reportaje de Llorenc Valverde en Internet ( http://dmi.uib.es/people/valverde/laz.html ).

 

Valoración y evidencia clínica en la salud mental

(Segunda y última parte)

Carlo Viganó

SLP

[...]

Lo medible y lo no medible

En cualquier elección humana hay un cálculo y es por esto que cálculo y sujeto deben andar juntos. [10] A esto debemos agregar que en el cálculo está cualquier cosa medible y cualquier cosa que no lo es y es por esto que una elección no es más sin sujeto. En la clínica más que lo empírico, se debe hablar por consiguiente de pragmática, allí donde son los datos del cálculo, la contingencia está ligada al hecho de que es el sujeto el objeto del cálculo y finalmente el deseo de quien calcula.

Freud era un entusiasta de la ciencia, en una época en la que todavía estaba ligada a una idea fuerte de causa, como causa natural y en consecuencia, calculable en términos matemáticos. Lacan por el contrario, no renuncia a la investigación de una forma científica (matema) por la subjetividad, y a esto obedece la invención del pase para la evaluación de los psicoanalistas; vive en el límite de la ciencia relativista. No todo lo real es matemático, medible, y es la ciencia la que traza los confines de lo real, que no es más natural, sino que es aquello que permanece más allá de lo simbólico y de lo mesurable. El tema de la salud mental, de aquello que satisface el deseo del sujeto, viene a ubicarse en estos nuevos confines de lo real.

La salud mental se impone como problema cuando no es más la homeostasis natural biológica del viviente lo que define el estado de salud, sino una cuota de goce (fruición) del cuerpo, que es precisamente de cada sujeto; no más el silencio de los organismos, sino el de la palabra. Hasta el punto que hay quienes han propuesto definir la normalidad como la patología que conviene, que satisface a un determinado sujeto, esquivando definitivamente a la medición estadística. [11]

La ciencia contemporánea se construye sobre la evidencia, que tiene el valor de certeza, al interior del cuadro axiomático que la ha producido. Dentro de esta perspectiva se mueve Lacan, con una diferencia: no ha necesitado cubrir de valor universal la certeza que alcanza. Para él es suficiente dar un estatuto riguroso, transmisible, a la estructura subjetiva y a la operación analítica.

El final de un análisis no es otro que la fórmula que contiene los significantes fundamentales de la historia del sujeto y ésta puede ser materia de un cálculo. Es un cálculo útil, también carente de valores universales. La época descuida un elemento que es de un orden diferente al de las ciencias naturales: el objeto, que es particular de un sujeto y que condensa en sí la marca inconmensurable del goce de su existencia.

Es el mismo argumento que vale para la ciencia biológica, [12] y todavía más para la psicología y para la sociología, donde la certeza puede resguardar la evaluación de un fenómeno y el cálculo de sus transformaciones, pero no llega a tener un valor predictivo, con respecto a las variables subjetivas (goce) que plasma el fenómeno mismo.

La evaluación

Con la evaluación se pasa del orden de la ciencia al de lo empírico, de la pericia, que consiste en el dar una opinión utilizando la competencia científica. Se recogen los datos pero puede darse el problema de cómo agregar estos datos: necesitan de las hipótesis y la teoría. Estos no son internos a las disciplinas “científicas”, psicología, sociología, biología, psicoanálisis. La evaluación produce ella misma el cuadro axiomático.

Se debe cumplir una operación inversa a la de la ciencia: recoger la evidencia que las disciplinas están en condiciones de producir y dar un cuadro axiomático que sirva al cálculo evaluativo. Es sobre este punto que las prácticas de evaluación corrientes van a ser discutidas.

En esta línea se puede decir que estos sistemas han sido importados acríticamente de alguna disciplina particular, y están dotados de un valor universal impropiamente calificado como científico. Si mezclamos diferentes cuadros axiomáticos, de tipo sociológico (estudio por clases homogéneas) mezclados con modelos de farmacología clínica (estudio a doble ciego) [13] y más en general el proceso deductivo, que debería presidir la axiomática evaluativa, éste viene a ser sustituido por el cálculo estadístico.

Hay elementos que son heterogéneos y por consiguiente inconmensurables; por ejemplo: el empleo de fármacos psicotrópicos, las terapias cognitivo-comportamentales, el psicoanálisis aplicado, el psicodrama, etc., reciben arbitrariamente la atribución de un índice numérico para hacer posible un cálculo estadístico. Será un cálculo que elimina cualquier referencia a lo real, haciéndolo una anti-ciencia.

Por ejemplo: la investigación que confronta la eficacia de un fármaco con la de la psicoterapia, utilizando la metodología del “doble ciego”. Dos grupos de sujetos, que se hacen equivalentes por la atribución de un mismo índice diagnóstico, vienen medidos siguiendo una escala numérica aplicada a ese índice diagnóstico. Además de la insensatez clínica de privar a los sujetos de uno u otro instrumento de cura, el fármaco o la palabra, cualquier modo una evaluación seria con axiomas clínicos, estaría en posibilidad de proveer una riqueza de elementos valorativos ni siquiera comparables; ahí entiendo aquello de las posibles sustituciones del síntoma. Supongamos que la investigación considera el tono de la afectividad en el trastorno esquizo-afectivo: ¿cuál lógica clínica dirá si sus variaciones constituyen un mejoramiento de la calidad de vida del sujeto examinado? Otro ejemplo lo traigo de una cuestión que la misma casa fabricante del fármaco pone a consideración de nuestra unidad de psiquiatría integrada. Esto nace de la observación sobre un nuevo neuroléptico que, precisamente cuando se demostraba particularmente eficaz en la extinción de la actividad delirante, vio aumentar el paso al acto suicida.

Seguir el camino inverso al de la ciencia, tanto en la cura como en la valoración, como Freud lo ha mostrado, quiere decir renunciar de forma realista al espejismo de hacer todo posible, así como a la atribución imaginaria a los números de poder circunscribir lo real, lo imposible de medir, siguiendo otro camino, el del sujeto y su posición en la demanda.

Paradójicamente, en su lugar, la “falsa ciencia” de la estadística termina dándole todo el peso de la decisión al factor subjetivo, a un deseo de que no querer considerar el desorden. Se puede decir que existe una relación directa entre la inmodestia científica de la disciplina de base y su influjo sobre el momento evaluativo, hasta invalidarlo completamente.

Probablemente en la base de esta alianza perversa está lo que M. Foucault llamaba “biopolítica”, vale decir “aquello que hace entrar la vida y sus mecanismos en el cuerpo de los cálculos difíciles y que hace del poder-saber un agente de transformación de la vida humana”. Con esto sin embargo salimos del tema de la valoración y entramos en otro género de cálculo, típicamente contemporáneo: la felicidad como derecho social y valor absoluto.

Aquí no obstante debemos detenernos, si se ha definido que todo debe ser posible; ahora sabemos que se está haciendo un uso cínico del cálculo, el de la forclusión del sujeto.

Una orientación analítica

Podríamos ahora retomar el tiempo lógico saltado, el primero: es sólo al nivel del sujeto que se puede percibir aquello que viene hoy desconocido en el tema de evaluación. Los objetos ofertados por el mercado remplazando un objeto, el que podría mover la singularidad del deseo de un sujeto y que, por esto, es inconmensurable. En consecuencia eso hace ineliminable un residuo de incurable e interroga la economía de cualquier cálculo en el ámbito de la salud mental sobre cualquier frente, para el cual la sociedad no parece preparada. Por esto la gente ve con buenos ojos el desconocimiento de este objeto, no medible y no reductible al buen funcionamiento. Es sin embargo se trata de un desconocimiento que hace falsas a las evaluaciones y domestica la investigación clínica.

En este punto surge la hostilidad frente al psicoanálisis, porque en su experiencia, este elemento inconmensurable es algo de lo que se puede hablar. Mientras el no hablar reduce el síntoma a la mera disfunción o trastorno, la palabra –en este nivel se pone el problema de la evaluación– puede plantearse como pura consolación, diversión. Una primera tarea para el psicoanálisis consiste en escuchar a lo que trabaja en contra del ideal enunciado; la exigencia unívoca de la medida, que lleva al silencio. Se trata de mantener legible aquello que no es medible.

De hecho, algo de estos ideales, que sin embargo vienen del exterior, viene de la masa, responde a la naturaleza del sujeto, en tanto que da un lugar al significante amo, S1, que otorga al sujeto una organización y al mismo tiempo se constituye en obstáculo.

Con el análisis extraemos ese algo del síntoma como causa del deseo; a través de la resonancia de la palabra encontramos en lo medible lo no medible. Esto hace completamente diferente la operación del cálculo, porque hace de eso incurable algo fecundo. La práctica lacaniana no le apunta al funcionamiento en cualquier caso; asume la falla como su centro y transforma la noción de éxito/resultado. Es un modo de establecer una relación con lo real, con la insistencia de lo imposible. Para lo cual la falla resulta solo un modo, no subjetivado, de éxito.

La presencia del analista se pone al nivel del equívoco de la palabra, para impedir que sea sustituido por el ideal de utilidad inmediata (que subyuga al dictado del derecho a la salud). Se trata de salvaguardar la oscilación subjetiva al nivel del ideal privado, aquel creado por el espejo del Otro, entre ideal y deseo, afín a un ideal público que no venga a desalojarlo.

Dicho de otro modo “El psicoanálisis… no apunta a eliminar los síntomas, sino a volver a estabilizar sus funciones.” [14]

Estos principios de la práctica psicoanalítica no pueden ser reducidos a cuestiones técnicas internas a la cura; conciernen a la estructura del sujeto y por consiguiente se deben tener en cuenta al nivel de una axiomática de la evaluación. Aquí es a partir de los “datos” que podemos generar un patrimonio común de la salud mental, si se mantiene una idea de utilidad enganchada a lo real de la experiencia. De lo anterior señalamos tres, entre estos correlatos:

La normalidad no es otra que el síntoma, una vuelta elaborada por el sujeto como medida de su salud.

La cura es la transformación del síntoma que lo sitúa como agente de deseo (es el sujeto el que se cura a sí mismo).

De esta “deconstrucción” es posible hacer una construcción transmisible.

Una nota sobre la evidencia

La investigación sobre la evidencia nace de una exigencia que ha sido advertida en la práctica médica y que yo extiendo a la salud mental: la de someter la teoría y los protocolos que de ésta se derivan, a la crítica y a la evaluación de la clínica, esto es al caso particular. Sin esta continua disciplina, todo lo que refiere a estas dos prácticas tiende a transformarse en una ideología, donde el cuadro nosográfico oficia de velo fantasmático de la enfermedad real, contingente.

Naturalmente la evidencia en la EBM responde a una axiomática diferente de aquella que concierne a la salud mental. En el primer caso ésta es siempre más de tipo científico y por consiguiente la deducción está puesta sobre el texto de la medición instrumental, en el segundo caso el texto es el de la construcción del caso.

El contexto de la construcción introduce, a partir de los puntos de discontinuidad, de las escansiones que podemos leer como evidencia clínica en tanto aperturas, saltos lógicos, que la indagación del análisis estructural tiene permiso de individualizar como producciones subjetivas (síntoma analítico). Aquí la evidencia interviene en sentido etimológico (ex-video, donde la e funge como reforzador del ver), pero no en el sentido de una interpretación (que podría ser hecha entonces por un operador, dando el valor de super-visión al trabajo de discusión de caso). Los franceses aquí ofrecen una homofonía interesante para esta operación de evidencia: vaciar, agujerear, perforar [15] la imagen producida en la narración del caso en un punto indiciario, donde se muestra a la operación de transferencia (otro matema proporcionado por el análisis). Son estos los vacíos producidos sobre el plano de lo imaginario actual, de un significante que operan après-coup.

Como se puede ver bien, la investigación acerca de la evidencia en la salud mental anticipa como material la auditoría clínica, pero también el algoritmo analítico que pone al clínico correctamente sobre el texto del caso. Podríamos decir que ya la disposición del caso utiliza algunos matemas analíticos; por ejemplo, el punto de desencadenamiento de la angustia (que supone un hacer con lo real en los lazos sociales), diferente de la ansiedad difusa o del pánico. Hay por consiguiente una formación de la auditoría clínica que requiere haber superado los prejuicios ideológicos antipsicoanalíticos. La evidencia clínica vara de cualquier práctica de la cura, a condición de no absolutizar la técnica, para darle el valor de axioma. Sólo así se podrá recibir y aplicar el valor axiomático de la estructura de la subjetividad descubierta por Freud y Lacan.

Una última consideración sobre la evidencia. Ésta proviene de la figura de la antigua retórica (Cicerón y Quintiliano), que consiste en construir el personaje y la situación de modo tal que suscite la impresión de revivirlo frente a sus ojos. Se trata por ende de la operación opuesta a la de la “transparencia”, donde la visibilidad está ligada al artificio (ideológico) de eliminar el tiempo de la vida. Entre las dos existe la distancia que va desde un máximo de subjetivación hasta la desubjetivación. Esto representa un problema para la EBM, donde la valorización de los datos contingentes puede fácilmente descuidar la subjetividad del viviente por perseguir el imperativo de conservación de la vida del organismo. Es un problema de la medicina especialista contemporánea y de su prevalencia, pero no existe ninguna razón en el mundo para que este delicado problema sea transferido al campo de la salud mental. Dicho en otro modo: quien en ello encuentra razones está andando por fuera de la ciencia.

Traducción: Andrea Mojica

Asociada NEL-Bogotá

Notas

[10] He presentado muchas alusiones para este párrafo del reporte recogido por L. Brusa, que agradezco, cerca a la Sezione Clinica di Milano, en junio de 2004.

[11] G. Canguilhem. Le normal et le pathologique, PUF, Paris, 1966. [Hay traducción al español. Siglo XXI, México, 1970]

[12] Ver el concepto de plasticidad en F. Ansermet y P. Magistretti. “Inconscio e plasticitá neuronale”. En La Psicoanalisi, n. 39. Astrolabio, Roma 2006, pp.92-98. [A cada cual su cerebro. Plasticidad neuronal e inconsciente. Katz editores, Buenos Aires, 2006. pp. 171 y ss.]

[13] “Los casos asignados a cada uno de los brazos desconocen a qué grupo pertenecen. Es lo que se llama ciego. Cuando los clínicos que incluyen a los pacientes en el estudio también desconocen ese dato, se llama doble ciego. El ciego no es imprescindible en un ensayo clínico, puesto que no siempre es posible, por ejemplo en determinados tratamientos como son los de cirugía o radioterapia.” Tomado de Wikipedia el 21 de marzo de 2008. (N. d. T.)

[14] E. Laurent, “Reliee Anxiety?” In Mental online, No. 13, www.mental-nls.com

[15] Evider, traforare, en italiano. (N. d. T.)

Este artículo fue publicado originalmente en italiano en Ornicar? Digital, Revue électronique multilingue de psychanalyse publiée à Paris, No. 311, vendredi 29 Février 2008 (AMP-Uqbar).


Fiesta de las Jornadas de la NEL

Lo mejor del folclor peruano bajo el cielo de Lima

En “Brisas del Titicaca”, importante centro cultural, gastronómico y de danzas de Lima, asistiremos a un espectáculo de música y danzas de todas las regiones del Perú. La puesta en escena está a cargo de un selecto conjunto de talentos peruanos ataviados de bellos y coloridos trajes. Igualmente habrá orquesta de baile que amenizará la fiesta de los participantes en las Jornadas. También será posible degustar la variada culinaria peruana, donde se puede encontrar lo más tradicional de su gastronomía.

Fecha: sábado 18 de octubre.

Lugar: “Brisas del Titicaca” en Lima

Costo: 25 dólares. Incluye espectáculo y transporte. No está incluida la cena ni el consumo de bebidas.

     
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Los participantes de las Jornadas de la NEL, de ciudades diferentes a Lima que deseen asistir a la fiesta del 18 de octubre, deberán hacer sus reservaciones mediante un email a Elida Ganoza ( elidaganoza@gmail.com ).

Éstas pueden ser efectuadas hasta el 25 de septiembre. La reservación permitirá una ubicación en zona VIP de “Brisas del Titicaca”. El pago se efectuará en Lima en el momento de la inscripción a las Jornadas.

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Esto no es una pipa

Magritte

 

 

V Jornadas de la NEL

Lima, octubre 17, 18 y 19 del 2008