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El Яeverso Virtual

El boletín de la NEL hacia sus V Jornadas

Boletín aperiódico

No. 4

Junio 13 del 2008

V Jornadas

El reverso de la vida contemporánea

Clínica y política del psicoanálisis

Lima, 17, 18 y 19 de octubre del 2008

Moderador: Juan Fernando Pérez

( juperez@une.net.co )

Consultores:

María Hortensia Cárdenas

Fernando Gómez

Marita Hamann

Patricia Tagle

Todos los miembros y asociados de la NEL están invitados a participar en el boletín con sus textos, comentarios, notas y observaciones en torno a las V Jornadas

 

En este número:

Editorial

¡80 sumillas!

En efecto, 80 integrantes de la NEL desean presentar sus trabajos en Lima. Es un acontecimiento en la Escuela.

Al respecto es necesario decir en primer lugar que son 80 sumillas acerca de casos clínicos. Es una cifra que estaba por fuera de toda aspiración posible para la Escuela hasta hace poco. Podría recordarse nuestra historia para demostrarlo. Entonces, el hecho revela que hoy se trabaja, en todos los países del ámbito de la NEL, bajo premisas de la orientación lacaniana; que hay cada vez más analistas lacanianos en todos esos espacios que quieren someter su práctica a la discusión de sus colegas, tal como lo propuso Lacan en su fundación de la Escuela; que la NEL se configura poco a poco como lugar de formación para los analistas y para quienes se hallan en la senda de llegar a serlo. Todo ello es importante; pero no es suficiente.

No todas las agrupaciones psicoanalíticas, aun algunas que se reconocen en Lacan, hacen de la formación en la clínica el fundamento de su trabajo. La orientación lacaniana la entendemos en la NEL, en tanto Escuela de la AMP, esencialmente como una orientación hacia una práctica analítica sólida y fundamentada. Es una orientación que trabaja hacia la construcción de las condiciones que le permitan al analista sostenerse en esa estrecha franja donde la clínica psicoanalítica solo es posible como tal. Se trata de una franja cuyos márgenes cada analista ha de vigilar constantemente en su acto y de los cuales es posible deslizarse. En la medida en que suponemos la formación siempre incompleta, la Escuela propone actividades constantes donde la práctica se exponga y así se contribuya a depurarse. Y las Jornadas son el evento mayor de la Escuela para el efecto.

Sabemos que aun cuando la retórica diga lo contrario, el desliz hacia una práctica orientada, por ejemplo, por el privilegio de la conducta en el lugar del inconsciente, o por la sugestión, es posible, y que así son cruzados con cierta frecuencia los márgenes de aquella franja, a veces sin que los practicantes mismos se percaten del hecho. El reconocimiento de esa posibilidad hace necesario que el analista se exponga y exponga su práctica. Por tal razón la Escuela se alegra con que 80 practicantes quieran someter su clínica a la verificación de sus colegas.

La organización de las Jornadas estudia cómo hacer para que esos 80 integrantes de la Escuela puedan participar, todos, activamente en Lima, a pesar de que solo 36 de ellos presentarán sus trabajos.

***

Dos analistas de la NEL de dos Sedes diferentes (de Lima y Maracaibo) discutían recientemente acerca del sentido esencial de la proposición de Lacan de “tomar el proyecto freudiano al revés”. Fue un diálogo preliminar acerca de ese “al revés” de Lacan, pero en el cual se lograban señalar líneas de trabajo importantes para definir el sentido del mismo, más allá de cómo habitualmente ha sido considerada esta expresión, “al revés”. Hoy dos analistas de otras dos Sedes de la NEL (de Medellín y Caracas), Héctor Gallo y Carlos Márquez, introducen en este número del Яeverso Virtual elementos importantes para entender la caracterización de Lacan de lo que él llama “tomar el proyecto freudiano al revés”. Y en todo esto emerge con nitidez la importancia de la discusión acerca del padre freudiano, como eje de la comprensión de una perspectiva que no dejará de tener consecuencias en el trabajo de Lacan. En este sentido vemos como el sintagma que sirve como título a las Jornadas de Lima adquiere así posibilidades de trabajo novedosas.

Invitamos a los lectores del boletín a seguir la primera parte de la argumentación de Héctor y de Carlos, las que se continuarán en el número siguiente del Яeverso Virtual.

Juan Fernando Pérez

Director V Jornadas de la NEL

 

El retorno de Lacan a Freud por el revés y la vida contemporánea

(Primera parte)

Héctor Gallo

NEL-Medellín

El retorno a la teoría y a la clínica freudiana por el revés, es una propuesta lacaniana destinada a darle un viraje a la manera habitual de tomar el proyecto clínico y doctrinal del descubridor del psicoanálisis. Lacan propone cuatro discursos para abordar, esta vez siguiendo la vía del significante, los conceptos fundamentales del psicoanálisis y entre esos discursos le da un mérito importante al discurso histérico, porque mantiene viva la pregunta por lo que constituye la relación sexual.

Lacan no insiste más en el anhelo freudiano de construir una figura consistente en la vigilancia del goce y más bien se dedica a demostrar en qué consiste su inconsistencia y a dar cuenta de por qué en el registro sexual no hay armonía posible, sino más bien un trauma fundamental. Este trauma, que no es contingente sino estructural, se constituye en uno de los impasses esenciales de la civilización, siendo necesario para su demostración: “dar cuenta de la estructura que anima el discurso analítico frente al goce”, [1] discurso que se constituye en el reverso del discurso del amo.

La idea del gobernante en calidad de padre ordenador instalado en el lugar del ideal del yo de la colectividad social, la encontramos desarrollada en “Psicología de las masas y análisis del yo”. [2] Eric Laurent señala que la localización del padre en el lugar del ideal, permite subsumir en una masa a todos los individuos y tomar “a los egos, los yoes; a los sujetos”, [3] como seres homogéneos, unificados y solidarios en función de Otro compacto que vive con esplendor y gobierna con dedicación y sobriedad. La unificación de los hermanos que renuncian al objeto de goce para mantener la unidad, unificación que sólo puede realizar un gobernante con atributos simbólicos reconocidos y legitimados, implica borrar de éste cualquier versión perversa y corrupta.

Lacan no comparte con Freud ese sueño de unidad fálica en el que tantos ciudadanos se inscriben, sobre todo en tiempos difíciles de guerra y exclusión, no porque lo considere anodino, o falto de importancia, sino porque en la vida contemporánea se ha demostrado la impotencia del padre para vigilar lo real del goce imposible de gobernar.

En “El reverso del psicoanálisis”, [4] Lacan señala que un modelo de lo que es el sujeto del psicoanálisis no lo da propiamente un yo con autonomía, soporte del contacto con los demás, organizador del mundo y garante de la adaptación, sino más bien la histeria. En esta posición subjetiva no prima la conformidad y obediencia, sino el inconformismo y la insatisfacción del deseo, fuente de la queja de no recibir lo que se cree merecido y de la ausencia de una relación sexual que sea equitativa y negociada en el plano del goce.

La histérica que viene a vernos en estos tiempos, llega como alguien que padece un trastorno de ansiedad, un ataque de angustia, de pánico o un más de estrés e incluso haciéndose la perversa para enseguida quejarse del amor que no llega.

Frente al amor, la histeria se presenta con más incertidumbres que certezas, frente al saber hay impotencia por no poder producir un saber que de cuenta del goce, y frente al otro sexo, se presenta más como víctima de la relación sexual que falla, que como un ser triunfante y feliz. Así eventualmente la histérica pueda testimoniar de su dedicación y entrega para que las cosas con su amo castrado funcionen bien, siempre habrá algo de lo cual deberá quejarse, pues un margen de insatisfacción no cesará de producirse para agobio del sujeto.

La histeria tiene tantas incertidumbres con respecto al amor y a la sexualidad, que al respecto prefiere darle la palabra al Otro al que le supone un saber y busca extraer de él algo que sea valioso. La histeria quiere consistencia, no ama la debilidad, el Otro humillado, sin atributos, la impacienta porque no representa seguridad, protección y saber sobre el sexo y el amor.

En la clínica de la histeria, independiente de la manera como se presente el trastorno, nos interesa tener en cuenta de qué manera se produce en el sujeto su interrogación por el saber del amo. Esta vía importa porque nos orienta hacía un análisis de ciertas patologías contemporáneas como la anorexia histérica, contando con una perspectiva diferente al padre del Edipo que puede ser restaurado cuando falla.

(La segunda parte de este artículo saldrá en el No. 5 del Яeverso Virtual)

Notas

[1] Laurent, Eric, et al. Lacan y los discursos. Buenos Aires, Manantial, 1992. p. 13.

[2] Freud Sigmund. “Psicología de las masas y análisis del yo”. En Obras completas, tomo VII. Madrid, Biblioteca Nueva, 1921.

[3] Laurent, Eric, et al. Op. cit., p. 18.

[4] Lacan, Jacques. El reverso del psicoanálisis, El Seminario, Libro 17. Paidós, Buenos Aires, 1970.

Algunas ideas para el Яeverso Virtual

(Primera parte)

Carlos Márquez

NEL-Caracas | Asociación de Psicoanálisis

En el editorial del número 1 del “Яeverso Virtual”, Juan Fernando Pérez dice: “Se trata entonces de examinar y debatir acerca del porqué el psicoanálisis, en tanto práctica clínica, es un envés de la lógica que rige la época, porqué y cómo en la NEL se responde a la proposición que hace el discurso imperante de una felicidad necia y decadente, cómo los analistas de la NEL, con su clínica y con su política ofrecen una posibilidad de situarse de manera diferente ante el sufrimiento”.

Esta “felicidad necia y decadente” en continuidad moebiana con el fundamentalismo ambiente, nos induce a preguntarnos por el lugar de la angustia y del acto en este mundo contemporáneo, del cual el psicoanálisis sería el reverso. Pues si el discurso psicoanalítico ocupa ese lugar, es por el estatuto diferencial que da al acto y a la angustia. Desde esta perspectiva, daremos un rodeo por un modelo de acto con la finalidad de introducir estas cuestiones en el debate de nuestra Escuela.

En el Seminario sobre la angustia, Lacan nos dice: “Toda la aventura cristiana se entabla a partir de una tentativa central encarnada por un hombre cuyas palabras deben ser vueltas a escuchar todas ellas, ya que es él quien lleva las cosas hasta el último término de una angustia cuyo ciclo se cierra verdaderamente en aquel para quien se instauró el sacrificio, o sea el Padre…

“Dios no tiene alma… el cambio radical de la perspectiva de la relación con Dios empezó con un drama, una pasión en la que alguien se hizo el alma de Dios. No hay concepción viviente del alma… que no esté acompañada, de la forma más esencial, de la imagen de la caída…” (2006, p. 178)

En Mateo 26:36, Marcos 14:32 y Lucas 22:39 aparece Jesús orando en el Huerto de los Olivos, preso de un afecto sumamente poderoso. En Mateo estos afectos poderosos son traducidos como “tristeza y angustia”, en Marcos “Pavor y angustia” y en Lucas la rara hemohidrosis es producida por estar “sumido en agonía”.

Es claro que los evangelistas trataron de transmitir el peso de esta angustia insoportable. Pero si Jesús no es un mártir, pues por definición y etimología los mártires son los testigos de Su resurrección, ni tampoco es un neurótico obsesivo, pues la culpa que empuja a la actuación masoquista del obsesivo está organizada por la deuda al Padre y él no debía pues estaba libre de pecado. ¿De qué se trataba esta angustia? ¿Qué real podría estar señalando?

Su angustia hay que ubicarla con las coordenadas que nos da Lacan en su Seminario: Su muerte como separación temporal del Padre es una evocación de la caída, de la extracción.

La angustia de Cristo es la expresión más pura de la separación del Padre en su caída como objeto a universal. Es esta separación la que hace existir en un nivel fenoménico, como signo de lo real, el objeto transfenoménico, no especularizable. Esta caída, que sería temporal, pues Él había profetizado su propia resurrección, introduce el transcurrir del tiempo en la eternidad de la trinidad y por lo mismo la revela. A partir de ahí lo divino no estaría más separado de lo humano. Es decir que esa angustia es el signo del acto que está por modificar la creación y las relaciones del Creador con sus criaturas y posiblemente al Creador mismo. Al final de la operación Dios no es más el Dios schreberiano, que no sabe como tratar con lo humano. De este modo Jesús ocupa al mismo tiempo el doble papel de objeto a del sacrificio, y de “al menos uno que no” de la excepción.

(La segunda parte de este artículo saldrá en el No. 5 del Яeverso Virtual)

Bibliografía

Biblia de Jerusalén (1999). Bilbao: Descleé de Brouwer.

Lacan, J. (2006). El Seminario, Libro 10: La Angustia. Paidós: Buenos Aires.

Miller J-A. (2005). “La respuesta del psicoanálisis a las terapias cognitivo-conductuales (TCC)”. http://www.nel-amp.com/psibol/psibol23.doc

Miller, J-A (2008a). “Entrevista a Jacques-Alain Miller - El caso Fritzl”.

http://www.wapol.org/es/archivo/Template.asp?intTipoPagina=2&intEdicion=2&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=1302&intIdiomaArticulo=1&intIdiomaNavegacion=1

Miller, J-A. (2008b). Hacia el VIIº Congreso de la AMP (Alocución en el Congreso de la AMP de Buenos Aires, abril 2008).

http://www.wapol.org/es/archivo/Template.asp?intTipoPagina=2&intEdicion=2&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=1306&intIdiomaArticulo=1&intIdiomaNavegacion=1

Pérez, J. F. (2008). “Editorial”. El Reverso Virtual, Nº 1. http://www.nel-amp.org/documentos/jornadasv/boletin001.htm

 

Lacan

Estatua de Freud en la Tavistock de Londres

V Jornadas de la NEL

Lima, octubre 17, 18 y 19 del 2008